La Nueva Sich (), también denominada Sich de Pidpilnenska (), fue el centro administrativo y militar de los cosacos de Zaporiyia entre 1734 y 1775. Fue la última de las siches de Zaporiyia y se estableció tras el regreso de la Hueste de Zaporiyia del Bajo Dniéper al protectorado del Imperio ruso, como consecuencia del Tratado de Lubny de 1734.

La Nueva Sich se encontraba en el Gran Prado, en una gran península bañada por el río Pidpilna, afluente del Dniéper, en el territorio de la actual óblast de Dnipropetrovsk, en Ucrania. La Sich constituía una ciudad fortificada y albergaba el kish (), núcleo político, administrativo y militar de la comunidad cosaca.

Antecedentes

En 1709, durante la Gran Guerra del Norte, las tropas del zar Pedro I destruyeron la Sich de Chortomlyk, después de que una parte de los cosacos de Zaporiyia, encabezada por el atamán Kost Hordiienko, se aliara con el hetman Iván Mazepa y con el rey Carlos XII de Suecia contra el Zarato ruso. Tras la destrucción de la Sich, numerosos cosacos abandonaron los territorios controlados por Rusia y establecieron la Sich de Kamianka. Posteriormente se trasladaron a la Sich de Oleshky, situada en territorios bajo la soberanía del Kanato de Crimea, estado vasallo del Imperio otomano.

A comienzos de la década de 1730, los cambios en las relaciones entre el Imperio ruso, el Kanato de Crimea y el Imperio otomano favorecieron el regreso de los cosacos de Zaporiyia a sus antiguos territorios. En 1733, el kan de Crimea ordenó a los cosacos establecidos en Oleshky que se desplazaran hacia la frontera rusa. El gobierno de la emperatriz Ana de Rusia autorizó finalmente su regreso y, en 1734, el Tratado de Lubny estableció las condiciones para la reincorporación de la Hueste de Zaporiyia del Bajo Dniéper bajo el protectorado ruso. Este proceso condujo al establecimiento de la Nueva Sich ese mismo año.

Fundación

La Nueva Sich fue fundada el 31 de marzo de 1734 bajo la dirección del atamán Iván Malashévych, con la autorización y bajo la supervisión del gobierno ruso. Se estableció en la margen derecha del Dniéper, en el Gran Prado, en las proximidades de los emplazamientos ocupados anteriormente por otras siches de Zaporiyia.

La denominación «Nueva Sich» () surgió en contraposición a las siches anteriores y, particularmente, a la antigua Sich de Chortomlyk. También recibió el nombre de Pidpilnenska Sich (), derivado del río Pidpilna, junto al cual se encontraba.

A unos dos kilómetros de la Nueva Sich, las autoridades del Imperio ruso construyeron el retranqueamiento de Nueva Sich (), una fortificación dotada de dos semibastiones y una guarnición permanente. Su función declarada era contribuir a la defensa de los cosacos de Zaporiyia durante los conflictos con el Imperio otomano, aunque su presencia permitía asimismo a las autoridades imperiales ejercer una vigilancia militar directa sobre la Sich.

Organización y urbanismo

La Nueva Sich estaba situada en una gran península rodeada en tres de sus lados por el río Pidpilna, afluente del Dniéper. Por sus aguas navegaban las embarcaciones de los cosacos de Zaporiyia, así como navíos mercantes otomanos y griegos que llegaban hasta el puerto de la Sich, situado en la ensenada de Ustup.

El asentamiento constituía una ciudad fortificada, protegida por terraplenes y empalizadas, y estaba dividido en varias zonas. La parte exterior comprendía un suburbio comercial conocido como Hassan-Basha (), donde se encontraban tiendas, tabernas y otras instalaciones destinadas al comercio, además de las viviendas de comerciantes y artesanos.

