miniaturadeimagen|300px|Emigración china a América. El encuentro entre personas de culturas distintas es el punto de partida de todo proceso de contacto cultural.

La amalgamación cultural es el proceso de mezcla de dos o más culturas del que resulta una cultura nueva, distinta de las de partida. Se asocia al modelo del crisol y se distingue de la aculturación —los cambios que el contacto provoca en los objetos, las costumbres y las creencias de una cultura— y de la asimilación, que es la integración de un grupo en la cultura dominante de una sociedad.

El término carece de un uso uniforme. En la tradición antropológica designa la aculturación voluntaria, es decir, el préstamo libre de rasgos e ideas entre culturas que conservan su autonomía política y social. En la sociología de la asimilación, en cambio, nombra una etapa concreta del proceso: el matrimonio mixto generalizado entre grupos étnicos o raciales. Los estudios sobre estos procesos distinguen las aportaciones materiales, formadas por los artefactos que una cultura incorpora de otra, de las inmateriales, como las creencias, las ideas y las actitudes.

La palabra procede de la metalurgia. Durante buena parte del siglo fue la voz más corriente en inglés para designar la mezcla racial, hasta que en 1864 un panfleto electoral fraudulento publicado en Nueva York acuñó «miscegenación» y la desplazó en parte del uso estadounidense.

La formulación más conocida de esta idea es el modelo del crisol, que popularizó en 1908 una obra teatral de Israel Zangwill y que se opone a la anglo-conformidad, es decir, a la adaptación de los recién llegados a la cultura angloamericana ya establecida. Desde la década de 1960, los estudios sobre la persistencia de las identidades étnicas en Estados Unidos han puesto en duda que el crisol llegara a cumplirse.

Delimitación frente a la aculturación y la asimilación

La aculturación abarca los cambios en los objetos, las costumbres y las creencias que resultan del contacto entre dos o más culturas, y el término nombra tanto esos procesos como sus resultados. La asimilación es el proceso por el que personas o grupos de origen étnico distinto se funden en la cultura dominante de una sociedad, y puede ser voluntaria o forzada.

La terminología no es uniforme entre disciplinas. La Encyclopædia Britannica emplea «amalgamación», junto con «incorporación», como uno de los nombres de la aculturación voluntaria, esto es, del préstamo libre de rasgos o ideas procedentes de otra cultura; la aculturación forzada se produce, en cambio, cuando un grupo conquista a otro y le impone sus costumbres. En la sociología de la asimilación, «amalgamación» tiene un sentido más restringido y nombra el matrimonio mixto generalizado entre grupos. El diccionario Merriam-Webster recoge para «amalgamation» tanto el sentido metalúrgico de la aleación con mercurio como el de fusión de elementos distintos en un conjunto unificado.

Las tres formas que puede adoptar la incorporación de elementos de otra cultura son el sincretismo, por el que las personas crean una síntesis nueva y distinta de las dos culturas de origen; la adopción, que añade al repertorio cultural un fenómeno enteramente nuevo; y la adaptación, que aplica un material o una técnica nuevos a un fenómeno ya existente.

Aportaciones materiales e inmateriales

miniaturadeimagen|250px|Chaqueta y calzado atabascanos con abalorios, datados en el siglo .

En las ciencias sociales, la materialidad —es decir, el mundo de los objetos y los bienes físicos de una sociedad— se describe como el uso de los artefactos culturales y la manera en que la cultura receptora los incorpora a sus propios fines.

miniaturadeimagen|300px|Soldados afroamericanos juegan a la pelota con soldados blancos en Hyde Park (Londres).

El aspecto complementario es el inmaterial, que reúne las creencias, las ideas creativas y las actitudes que una sociedad expresa.

El término «amalgamación» y la mezcla racial

miniaturadeimagen|220px|Portada del panfleto Miscegenation (1864), que acuñó el término «miscegenación» para sustituir a «amalgamación».

Durante buena parte del siglo , «amalgamación» fue la palabra más corriente en inglés para designar la mezcla de razas. Eso cambió en 1864, en plena Guerra de Secesión, cuando circuló por las calles de Nueva York un panfleto anónimo titulado Miscegenation: The Theory of the Blending of the Races, Applied to the American White Man and Negro. El texto aparentaba ser una publicación progresista favorable al matrimonio interracial, pero se trataba de un fraude destinado a desacreditar al presidente Abraham Lincoln y a arruinar su campaña de reelección. De ese panfleto procede la palabra «miscegenación».

