Magdalena arrodillada (en francés: Madeleine agenouillée) es una obra atribuida a la fundición Malingre y realizada al parecer hacia 1921. Está ubicada en el cementerio de San Francisco de Orense (Galicia, España).

Historia Familia Freijanes La familia Freijanes, en cuyo panteón se encuentra la Magdalena arrodillada, ostentó una destacada posición social tanto en el mundo del comercio como en el ámbito médico. Entre los miembros de esta familia se encuentra Paz Parada Pumar, doctora que, tras contraer nupcias en 1929 con el pediatra Julio Freijanes Malingre en la orensana parroquia de María Auxiliadora,De acuerdo con Rosa María Cid Galante, la boda se celebró en la «Capilla de María Auxiliadora de Salesianos». No obstante, esta edificación no fue levantada hasta la década de 1950, aparte de que no se trata de una capilla sino de una iglesia. Es posible que Cid se refiriese a la Capilla de Nuestra Señora de los Remedios, ubicada a escasos metros y fechada en el siglo . estableció su residencia en la capital, donde se haría un nombre al ser pionera en la medicina a nivel provincial puesto que dirigió un laboratorio privado destinado a la realización de análisis clínicos, al cual dedicó toda su carrera. Nacida en Canedo en 1905 y sobrina del pintor Ramón Parada Justel, miembro de la conocida como Generación Doliente, estudió en Madrid bajo la docencia del anatomista Alejandro Rodríguez Cadarso, siendo la única mujer del total de sesenta alumnos matriculados, entre quienes se encontraban Pedro Arrupe y Severo Ochoa; tras seguir a su marido por diferentes puntos de la geografía española, volvería a Orense para proseguir con su labor, falleciendo en 2005. En lo que respecta a su esposo, Julio, orensano nacido en 1899, ejerció la pediatría y se erigió como un profesional de renombre al ser el primer médico en hacer uso de la penicilina en Galicia y al ostentar el importante cargo de jefe provincial de sanidad desde mediados de la década de 1940 hasta 1969, año en que se jubiló. De profundos sentimientos católicos, su estadía en la jefatura provincial de sanidad propició la traída de aguas a la capital orensana, cuyo proyecto dirigió, además de ser uno de los más destacados intelectuales de ideología republicana, contribuyendo a la instauración de la Segunda República española. Su formación académica incluyó una doble especialización en puericultura y epidemiología así como la obtención de una beca de la Fundación Rockefeller para cursar estudios en la prestigiosa Johns Hopkins School of Hygiene and Public Health de Baltimore, regresando a España en 1928 y siendo, a causa de sus vínculos republicanos, desterrado en 1938 a Astorga, aunque en 1941 regresaría a Orense, donde fallecería en 1991.

Origen thumb|Carmen Malingre Ludeña (c. 1890). Resalta el hecho de que Julio era nieto por vía materna de Manuel Malingre Parmentier, fundador de la fundición Malingre, probable autora de la estatua de la Magdalena arrodillada, por lo que este lazo de sangre sería el detonante de que esta escultura decore el panteón familiar desde aproximadamente 1921, época en la que se fecha su autoría. Pese a que en principio se podría considerar a Julio y Paz como los comitentes de la pieza, es preciso tener en cuenta que la colocación de la estatua en el panteón tiene su origen en la unión entre las familias Freijanes y Malingre, ligadas gracias al matrimonio el 6 de febrero de 1898 entre Carmen Malingre Ludeña, hija de Manuel, y el ingeniero agrónomo José Freijanes Fernández, padres de Julio, quien para 1921 tenía entre 21 y 22 años, mientras que Paz apenas 15 o 16, lo que desaconseja la atribución del encargo de la escultura a ambos no solo por su juventud sino por el hecho de que todavía no se habían casado (para 1921 tal vez aún no eran pareja o ni tan siquiera se conocían, resultando del todo anómalo que Paz o sus padres, Abelardo Parada Justel y Julia Pumar Builla, se hubiesen prestado a financiar el decorado del panteón sin tener vínculos con los Freijanes), convirtiéndose en consecuencia Carmen y José en los probables comitentes de la pieza. Daniel Lucas Teijeiro Mosquera, quien en 2025 identificó tanto el personaje representado en la escultura como su verdadero origen, considera a Carmen como la más firme candidata a ser la autora del encargo de la estatua ya que la construcción del panteón habría tenido lugar después de la muerte de José, ocurrida el 30 de diciembre de 1920; Carmen, promotora al parecer de esta obra, y como miembro de la familia Malingre, habría dispuesto de todas las facilidades posibles para el ornato de una artística tumba, incluido el no tener que realizar ningún desembolso ni por la escultura ni por su instalación, destacando el hecho de que su vínculo con la industria de la fundición en hierro no solo se hallaba en su parentesco con los Malingre sino en que para comienzos del siglo regentaba un almacén de carbón que muy probablemente suplía a la fundición de este producto, entonces indispensable para la alimentación de los hornos y que Carmen vendía a un precio de 5 pesetas el quintal para 1922. Aunque se desconoce si tuvo o no que pagar por la escultura, y tampoco se sabe a cuánto ascendió el coste de la construcción del panteón, enteramente tallado en piedra, sí se puede estimar el precio pagado por el terreno donde se levantó la tumba; para 1902 cada metro cuadrado de la zona más exclusiva del cementerio se vendía a perpetuidad por 100 pesetas, una cifra elevada que denotaba la especulación llevada a cabo por el ayuntamiento mediante la compra de parcelas de labranza por escaso valor para ampliar la necrópolis y su reventa por cuantías muy superiores que suponían la obtención de generosas plusvalías, por lo que el terreno donde se asienta el panteón de la familia Freijanes, de aproximadamente 3 m², habría costado en torno a 300 pesetas ya que se encuentra en una zona que para comienzos del siglo debía de ser considerada de primer nivel, pues a escasos metros se ubica el mausoleo de la familia Ferro Martínez, levantado poco antes que el panteón de los Freijanes y dedicado a Celso Ferro Vázquez, uno de los empresarios más poderosos e influyentes de su época.