Tras la puerta principal se encontraba el kish (), principal recinto fortificado y núcleo político, administrativo y militar de la Sich. Alrededor de la plaza central se distribuían treinta y ocho kurines (), grandes construcciones que servían como alojamiento colectivo de los cosacos y que, al mismo tiempo, constituían la base de sendas unidades militares y comunidades económicas.

En el recinto interior se encontraban la residencia del atamán de la Sich, las dependencias de la starshyná (), término que designaba al conjunto de oficiales y dignatarios cosacos, así como la cancillería militar, el tesoro y la iglesia de la Protección de la Madre de Dios.

Los kurines constituían uno de los elementos fundamentales de la organización de la Sich. Cada uno estaba encabezado por un atamán de kurin (), responsable de su administración interna. El kurin gestionaba los bienes comunes y el abastecimiento de sus miembros y constituía, además, una unidad básica para la organización y movilización militar de los cosacos.

Gobierno y sociedad

La Nueva Sich conservó una amplia autonomía en sus asuntos internos. La principal institución política era la rada de la Sich (), asamblea de los cosacos que elegía al atamán de la Sich y a los principales integrantes de la administración y del mando militar. Junto a ella, la starshyná () constituía el cuerpo de oficiales y dignatarios encargado de desempeñar los principales cargos militares, administrativos y judiciales.

Al frente de la Sich se encontraba el kishovýi otamán (), máxima autoridad ejecutiva y militar de la comunidad. Entre los últimos titulares destacó Petró Kalnyshevsky, elegido para el cargo en varias ocasiones y que lo desempeñó durante doce mandatos, entre ellos de manera continuada desde 1765 hasta la destrucción de la Sich en 1775.

La sociedad de la Nueva Sich presentaba importantes diferencias económicas y sociales. La starshyná incluía a los oficiales y dignatarios cosacos, entre los cuales se encontraban algunos de los principales propietarios de tierras, ganado y explotaciones económicas. Frente a los sectores más acomodados se encontraba la siroma (), denominación aplicada a los cosacos de escasos recursos, para los que también se empleaba el término holotá (). Junto a la población estrictamente militar vivían en el territorio comerciantes, artesanos, trabajadores asalariados y otros habitantes vinculados a las actividades económicas de la Sich.

Fuera del recinto fortificado se distribuían numerosos zymivnyky (singular, zymivnyk; ), explotaciones rurales características de los territorios de Zaporiyia. Pertenecían tanto a miembros de la starshyná como a cosacos comunes y constituían importantes unidades de producción agrícola y ganadera. En ellas se practicaban, entre otras actividades, el cultivo de cereales, la cría de ganado y caballos, la apicultura y, en las zonas apropiadas, la pesca.

Relaciones con el Imperio ruso

Aunque la Nueva Sich conservaba instituciones propias y un considerable grado de autonomía interna, desde su establecimiento estuvo sometida al protectorado del Imperio ruso. A lo largo de las décadas siguientes, las autoridades imperiales incrementaron progresivamente su intervención en los asuntos políticos, militares y administrativos de los cosacos de Zaporiyia.

La Hueste de Zaporiyia del Bajo Dniéper recibía del gobierno imperial una asignación económica y disfrutaba de determinados privilegios relacionados con la pesca, el comercio y otras actividades. A cambio, los cosacos tenían restringida su capacidad para mantener relaciones diplomáticas independientes con potencias vecinas, particularmente con el Imperio otomano y el Kanato de Crimea. La presencia de una guarnición rusa en el retranqueamiento de Nueva Sich (), situado en las inmediaciones de la fortaleza cosaca, proporcionaba además a las autoridades imperiales un instrumento permanente de vigilancia y control militar.

En 1750, la Nueva Sich quedó sometida a la autoridad del hetman de la Hetmanato y del gobernador general de Kiev. La intervención imperial se intensificó durante la década siguiente. En 1753, una disposición de la emperatriz Isabel I de Rusia restringió la elección independiente del kishovýi otamán (), máxima autoridad de la Sich, y en 1756 los asuntos de Zaporiyia pasaron a depender del Senado Gobernante.

