Los judíos vivieron en Asturias en el norte de la península ibérica, desde los inicios de la Edad Media; sin embargo, no es posible determinar con exactitud el momento en que comenzaron a establecerse en el Reino de Asturias (cuyos límites geográficos diferían de los de la actual comunidad autónoma de Asturias). Los datos relativos a la población judía del vecino Reino de León apuntan a una presencia judía en el norte de la península ibérica a partir del , la cual se mantuvo, de forma constante o intermitente, hasta el .
Ya en el , durante la década de 1970, se fundó una comunidad judía en Oviedo y en la década de 1990 se construyó una sinagoga en el emplazamiento donde antiguamente se hallaba el barrio judío.Historia de la Judería de Asturias
Historia Testimonios de la Alta Edad Media miniaturadeimagen|Cangas del Narcea, Asturias Es posible que ya en el existiera una presencia judía en Asturias bajo el dominio visigodo, puesto que las leyes de la época contienen restricciones impuestas a los judíos y a sus relaciones con los cristianos, como la prohibición de contraer matrimonio entre miembros de ambas comunidades. Aunque algunas fuentes de la época señalan que ciertos reyes trataron a los judíos de forma discriminatoria y severa, los historiadores no han hallado pruebas documentales que lo confirmen, por lo que cabe suponer que la situación de los judíos era relativamente favorable. Con todo, las comunidades judías gozaban de una posición considerablemente más cómoda y de una cooperación mucho mayor en las taifas musulmanas a partir del , lo que sugiere que, dada la oportunidad, los judíos preferían establecerse bajo dominio musulmán.Bernard S. Bachrach, Early Medieval Jewish Policy in Western Europe,Minnesota Press, 1977 (inglés)
El arqueólogo Juan Uría Ríu señaló que la documentación que examinó en la primera mitad del , apunta a la existencia de núcleos judíos medievales en el occidente de Asturias, en particular en la zona que hoy corresponde a Cangas del Narcea y en el área de Valdés, en las inmediaciones de la actual Luarca. Es posible que también hubiera presencia judía en Avilés, dado que esta villa funcionó durante la Edad Media como centro comercial —de sal, tejidos y otros productos— en la franja costera. Los investigadores consideran probable que aún se conserven en los archivos asturianos, como en los de otras provincias, documentos sin examinar que podrían aportar nueva información en el futuro.
La leyenda de Pelayo y la representación de los judíos La leyenda de Pelayo, considerado el fundador del Reino de Asturias en el , describe las conquistas de los gobernantes musulmanes en la península ibérica y narra la caída de Toledo en manos musulmanas. Según el relato, la victoria se debió a «la traición de los judíos residentes en la ciudad, que por naturaleza son enemigos de cristianismo y, por tanto, de los cristianos de la Península Ibérica: los judíos que colaboraron desde dentro habrían abierto —o dejado sin defensa— las puertas de Toledo ante los católicos que huían hacia Amaya, Asturias y las montañas.» Pelayo, héroe de la leyenda, y sus patricios se establecieron, según una versión del relato, en Asturias: «Y no había entre ellos un solo judío que hubiera emigrado allí, y desde allí partieron a la guerra contra los musulmanes, para quienes no hay lugar en la España pura, como tampoco lo hay para los judíos, sus cómplices en el asesinato de cristianos inocentes».Esta leyenda contribuyó a forjar la conciencia de Asturias como región cristiana libre de influencias externas, idea que se mantuvo vigente incluso en época moderna.Erica Buchberger, "Crafting the image of Pelayo: Identity and State-building in Early Medieval Asturian Chronicles", Journal of Medieval Iberian Studies 15 (3), 2023, 405-426
Testimonios de la Baja Edad Media
Judíos en el norte de la península ibérica En la colección de documentos del Reino de León el «Tumbo legionense» que data del año 905, se menciona a un hombre llamado «Habaz» o «Nebaz», descrito como «quondam iudaeus, postea vero christianus et monachus» (antes judío, y después cristiano y monje). Probablemente se trate de un judío converso al cristianismo, dato que concuerda con lo que se sabe de la época sobre las conversiones de judíos durante el reinado de Alfonso III. Entre los siglos y , diversos documentos registran 53 menciones a judíos de la ciudad de León. La población judía de estas regiones septentrionales se concentraba en el Reino de León y en la zona de Coímbra, territorios conquistados por Alfonso III. Un documento de comienzos del menciona una finca, una casa y un viñedo propiedad de judíos, y otro de 1040 hace referencia a judíos de la región de Galicia que vivían en un terreno cercano al monasterio en Celanova, propiedad de un noble.
Primeros testimonios sobre la presencia de judíos en la región de Asturias En el Libro Registro de Corias —un manuscrito antiguo de la zona hoy conocida como Cangas del Narcea— se conserva un testimonio sobre la presencia de judíos que data del año 1077. El documento número 224 se refiere a una finca denominada «Sinagoga», cuya titularidad se repartía entre el monasterio de Célon —situado hoy en el concejo de Allande— y Fernando Muñís, quien donó su parte al monasterio próximo a esta zona, donde hoy se asienta la localidad de Cangas del Narcea.La donación se realizó probablemente con motivo de la fundación del monasterio en 1044 por dos condes. En aquella época existían en Asturias cerca de un centenar de monasterios, aunque muchos de ellos carecían de población efectiva. La propia denominación de la finca como «Sinagoga» permite suponer que esta ya existía en el entorno rural años antes de la fundación del monasterio. En los documentos del libro de registro del monasterio aparecen, además, nombres de raíz bíblica: «Abraphem» —probablemente Abraham, nombre común tanto entre judíos como entre musulmanes— y «Danel» —quizá derivado de Daniel—, que designa a un individuo descrito como «a uno de tantos siervos mozárabes de los que pueblas las villas del monasterio». Esta caracterización, sin embargo, no parece del todo precisa: en estas zonas se asentaron mozárabes huidos del sur, pero también existe constancia de un grupo de esclavos musulmanes que, llegados como cautivos, pasaron a integrarse entre los habitantes del monasterio. Cabe considerar, por tanto, que musulmanes —o, más probablemente, cristianos imbuidos de la cultura andalusí— acompañaran a un reducido número de judíos que buscaban establecerse en las tierras del norte.
