En el período que media entre 1940-1980, el Perú experimentó un cambio drástico en su demografía por las migraciones de los pobladores rurales. La zona rural que representaba más del 50% de la población total del país entre 1940-1961, fue decayendo en las décadas siguientes. Es decir, hubo una tendencia creciente al proceso de urbanización por la paulatina migración hacia las áreas urbanas.

Además de cambiar radicalmente la composición demográfica del Perú, estudiar este evento resulta relevante por diversos motivos. El principal motivo se debe a que toman como referencia el año 1940 o 1961 por diversos autores de la literatura académica, sobre todo al no haber mucho registros sobre censos anteriores. Por ejemplo, se evidencia esta escasez de información en el Censo Nacional de Población y Ocupación de 1940 al ser el primero en realizarse en el siglo XX después de 64 años en 1876. De este modo, la importancia de abordar un tema como la migración sin contar con registros suficientes resulta necesario para comprender la historia y realidad social peruana.

Historia de la migración peruana

Época colonial Las primeras migraciones internas en Perú, principalmente en el virreinato, fueron en los traslados de Cusco hacia las zonas costeras para la extracción mineral. En el Imperio inca, el centro de las actividades económicas era en Cusco como el punto de convergencia y divergencia de las riquezas. Durante la dominación española, el punto económico fue trasladado en las zonas costeras, estableciendo la nueva capital en Lima y las minas de Potosí como el nuevo área de atracción del país.

Mita Este traslado consistió en una migración forzosa de mano de obra al adoptar directamente el sistema incaico de reclutamiento llamado como mita. En cada ciudad colonial tenían su "mita de plaza" donde se esperaba que los indígenas se ofrecieran voluntariamente. En algunas ocasiones, tenían que recorrer grandes distancias para llegar a la mita de plaza. El tipo de mita donde cometieron mayores abusos fue probablemente en la extracción de metales, especialmente del azogue (mercurio) en las minas de Huancavelica, así como la extracción de plata en lugares como Potosí, Castrovirreina y Caylloma.

Reducciones Las reducciones consistían en concentrar a la población nativa en un centro urbano para la explotación de mano de obra. La concentración de la población indígena fue realizada bajo el orden del virrey Toledo después de concentrarse la conquista. Las reducciones se caracterizaron por el asentamiento en pueblos de los dispersos ayllus indígenas con el fin de organizar, facilitar el cobro de tributos y disponer de mano de obra. Debido a que la población indígena era dispersa y pequeñas, las reducciones tenían la función de adoctrinamiento religioso, supresión de brotes insurreccionales y quebrantar su identidad étnica Para ello, las antiguas casas de los indígenas fueron derribados para evitar que retornaran a su lugar de origen después de implementar aquella política De este modo, a partir de esta movilización forzosa de mano de obra, las condiciones de explotación y las enfermedades concentradas en las reducciones provocó que la población nativa decreciera notablemente, lo cual implicó que las obligaciones de los indígenas fueran cada vez mayores

Época republicana (1940) miniaturadeimagen|341x341px|Portada del Censo nacional de población y ocupación de 1940. Vol. 1: Resultados generales. La migración de 1940 ocurrió cuando la población de la sierra empezaron a trasladarse a distintas regiones del Perú, principalmente por el lado de la costa, alterando por completo la tendencia histórica que la mantuvo aislada. De acuerdo con los datos del censo de 1940, la población peruana rural representaba el 65% de la población total, el cual ascendía aproximadamente a 7 700 000 habitantes, cantidad semejante cuando fue conquistado el Tahuantinsuyo en 1532.

Las razones de la masiva migración de campesinos fueron por la crisis agrícola y la modernización del Estado. Por una parte, el abandono de la sierra para dirigirse a las ciudades de la costa, especialmente a Lima, ocurrió como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial al priorizar las exportaciones de minerales por las agroexportaciones. Por otra parte, unos factores importante de las grandes movilizaciones fueron las protestas sociales como el bandolerismo rural y corrientes culturales como el indigenismo que, si bien inició como una corriente literaria que idealizaba el imperio incaico, su influencia se extendió a la política. Por último, la enorme movilización campesina fue como una forma de recuperar las tierras que les habían sido arrebatadas por las haciendas. Las tomas de tierras alcanzaron su mayor fuerza entre el período 1956-1964, dañando gravemente al latifundismo

Causas de la migración

Crisis agrícola Una de las principales razones por el que hubo la migración masiva desde 1940 fue por la crisis agrícola, causada principalmente por el estancamiento de las agroexportaciones, así como las sequías y hambrunas que exacerbó la emigración del campo a las ciudades. En primer lugar, en las dos primeras décadas del siglo XX, el sector primario-exportador destacaba por las significativas inversiones extranjeras en el Perú. Este proceso originó la formación de oligarquías costeñas en el norte con los cultivos de azúcar; mientras que en el sur, con el poder comercial lanero de Arequipa. El algodón, el azúcar y el cobre en plena guerra mundial cubrieron más del 80% de las exportaciones peruanas, triplicando las exportaciones entre 1914 y 1919.