Vicisitudes thumb|Garita principal del antiguo Cuartel de San Francisco (anterior a 1987). Claustro de San Francisco de Orense. Cabe destacar que la estatua corrió riesgo de ser robada e incluso destruida poco antes de la guerra civil, durante la Segunda República española, pues el ángel que corona el mausoleo de la familia Ferro Martínez, realizado en hierro fundido al igual que la Magdalena arrodillada, fue sustraído poco antes del estallido de la contienda, siendo el hurto advertido supuestamente por los enterradores cuando al llegar al camposanto notaron la falta de la escultura; tras descubrirse a los autores del robo mientras huían con la pieza en un carro tirado por vacas, se les indicó que si la devolvían a su lugar no se tomarían acciones legales, a lo que los ladrones accedieron. Se desconoce el motivo por el que se produjo el robo de esta obra, aunque resulta probable que los ladrones se la llevasen con el fin de venderla ya que el comprador podía obtener grandes beneficios al fundirla y destinar el material a otros menesteres, como la fabricación de piezas de cerrajería o cocinas, entonces muy demandadas, resultando desconcertante a su vez el hecho de que no se llevasen en su lugar la imagen de la Magdalena, realizada igualmente en hierro fundido, pues la misma se hallaba entonces y ahora en un lugar mucho más accesible ya que, a diferencia de la estatua del ángel, no corona ninguna estructura sino que se encuentra emplazada casi al nivel del suelo. De igual modo, tanto esta como las demás obras de la necrópolis estuvieron a punto de ser retiradas del lugar, y por tanto, de tal vez perderse para siempre a finales del siglo cuando en 1998 se planteó el cierre del cementerio debido al estado de abandono en el que se encontraba, si bien el poeta José Ángel Valente logró evitar la clausura y desmantelamiento del recinto, quedando el mismo definitivamente protegido tras ser declarado Bien de Interés Cultural el 11 de febrero de 2000. Cabe reseñar que durante más de un siglo el Ejército ocupó el cercano Claustro de San Francisco, originalmente parte del desaparecido Convento de San Francisco y reconvertido en 1843 en cuartel a causa de la desamortización, pasando a denominarse Cuartel de San Francisco hasta 1987, año en que el mismo cesó sus operaciones militares. Durante décadas fue costumbre que, en las guardias nocturnas, los centinelas efectuasen disparos contra la escultura del Ángel adorador en el mausoleo de la familia Ferro Martínez, ya fuese por diversión o porque tal vez, a causa de la escasez de luz, la confundían en ocasiones con un asaltante ya que al ser de tamaño natural y estar dispuesta sobre un tejado podía ser tomada fácilmente por un intruso, siendo habitual también que los guardias disparasen contra cualquier sombra que advirtiesen o cuando las ramas de los árboles eran sacudidas por el viento, de modo que varias de las otras estatuas del camposanto, incluida la Magdalena arrodillada, pudieron haber sufrido idénticas agresiones puesto que algunas presentan desperfectos consistentes con impactos de bala, como el Ángel pensativo en el panteón de la familia Rodríguez Vilanova, obra de Victorio Macho, si bien la escultura del panteón de los Freijanes no parece mostrar evidencias de disparos.

Autoría Fundición Malingre La fundición Malingre fue creada en 1872 por Manuel Malingre Parmentier, nacido en la localidad belga de Souvret. Inicialmente ubicada en el céntrico parque de San Lázaro (antiguo campo de la feria de la ciudad),Parmentier tuvo una fundición de hierro en Reza entre 1865 y 1867, año en que se puso al frente de una fundición de hierro en cubilotes y de una industria de tubos en la vecina calle Santo Domingo, abandonando ambos negocios en 1872. la empresa fue dirigida por Parmentier hasta su jubilación en 1896, pasando en ese momento a manos de sus vástagos Manuel y Antonio, quienes crearon la fundición de hierro «La Concepción. Malingre Ludeña Hermanos» en la algo más apartada calle Ervedelo, ubicada en el barrio de O Couto, donde las instalaciones se tradujeron en una planta baja en la que se hallaban, además de la propia fundición, los talleres y varias oficinas, siendo el elemento más destacado una gran chimenea. Para 1911 la plantilla del negocio se había incrementado hasta el centenar de empleados, produciéndose hacia 1916, año del deceso de Parmentier, la escisión de la compañía en dos marcas comerciales: «La Concepción. Antonio Malingre Ludeña» y «Fundición, talleres mecánicos y construcciones metálicas Manuel Malingre Ludeña». Tras la muerte de este último en 1930, sus descendientes, Arturo y Manuel, ambos nietos del poeta Valentín Lamas Carvajal, heredaron la compañía, adquiriendo Arturo en 1938 a su tío Antonio su parte del negocio. Ambos hermanos dirigirían la empresa como una única industria durante varios años, siendo la guerra civil una época delicada puesto que la fundición fue militarizada y dedicada exclusivamente a la fabricación de proyectiles, hecho que provocaría la rotura de algunos tornos. En 1949 se produjo el abandono de la empresa por parte de Arturo, quedando Manuel a cargo en solitario del funcionamiento de la compañía, la cual cerraría sus puertas en 1979. thumb|Fundición «La Concepción. Malingre Ludeña Hermanos» (principios del siglo ). Barrio de O Couto, Orense.