Lo redactaron David Goodman Croly y George Wakeman, periodistas del diario demócrata New York World, que formaron el término a partir de las voces latinas miscere («mezclar») y genus («clase o grupo de especies»). Antes de la guerra, los partidarios de la esclavitud ya habían recurrido a la amenaza de la amalgamación racial como argumento contra el abolicionismo.

La amalgamación como etapa de la asimilación

El sociólogo estadounidense Milton M. Gordon, profesor de la Universidad de Massachusetts en Amherst, reformuló en la década de 1960 la teoría de la asimilación de Robert Ezra Park y desglosó el proceso en siete subetapas: la cultural o aculturación; la estructural, que es la entrada en las instituciones y los círculos de la sociedad receptora; la marital, es decir, el matrimonio mixto generalizado, que es la que corresponde a la amalgamación; la identificación con el grupo mayoritario; la desaparición del prejuicio; la desaparición de la discriminación; y, por último, la cívica, cuando ya no quedan conflictos de valores ni de poder. Según ese modelo, los grupos minoritarios que recorren esas etapas pueden llegar a tres desenlaces distintos: la anglo-conformidad, el pluralismo cultural y el crisol.

Relación con el modelo del crisol

El crisol es la metáfora con la que se ha representado esta forma de mezcla en Estados Unidos. Se atribuye el origen de la idea al escritor Hector St. John de Crèvecoeur (1735-1813), pero fue la obra de teatro The Melting Pot, del británico Israel Zangwill, la que la llevó al uso corriente. Zangwill fue el primero en emplear el término como metáfora de la asimilación en los Estados Unidos de la inmigración europea masiva. El programa de mano de la obra lo ilustraba con una multitud que desfilaba ante la Estatua de la Libertad hacia un enorme caldero hirviendo.

Gordon distinguió tres ideas con las que se ha explicado cómo Estados Unidos absorbió a más de cuarenta y un millones de inmigrantes: la anglo-conformidad, el crisol y el pluralismo cultural. Advirtió que las tres han servido a la vez para describir lo que ocurrió y para señalar lo que debía ocurrir, y que a menudo cuesta saber en cuál de los dos sentidos las emplea cada autor.

El crisol y la anglo-conformidad se sitúan en extremos opuestos. La anglo-conformidad exige que los inmigrantes se adapten a la cultura y a las instituciones que establecieron los primeros colonos anglosajones; Gordon la entendió como la adopción, por parte de los inmigrantes y de sus descendientes, de las creencias y las normas de la cultura angloamericana de clase media, que a su juicio siguió casi igual pese a las sucesivas oleadas migratorias europeas, salvo por cambios menores en la cocina y en los nombres de lugares. El crisol, en cambio, supone que todos los grupos aportan algo a una cultura nueva y distinta de todas las de partida, que es el sentido en el que se emplea «amalgamación». En el otro extremo, el pluralismo cultural concibe la sociedad estadounidense como un mosaico de tradiciones e identidades étnicas que conviven como subculturas junto a una corriente principal angloamericana.

Críticas al ideal del crisol

Gordon reprochó a los partidarios del crisol que no discutieran si todos los grupos podían aportar por igual a la mezcla final. Los anglosajones se instalaron en Norteamérica antes que los demás grupos y fijaron el orden social en el que se esperaba que se fundieran los recién llegados, de modo que —sostuvo— el ideal del crisol encubre esa desigualdad de partida; a la población negra y a otras minorías raciales, añadió, la discriminación les impidió fundirse.

En 1963, el sociólogo estadounidense Nathan Glazer y el sociólogo y político estadounidense Daniel Patrick Moynihan publicaron Beyond the Melting Pot, un estudio sobre por qué la pertenencia a un grupo étnico seguía viva en la ciudad de Nueva York mucho después de que se hubieran perdido la lengua, las costumbres y la cultura propias de cada grupo. La obra recibió elogios por negar que la homogeneización cultural fuera inevitable o deseable y por tratar la etnicidad como algo histórico y, por tanto, cambiante; también se le reprochó anteponer la etnicidad a la clase social, confundir etnicidad y raza, y ofrecer una imagen desfavorable de la familia afroamericana.

Véase también

Apropiación cultural Difusión transcultural Interculturalidad Mosaico cultural (Canadá)

Referencias

Lectura adicional

Categoría:Antropología cultural Categoría:Sociología de la cultura Categoría:Interculturalidad Categoría:Multiculturalidad Categoría:Etnicidad