El auto de fe de Valladolid del 28 de octubre de 1561 fue un auto de fe celebrado por el Tribunal del Santo Oficio en la plaza Mayor de Valladolid (España) el día de San Simón y San Judas. Menos conocido que los dos autos de mayo y octubre de 1559, en este auto aumentaron la variedad de los cargos y el perfil de los procesados: junto a acusaciones de luteranismo y calvinismo figuran otras de judaizar, criptoislamismo, bigamia, blasfemia, falso testimonio y suplantación de agentes del Santo Oficio, con buena parte de los reos siendo extranjeros: franceses, borgoñones, flamencos, alemanes y portugueses. Lo presidió el inquisidor general Fernando de Valdés, arzobispo de Sevilla.
El acto se conoce por dos fuentes: la relación contemporánea conservada en la Biblioteca Nacional de España y editada por Ernst Schäfer, y el relato y el «estado» nominal publicados por Matías Sangrador Vítores en 1851.
Contexto El auto se celebró apenas cinco semanas después del gran incendio de Valladolid del 21 de septiembre de 1561, que destruyó más de cuatrocientas casas y afectó de lleno al entorno de la plaza Mayor, entonces en proceso de reedificación bajo el patrocinio de Felipe II. Sangrador atribuye la convocatoria a la acumulación de causas pendientes en las cárceles del Santo Oficio.
La proporción de reconciliados y penitenciados frente a relajados es aquí muy superior a la de los dos autos generales de 1559. Ello guarda relación con el cambio del marco jurídico: los breves que Paulo IV expidió en enero de 1559 habían autorizado excepcionalmente a relajar al brazo secular a los condenados por herejía que hubiesen inducido a otros aunque mostrasen arrepentimiento, mientras que las instrucciones dictadas por el propio inquisidor general Valdés en 1561 volvieron a la jurisprudencia inquisitorial anterior, recomendando la reconciliación de los buenos confitentes y subrayando el carácter excepcional de aquel breve.
Desarrollo Los inquisidores no subieron al tablado hasta las ocho de la mañana, porque había llovido con extraordinaria fuerza hasta las once de la noche anterior. Acto seguido subieron los procesados y se plantó en el púlpito el estandarte del Santo Oficio, de damasco carmesí, con una cruz dorada en la punta y las inscripciones Exsurge Domine et iudica causam tuam y Ad dissipandos inimicos fidei, y en el reverso las armas de Santo Domingo de Guzmán.
Pronunció el sermón Juan Manuel de la Cerda, deán de la catedral de Sevilla, que tomó por texto el pasaje del capítulo VII de Jeremías contra quienes confían en palabras engañosas, advirtiendo a los procesados que no bastaba con llamarse templos del Señor si no se imitaba a Cristo. Concluido el sermón, los relatores ocuparon los púlpitos y fueron llamando a los reos uno a uno. Leídos los procesos, se practicó la reconciliación de quienes habían obtenido esa gracia, y los condenados a muerte fueron entregados al corregidor de Valladolid Luis Osorio, que los condujo al Campo Grande, donde se ejecutaron las sentencias.
Relación de reos Salieron en el auto treinta y siete reos: siete condenados a muerte en persona, tres relajados en estatua y el resto reconciliados o penitenciados.
Relajados + Reos condenados a muerte en el auto de 28 de octubre de 1561 Nombre Naturaleza o vecindad Condición Cargo según la sentencia Pena Observaciones Francisco de Piedrahita Vecino de Arévalo Morisco relapso en la secta mahometana Relajado en persona a la justicia seglar Murió agarrotado Pedro de Lerín De nación francesa, natural de XesaAsí en la relación contemporánea; Sangrador escribe «natural de Reja». Mozo de unos veinte años Hereje luterano Relajado en persona a la justicia seglar Negó la potestad del papa e hizo confesiones falsas. Murió agarrotado María de Ávila Vecina de Arévalo Casada con Francisco de Piedrahita Hereje luterana Relajada en persona a la justicia seglar Murió agarrotada Álvaro Gavilán De nación portuguesa, vecino de Miranda do Douro Zapatero Hereje apóstata observante de la ley de Moisés Relajado en persona a la justicia seglar Fue quemado vivo por pertinaz en el judaísmo Hernando Calderero Vecino de Valladolid MoriscoLa relación contemporánea lo describe como morisco condenado a la vez por luteranismo y por seguir la secta de Mahoma; el estado publicado por Sangrador le atribuye únicamente el cargo de observante de la ley de Moisés. Hereje luterano, apóstata y seguidor de la secta de Mahoma Relajado en estatua por contumaz, tras haber huido del reino, con prohibición para sus hijos e hijas hasta la segunda generación de vestir oro, plata o seda, cabalgar y ejercer oficios públicos de honor Se quemó la estatua Alejandro Carretón Vecino de Valladolid Hereje apóstata observante de la ley de Moisés Relajado en estatua por haberse fugado del reino Se quemó la estatua Diego Páez De nación portuguesa Tejedor y cirujano Hereje apóstata relapso en la observancia de la ley de Moisés Relajado en persona al brazo seglar Murió agarrotado Leonor del Castillo Vecina de Ávila Morisca hereje apóstata relapsa Relajada en persona al brazo seglar Murió agarrotada Francisco Orozco Vecino de Miranda do Douro Fundidor Hereje apóstata relapso en la ley de Moisés Relajado en persona al brazo seglar Murió agarrotado García Carretón Vecino de Valladolid Morisco hereje apóstata observante de la secta de Mahoma Relajado en estatua por ausencia, con condena de su memoria y fama y orden de proceder igualmente contra su persona si fuese hallado Se quemó la estatua
Reconciliados y penitenciados