Tras la conquista de Toledo en 1085 y durante el , especialmentelas presiones almohades en al-Ándalus hacia 1148, la presencia judía en Asturias creció como parte de una migración más amplia hacia los reinos cristianos del norte, donde algunos judíos alcanzaron cierta posición económica acomodada, como muestran documentos de préstamos en Cantabria.Haim Beinart. Los Judíos en España. Madrid : Editorial MAPFRE, 1992. idem.
Haim Beinart (ed). The Sephardi Legacy. Jerusalem: Magnes Press. 1992. (en inglés)
Haim Beinart. The Expulsion of the Jews from Spain. Portland, Oregon: Littman Library of Jewish Civilization. 2002.Al mismo tiempo, la Reconquista y el Camino de Santiago impulsaron un florecimiento urbano y comercial en el norte peninsular que, aunque limitado en Asturias —cuya economía siguió siendo mayoritariamente rural, salvo en núcleos como Oviedo, Avilés y Llanes—, integró finalmente a la región en las dinámicas económicas europeas del , incluido el comercio atlántico y las relaciones comerciales con León.Ruiz de la Peña. Historia de Asturias. Tomo V: La Baja Edad Media, Salinas 1979.
La comunidad judía en Oviedo
La evolución de la comunidad Los primeros documentos que atestiguan presencia judía en Oviedo mencionan a un hombre llamado «Mari Xabi» o «Mayr Xabi», un converso judío citado junto a otro individuo, Roderico Gonzáliuz, conocido allí como «principanté de Asturias». Ambos personajes aparecen en cuatro escrituras de compraventa fechadas entre 1216 y 1225, aunque los rasgos que definen la condición jurídica del converso no resultan del todo claros. Dos cartas de 1269, citadas por Juan Uría, contienen un padrón de los habitantes de Oviedo, elaborado con el fin de repartir un préstamo de 2.000 maravedíes (moneda de origen almorávide) solicitado por el rey Alfonso X. Según este padrón, la propia capital contaba con 900 hogares —es decir, entre 4.000 y 4.500 habitantes—, de los cuales entre 40 y 50 eran hogares judíos, lo que supone unas 200 personas que vivían aquel año en la «Vetusta», probablamente la ciudad de Oviedo. Se trata de un porcentaje considerablemente alto de población judía, aunque resulta verosímil si se tiene en cuenta la existencia de un cementerio judío, indicio de un núcleo comunitario ya organizado y estable. Es posible que la comunidad contara con antecedentes ya en el , cuando un privilegio de 1145 relativo al poblamiento de la ciudad impulsó su expansión. Otros documentos de compraventa del confirman la presencia judía en Oviedo: así, una escritura de compra de una casa en la calle de la Ferreria —en el sector sureste de la ciudad medieval—, fechada el 21 de septiembre de 1242, cita entre los testigos a «Vellidici judío»; y un documento similar de 1244 menciona, entre caballeros y ciudadanos, a testigos judíos: «don Zaguin, Aceclin, Vencion et alios judíos».A mediados del , Oviedo se convirtió en una ciudad relativamente grande y comercialmente activa, así como en el centro geopolítico y económico de la región. Llegó a ser un núcleo de distribución de las mercancías que arribaban a su puerto, es decir de Avilés, en época medieval. Desde el punto de vista religioso, Oviedo era la sede de la Catedral de San Salvador y, por ello, la ciudad más importante simbólicamente en el Camino de Santiago después de la propia catedral de Santiago de Compostela. Además del mercado diario, la ciudad contaba con un mercado semanal los lunes, concedido por el rey Alfonso IX, y es probable que las principales rutas hacia Santiago de Compostela pasaran por ella.
La Judería En el se extendió la Orden mendicante, y en Oviedo surgieron varios monasterios nuevos, entre ellos el de San Francisco y el de Santa Clara. En virtud de unas ordenanzas municipales, se creó en la ciudad un barrio judío «La Judería»—, denominación habitual en la España cristiana medieval para los barrios en los que residían numerosos judíos. En dichas ordenanzas, promulgadas en 1274, se estipulaba (paráfrasis):« ... dado que los judíos y las judías se dispersan por toda la ciudad, lo cual perjudica a la ciudad de muchas maneras que no nos interesa detallar, ordenamos que, de ahora en adelante, los judíos y las judías que residen en Socastillo, desde la puerta del castillo de Castello hasta la puerta nueva de Socastillo, tanto dentro como fuera de la puerta, Si así lo desean, pagarán una multa de cien marbadas y no residirán en la ciudad..».C. M. Vigil, Coteccidn histdrico-diplomdtica del Ayimtamiento de Oviedo(2.* parte), Oviedo 1889,doc. XXXVIl, pp. 64-69.Así pues, esta norma establecía la zona en la que podían residir los judíos y fijaba una multa para quienes residieran fuera de ella.