Sin embargo, el sector agroexportador empezó a decaer después de la Primera Guerra Mundial. Por su parte, los productos agroexportadores tales como el azúcar, el algodón y la lana, se estancaron durante la década de 1920, lo cual brindaron poca reinversión para sustentar la demanda interna. Debido al colapso del comercio internacional de la lana por la guerra, generó en el sur peruano a una recesión regional, lugar donde provenía el 73% de las exportaciones.

En términos generales, el porcentaje de las exportaciones totales disminuyó por el retroceso de la producción de algodón, azúcar y caucho. Por ejemplo, los precios por la lana de oveja peruana de primer nivel cayeron de 50,5 peniques la libra en 1918, a 39,5 en 1920, y a 11,5 en 1921. Este desplome impactó en el ingreso de los campesinos y de los terratenientes del sur, debido a que la producción y la exportación lanera constituía el principal fuente de crecimiento. Por ende, al querer recuperar sus ganancias por parte de los hacendados y comerciantes, buscaron exprimir a los productores campesinos de diversas formas, lo que incrementó las disputas por la tierra y otros motivos. El campesinado respondió a esta «sobreexplotación» al defender sus derechos, exigiendo reparaciones a las autoridades a menudo recurriendo a demostraciones y enfrentamientos locales Mientras el campesinado se organizaba para resistir las presión de los gamonales, fue buscando y consiguiendo aliados entre amplios sectores simpatizantes de las clases medias urbanas que les apoyaran, muchas veces como abogados y periodistas. En este contexto, el movimiento indigenista tomó un papel relevante al convertirse en una poderosa fuerza urbana en defensa de la causa indígena

El estancamiento de las exportaciones agrícolas persistió en los años siguientes, lo que convelló a empeorar las crecientes movilizaciones rurales. Entre 1950 y 1966, la producción agrícola per capita de la sierra creció únicamente a 0,8%, lo cual sugiere que la inmensa mayoría de la población rural siguió atrapada en la subsistencia y el estancamiento, muy lejos de los «hinterland» más prósperos y modernizados de la sierra.

Asimismo, cabe señalar que las técnicas productivas rudimentarias de los campesinos, ya sea en haciendas o en comunidades, imposibilitaban cualquier forma de competir contra las importaciones baratas y con los alimentos subsidiados, sin mencionar el creciente costo de insumos como las herramientas y fertilizantes que, desde la década de 1940, marcaron una mayor competitividad en los precios de la ciudad que en los campos en las exportaciones (términos de intercambio). Esta crisis fue agravada por los desastres naturales como la sequía de 1957 y la hambruna subsiguiente en la sierra sur, particularmente en Puno, lo cuales causaron una aguda caída en la producción y en el ingreso per capita de la sierra. De este modo, en términos macroeconómicos y sociológicos, la creciente diferenciación social y las desigualdades de la población campesina de la sierra, a medida que el capitalismo y el mercado interno se desarrollaban, incrementó el descontento rural y la movilización campesina que repentinamente estalló a finales de la década de 1950, alcanzando su clímax a mediados de la de 1960

Modernización En síntesis, la modernización abarca los factores de desarrollo del Estado que incentivó la movilización campesina, tales como la construcción de carreteras, medios de comunicación y la mayor inversión en salud y educación. Debido al auge económico, derivado de la guerra de Corea y la expansión industrial internacional, al igual con la política modernizadora del gobierno de Odría, comenzó un crecimiento explosivo de la educación popular a nivel nacional, mejor desarrollo en la salud que redujo la mortalidad infantil. y la finalización de la construcción de carreteras que conectan a Lima con otras provincias Esta reforma vial se originó en el Oncenio de Leguía en 1920 al aprobar la ley de conscripción vial, el cual requería que "todo varón entre los 18 y 70 años" trabajara en la construcción del sistema nacional de carreteras Como resultado, transformaron antiguos trazos incaicos y coloniales en una red definida de carreteras, la cual fue indispensable para que la migración masiva tomara lugar

En el caso de la construcción de carreteras, tales como las Panamericana Norte y Sur, sirvieron como vías de desplazamiento poblacional de la sierra a la costa y selva, acelerando los procesos migratorios. De esta manera, aparecen algunas ciudades en el lado oriental andino que poco a poco van conquistando un hinterland que las convierte en centros regionales. Durante los posibles cambios y desequilibrios en los años anteriores en los medios de producción, tanto en la industria y agricultura, acentuaron por una etapa de relativo estancamiento. Ello propició el reforzamiento de los habitantes rurales a dirigirse a las ciudades en busca de mejores condiciones de vida.

Asimismo, la mejora de los medios de comunicación y el impacto revolucionario, pero poco estudiado de la radio, brindaron los medios para difundir la protesta agraria, no solo en rincones aislados de la sierra como antes, sino por todo el Andes. En ese sentido, en el flujo de ida y vuelta de muchos emigrantes rurales recientemente urbanizados, difundieron de diversos modos en sus comunidades de origen las nuevas ideas y formas de organización política que habían conocido en las ciudades