Durante el reinado de Catalina II, la política de centralización del Imperio ruso acentuó la pérdida de autonomía de las instituciones cosacas. Las autoridades imperiales aumentaron su intervención en la administración de Zaporiyia y limitaron progresivamente las competencias tradicionales de la Sich, proceso que culminó en 1775 con la liquidación de la Sich de Zaporiyia y la abolición de sus instituciones.

Conflictos fronterizos

Durante las últimas décadas de existencia de la Nueva Sich se produjeron frecuentes conflictos territoriales entre los cosacos de Zaporiyia y las autoridades del Imperio ruso, relacionados con la delimitación y ocupación de las tierras que la Hueste de Zaporiyia del Bajo Dniéper consideraba pertenecientes a sus dominios tradicionales.

Una de las principales fuentes de tensión fue la creación en 1752 de Nueva Serbia (), territorio militar y administrativo establecido por las autoridades imperiales al norte de las tierras de Zaporiyia y poblado principalmente por colonos militares procedentes de los Balcanes. La adjudicación de tierras a estos nuevos asentamientos afectó a territorios reclamados por los cosacos y originó numerosos litigios sobre sus límites y derechos de aprovechamiento.

Los cosacos solicitaron reiteradamente al gobierno imperial una delimitación precisa de sus territorios. Se documentan reclamaciones en 1746, 1748, 1752, 1753, 1755 y 1756, sin que las autoridades imperiales establecieran una demarcación que resolviese definitivamente las disputas.

Las tensiones territoriales se agravaron con la fundación de nuevos asentamientos, la construcción de fortificaciones y la implantación de estructuras militares y administrativas imperiales en zonas tradicionalmente utilizadas por la Hueste de Zaporiyia. Este proceso redujo progresivamente el espacio sometido al control efectivo de la Sich y formó parte de la creciente incorporación de las tierras de Zaporiyia a las estructuras territoriales del Imperio ruso.

Campañas militares

Los cosacos de Zaporiyia de la Nueva Sich participaron activamente en los conflictos entre el Imperio ruso y el Imperio otomano durante el siglo XVIII. La Hueste de Zaporiyia del Bajo Dniéper intervino en la guerra ruso-turca de 1735-1739 y, posteriormente, en la guerra ruso-turca de 1768-1774.

Los cosacos desempeñaron funciones de caballería e infantería y participaron asimismo en operaciones fluviales y navales. Entre 1771 y 1773, una flotilla de la Hueste de Zaporiyia partió del puerto de la Nueva Sich y realizó dos expediciones militares en el mar Negro y el Danubio.

La experiencia de los cosacos en las estepas y vías fluviales de la región los convirtió en una fuerza auxiliar de interés para las campañas rusas contra el Imperio otomano. Paradójicamente, la conclusión de la guerra de 1768-1774 y el cambio de la situación estratégica en el norte del mar Negro redujeron la importancia que las autoridades imperiales atribuían a la función fronteriza de la Sich, poco antes de su liquidación en 1775.

Revuelta de 1768

En 1768 estalló en la Nueva Sich una rebelión interna conocida como la revuelta de la siroma (), protagonizada por sectores de los cosacos de menores recursos contra la starshyná (), el cuerpo de oficiales y dignatarios de la Sich.

Durante los disturbios, el kishovýi otamán () Petró Kalnyshevsky y varios miembros de la starshyná abandonaron el recinto principal y se refugiaron en el retranqueamiento de Nueva Sich, la fortificación imperial rusa situada en las inmediaciones.

Los sublevados trataron de modificar el gobierno de la Sich y propusieron la elección de Pylyp Fedoriv como nuevo kishovýi otamán. La rebelión, sin embargo, fue sofocada y las autoridades existentes recuperaron el control de la Sich.

Destrucción