La batalla de Belvoir Castle, también llamada batalla de Le Forbelet, formó parte de la campaña que Saladino emprendió entre mayo y agosto de 1182 contra los cruzados. Las fuerzas cruzadas, dirigidas por el rey Balduino IV de Jerusalén, se enfrentaron a las tropas ayubíes procedentes de Egipto al mando de Saladino. Este último partió de Damasco el 11 de junio de 1182 junto con su regente Farrukh Shah y, al entrar en Palestina desde el sur de Tiberíades, se topó con el ejército cruzado que avanzaba desde Transjordania cerca del castillo de Belvoir.
El teatro de operaciones abarcó Ayla, Transjordania, Galilea y Beirut.
Antecedentes Saladino fue nombrado comandante de las tropas sirias y visir del califa fatimí de Egipto en 1169, y poco después fundó la dinastía ayubí. Fue extendiendo poco a poco su dominio sobre los emiratos musulmanes de Siria que antes pertenecían a Nur al-Din. En 1177 lanzó una gran invasión del reino de Jerusalén desde Egipto, pero fue derrotado por Balduino IV de Jerusalén (el «Rey Leproso») en la batalla de Montgisard. A partir de entonces, el líder musulmán tuvo que reconocer en varias ocasiones el talento militar del joven rey cruzado. En 1179, sin embargo, Saladino derrotó de forma contundente a Balduino IV en la batalla de Marj Ayyun y en el asedio de Vado de Jacob, dentro del reino de Jerusalén.
En 1180, Saladino pactó una tregua con dos de los principales líderes cristianos, Balduino IV y Raimundo III de Trípoli, con el fin de evitar más derramamiento de sangre.Pero dos años después, en 1182, Reinaldo de Châtillon, señor del feudo transjordano de Kerak, atacó sin piedad las caravanas musulmanas que cruzaban sus tierras camino de la peregrinación, rompiendo así los pactos que garantizaban el paso seguro de los peregrinos.Indignado por esta violación de la tregua, Saladino reunió de inmediato a su ejército y se dispuso a golpear al enemigo.
La campaña El 11 de mayo de 1182, Saladino partió de Egipto y condujo a su ejército hacia el norte, en dirección a Damasco, pasando por Ayla, en el mar Rojo. A medida que avanzaba, sus tropas entraron en los territorios de los feudos de Montreal (Shobak) y Kerak. Acampó en Yerba y lanzó incursiones contra Montreal, causando graves daños a las cosechas. En un consejo de guerra, los príncipes cruzados debatieron dos posibles estrategias: cruzar el río Jordán para proteger los feudos expuestos, o mantener la defensa del propio reino. Raimundo III de Trípoli se opuso a la primera opción, alegando que dejaría muy pocas tropas para defender el reino de Jerusalén. Pero el belicoso Balduino IV desestimó su consejo, y el ejército cruzado se dirigió a Petra, en el Jordán, para así proteger las tierras de su vasallo.
Mientras tanto, Farrukh Shah, sobrino de Saladino, condujo una fuerza desde Damasco para asolar el ya desprotegido principado cristiano de Galilea. A esta destructiva incursión se sumaron los emires de Borşa, Baalbek y Homs junto con sus hombres. Antes de regresar a Damasco, los atacantes tomaron el castillo-cueva de Habis Jaldak, en el valle del Yarmuk, arrebatándoselo a su débil guarnición franca.
En Transjordania, los dos grandes ejércitos seguían frente a frente. Se propuso un plan franco para ocupar los puntos de agua y así obligar a Saladino a internarse en el desierto, pero los cruzados no lograron llevarlo a cabo. El comandante musulmán de desplazó hacia el norte y llegó a Damasco el 22 de junio. Los cruzados, por su parte, volvieron a cruzar el Jordán hacia Galilea y concentraron su ejército en La Sephorie, seis millas (9,65 kilómetros) al noroeste de Nazaret.
Tras un respiro de tres semanas, Saladino salió de Damasco el 11 de junio y avanzó hasta Al-Quhwana, en la orilla sur del mar de Galilea. Desde allí envió destacamentos a saquear el valle del Jordán, Grand Gerin (Yenín) y el distrito de San Juan d'Acre. Una de las columnas atacó Beit She'an, pero fue rechazada. Saladino, al mando del grueso ejército, cruzó la orilla occidental del Jordán y avanzó hacia el sur por las tierras altas.
