La masacre de Ayo Ayo, también conocida como masacre de Ayo Ayo y Cosmini, fue un episodio de violencia ocurrido el 24 de enero de 1899 en la localidad de Ayo Ayo, en el departamento de La Paz, durante la guerra civil boliviana. Horas antes, en el cercano paraje de Cosmini, las fuerzas del bando liberal derrotaron al escuadrón Sucre, que escoltaba un convoy de pertrechos hacia el ejército constitucional. Tras la derrota, los sobrevivientes se refugiaron en la iglesia de Ayo Ayo junto a tres sacerdotes que permanecieron para asistir a los heridos, pero una multitud indígena movilizada en la zona irrumpió en la localidad y dio muerte a 27 soldados del escuadrón Sucre, a los tres sacerdotes que habían permanecido junto a los heridos y a un vecino del pueblo. El hecho tuvo fuerte repercusión política y periodística, y su recuerdo permanece ligado a la ciudad de Sucre, donde en 1900 se erigió un mausoleo en memoria de las víctimas.
Antecedentes miniaturadeimagen|Grupo de campesinos liderados por Zárate Willka durante la guerra civil boliviana. La guerra civil boliviana de 1898 y 1899 enfrentó al gobierno conservador de Severo Fernández Alonso, con sede en Sucre, con un movimiento liberal encabezado por José Manuel Pando que buscó el apoyo de las comunidades indígenas del altiplano boliviano para sostener su ofensiva. Bajo la conducción de Pablo Zárate Willka, esas comunidades conformaron un ejército propio, aliado de manera circunstancial con la causa liberal.
El 21 de enero, el escuadrón Sucre, integrado en buena parte por jóvenes reclutas sucrenses y escasamente municionado, partió de Viacha hacia Coro Coro con la misión de reunir forraje y suministros para el ejército constitucional. En el trayecto se produjeron choques con la población indígena que causaron un número indeterminado de muertes. Una vez en Coro Coro, ante la negativa de los vecinos a proveer forraje, la tropa requisó por la fuerza lo que necesitaba. Esto desató un cerco de varios días por parte de la población local, sumada a mineros y campesinos armados. Esto dejó 27 muertos entre los atacantes y obligó al escuadrón exhausto a retirarse hacia Ayo Ayo, donde llegó el 23 de enero. Según la historiografía, estos hechos en Coro Coro alimentaron un fuerte sentimiento de represalia entre la población indígena de la región, que influyó directamente sobre los hechos posteriores de Ayo Ayo.
En Ayo Ayo, el escuadrón Sucre se unió a las fuerzas regulares que custodiaban un convoy de pertrechos procedente de Oruro y, el 23 de enero, reanudó la marcha hacia Viacha. Al conocer la ruta del convoy, el coronel Pando organizó un plan para interceptarlo. Tras simular un inminente ataque frontal con movimientos de tropas destinados a distraer la atención sobre su retaguardia, partió de La Paz esa misma tarde al mando de unos 150 hombres y marchó toda la noche hacia el sur. Al amanecer del 24, sus fuerzas sorprendieron en Cosmini a los restos del escuadrón Sucre y a la escolta del convoy. Tras un breve combate conocido como el Primer Crucero de Cosmini, las fuerzas constitucionales fueron derrotadas y 36 de sus integrantes cayeron prisioneros.
La masacre miniaturadeimagen|Mapa de la guerra civil boliviana. Tras la derrota en Cosmini, los sobrevivientes del escuadrón Sucre se dispersaron por el altiplano, perseguidos por una multitud indígena que se había congregado en la zona desde el inicio del combate. Durante la retirada, la tropa no se detuvo en el pueblo de Ayo Ayo y abandonó a los heridos que ya no podían continuar la marcha. Permanecieron junto a ellos tres sacerdotes: el presbítero José María Fernández de Córdoba, el párroco de Viacha José Rodríguez y el cura de Ayo Ayo José Gómez, quien recomendó trasladar a los heridos al templo del pueblo. Otra grupo de sobrevivientes de Cosmini logró, en cambio, retirarse hacia el sur a través de Sica Sica y Panduro hasta ser desmovilizado semanas después en Oruro.
Entre los que buscaron refugio en la iglesia se encontraba Camilo Blacut, vecino de Ayo Ayo señalado por su cercanía con el bando constitucional, acompañado por sus dos hijos pequeños. La multitud lo sacó por la fuerza del templo y lo mató junto a la columna de la plaza del pueblo, mientras que los niños fueron rescatados por vecinas del lugar. Poco después, la multitud irrumpió en la iglesia, donde fueron asesinados el coronel José Ávila, el tercer jefe del escuadrón Sucre, Melitón Sanjinés, junto con los tres sacerdotes que habían permanecido en el pueblo: José María Fernández de Córdoba, José Rodríguez y José Gómez. En total, murieron 27 integrantes del escuadrón Sucre.
La prensa de la época, en particular el periodista Luis S. Crespo, atribuyó la dirección de la matanza a Pablo Zárate Willka. Sin embargo, el historiador Ramiro Condarco Morales cuestionó esa versión por considerar que carece de sustento documental, y la interpretó como una creencia infundada sobre la figura del caudillo indígena.
Repercusión La noticia de la masacre causó una profunda conmoción en la opinión pública. La prensa paceña expresó inicialmente su pesar por la muerte de los heridos refugiados en la iglesia de Ayo Ayo, aunque sostuvo que los hechos eran consecuencia de los abusos cometidos previamente por las tropas constitucionales durante su marcha. Esta postura también fue asumida por el Boletín Oficial del gobierno revolucionario. En febrero de 1899, el político conservador y expresidente de Bolivia Mariano Baptista publicó el panfleto Lugentes Campi, de tono marcadamente hostil hacia el indígena aimara y hacia Zárate Willka. La historiografía posterior ha considerado esta obra un texto de marcado carácter racista.
El tratamiento judicial de la masacre de Ayo Ayo fue diferente al de otras matanzas ocurridas durante la guerra. El grupo indígena que participó en los hechos fue beneficiado por un decreto de amnistía del 31 de octubre de 1899, debido a que las víctimas pertenecían al escuadrón Sucre, adversarios del bando liberal. En cambio, los indígenas implicados meses después en la masacre de Mohoza enfrentaron un largo proceso judicial que fue fuertemente politizado.
Memoria y conmemoración En 1900 se erigió en el Cementerio General de Sucre un mausoleo en memoria de las víctimas de la masacre de Ayo Ayo. El monumento, coronado por una columna quebrada, se convirtió en el principal símbolo conmemorativo del hecho. Siete años después de la guerra civil, un grupo de intelectuales sucrenses fundó la revista Vida Nueva (1905) con el propósito de promover un acercamiento con sus pares paceños y superar las tensiones regionales del conflicto. Sin embargo, esa reconciliación dejó al margen a la población indígena y convivió con un discurso racista de base pseudocientífica, compartido por las élites de ambas ciudades.
Cada 24 de enero, la Universidad de San Francisco Xavier y el gobierno municipal de Sucre conmemoran a las víctimas de la masacre. La memoria del episodio volvió a activarse públicamente durante el conflicto por la Capitalía Plena, entre 2007 y 2008, cuando el mausoleo fue utilizado como referente simbólico en las tensiones regionales entre Sucre y La Paz. El significado histórico de esta conmemoración ha sido objeto de debate.
Véase también Masacre de Mohoza Batalla del Segundo Crucero José Manuel Pando
Referencias
Categoría:Guerra civil boliviana Ayo Ayo Categoría:Historia del departamento de La Paz (Bolivia) Categoría:Bolivia en 1899