La batalla En cuanto las patrullas de reconocimiento revelaron la maniobra del líder musulmán, los jefes francos decidieron llevar su ejército de campaña a un contacto directo las fuerzas de Saladino. Tras reforzarse despojado de la mayor parte de sus guarniciones a los castillos cercanos, el ejército cruzado marchó hasta Tiberíades y desde allí giró hacia el sur. En las inmediaciones del castillo de Belvoir —en árabe, Kaubab al-Hawa—, los hombres de Balduino pasaron la noche en un campamento fuertemente vigilado. A la mañana siguiente, el ejército ayubí se presentó ante los cruzados.
Los francos avanzaron en la formación que solían emplear al entrar en contacto con el enemigo. La infantería marchaba en orden cerrado, con los lanceros protegiendo contra el ataque directo y los arqueros manteniendo a raya a los sarracenos. Protegida por los infantes, la caballería avanzaba al mismo ritmo, lista para repeler al enemigo mediante cargas controladas. Los cruzados ya habían empleado con éxito este método de combate en la batalla de Shaizar (1111) y en la batalla de Borşa (1147).
Por su parte, las tropas de Saladino intentaron desbaratarla formación cruzada con lluvias de flechas lanzadas por sus arqueros a caballo, ataque parciales y falsas retiradas. Según señala Smail, aunque hubo episodios puntuales de combate cuerpo a cuerpo, no llegó a producirse un enfrentamiento campal propiamente dicho.En esta ocasión, los francos no se dejaron atraer hacia una batalla campal, pero tampoco pudieron ser detenidos. Incapaz de hacer mella en la hueste cruzada, Saladino puso fin a la escaramuza y regresó a Damasco.
Consecuencias La historiografía califica el resultado de la batalla como indeciso.Pero Saladino aún no había terminado. Había dispuesto que una flota egipcia atacara Beirut, y en cuanto sus vigías avistaron dicha flota desde las montañas del Líbano, abandonó Damasco, cruzó el paso de Munaitra y puso sitio a Beirut. Al mismo tiempo, una fuerza procedente de Egipto saqueaba el sur del reino de Jerusalén, causando nuevos daños. Balduino IV hizo volver a su ejército hasta La Sephorie y luego marchó hacia Tiro. Desde allí requisó barcos y organizó un intento de socorrer el puerto de Beirut por tierra y por mar. Al enterarse de estos preparativos, Saladino levantó el sitio y frustró el intento en agosto de 1182.
El infatigable Saladino pasó los doce meses siguientes en campaña por Siria y Mesopotamia, su mando Alepo y otras ciudades a su creciente imperio. Volvería a invadir el reino de Jerusalén en septiembre de 1183. Libre ya de su adversario, en octubre de 1182 Balduino IV recuperó Habis Jaldak en Transjordania. En diciembre de ese mismo año, Raimundo III de Trípoli lanzó una incursión de la misma zona, y el propio rey Balduino IV llegó con un destacamento montado a pocas millas de Damasco. Pero no fueron más que pequeños alfilerazos. Poco después, Balduino quedó completamente incapacitado por la lepra y se vio obligado a nombrar regente a Guido de Lusingan, esposo de su hermana Sibila.
Los cruzados lograron impedir que sus enemigos capturasen ninguna plaza fuerte y mantuvieron intacto su ejército de campaña, cumpliendo así su objetivo estratégico. Sin embargo, las incursiones de Saladino causaron enormes daños en el campo. Los señores francos dependían de las rentas de sus arrendatarios, pero estas no podían cobrarse si las cosechas quedaban arrasadas, y sin dinero no podían pagar a sus soldados. Por tanto, las devastaciones constantes acabarían por reducir al reino de Jerusalén a un estado de indefensión.
Saladino sometió así a los cruzados a un cruel dilema: concentrar su ejército de campaña para resistir al grueso ejército de las fuerzas musulmanas, o bien defenderse de las incursiones devastadoras. No podían hacer ambas cosas a la vez, pues su poder militar era militado. Como observa Beeler, «un solo error de un comandante franco podía costarle al ejército de campaña, las fortalezas de campaña y, con ellos, todo el reino de Jerusalén».Y eso fue precisamente lo que sucedió en 1187, en la batalla de Hattin. Pero antes tendrían lugar la campaña y batalla de Al-fule.
Batallas relacionadas
1177: Batalla de Montgisard 1179: Batalla de Banias 1179: Batalla de Marj Ayyun 1179: Asedio de Vado de Jacob 1183: Batalla de Al-Fule 1183: Asedio de Kerak 1187: Batalla de Cresson 1187: Batalla de Hattin 1187: Asedio a Jerusalén 1187: Asedio de Tiro
Véase también
Balduino IV de Jerusalén Saladino Dinastía ayubí Raimundo III de Trípoli
Referencias
Bibliografía
Categoría:Historia Categoría:Conflictos bélicos