Daño de órgano diana, daño de órgano blanco en Hispanoamérica o daño de órgano terminal; es el deterioro grave, agudo y progresivo de órganos vitales del cuerpo como consecuencia de enfermedades sistémicas, en particular hipertensión arterial grave, shock y diabetes mellitus. Se manifiesta clínicamente como infarto agudo de miocardio, insuficiencia cardíaca, edema agudo de pulmón, ictus, lesión renal aguda y otras disfunciones orgánicas que ponen en riesgo la vida.
Epidemiología El daño a órgano diana se asocia principalmente a la hipertensión arterial no controlada, la diabetes y los estados de shock, condiciones de alta prevalencia mundial. La hipertensión afecta a cerca de mil millones de personas a nivel global y es una causa líder de morbilidad y mortalidad cardiovascular, renal y neurológica. En pacientes con hipertensión grave o emergencias hipertensivas, la frecuencia de daño a órgano diana varía según la población y el acceso a tratamiento oportuno. En diabéticos, la presencia de complicaciones micro y macrovasculares (nefropatía, retinopatía, neuropatía, enfermedad cardiovascular aterosclerótica) refleja daño progresivo a órgano diana.
Etiología Las causas más frecuentes incluyen: Hipertensión arterial grave o de rápida progresión (crisis, urgencia o emergencia hipertensiva). Estados de shock: shock hipovolémico, shock distributivo (p. ej., sepsis, anafilaxia). Diabetes mellitus con descontrol glucémico crónico o agudo. Preeclampsia y otras complicaciones hipertensivas del embarazo. Consumo de drogas simpaticomiméticas (cocaína, anfetaminas, PCP). Otras enfermedades sistémicas que comprometen la perfusión o generan inflamación endotelial difusa.
Fisiopatología El daño a órgano diana se produce cuando una enfermedad sistémica provoca lesión celular y muerte en múltiples órganos, generalmente por alteraciones en la perfusión, presión intravascular, estrés oxidativo e inflamación.
Hipertensión Cuando las cifras de presión arterial son críticamente altas (>180/120 mm Hg) o la velocidad de ascenso de la presión es muy rápida, un gran volumen de sangre que circula en un espacio reducido genera turbulencia y puede lesionar el endotelio de los vasos sanguíneos. Los sistemas de reparación del organismo se activan por el daño y por componentes sanguíneos circulantes, como las plaquetas, que participan en la reparación. La deposición de plaquetas puede obstruir parcialmente la luz del vaso y dificultar la capacidad natural del organismo para producir óxido nítrico, que dilataría los vasos y ayudaría a reducir la presión arterial. Cuando una presión alta actúa sobre las paredes de vasos ya estrechados, el líquido sale del interior de los vasos hacia el espacio inmediatamente extravascular. Esto altera el flujo sanguíneo necesario y compromete el aporte de oxígeno, lo que puede provocar muerte tisular y daño permanente en el cerebro, el corazón, las arterias y los riñones. Puede ocurrir como resultado de hipertensión crónica o mal controlada, consumo de drogas ilícitas o como complicación del embarazo. Estudios recientes han mostrado que la activación del sistema inmune también podría estar estrechamente implicada en el desarrollo de daño a órgano diana en estados hipertensivos.
Shock El shock es la situación en la que el organismo no tiene circulación suficiente para proporcionar oxígeno a los tejidos. El shock hipovolémico ocurre por un volumen circulante bajo de fluidos dentro de los vasos sanguíneos. El shock distributivo, que puede ocurrir por anafilaxia o sepsis, provoca dilatación generalizada de los vasos en el cuerpo, lo que resulta en una presión arterial más baja. En casos de volumen circulante extremadamente bajo o de incapacidad para mantener una presión arterial adecuada, los tejidos corporales no reciben suficiente oxígeno y nutrientes. Cuando a los tejidos les falta oxígeno y una circulación adecuada, los órganos pueden fallar.
Diabetes En la diabetes, la desregulación de la insulina y de las cifras de glucosa sanguínea daña las células de los órganos diana y, a medida que el organismo compensa regulando el volumen de líquidos para ajustar la concentración de glucosa, también sufre daño colateral en los órganos. Las complicaciones microvasculares y macrovasculares incluyen nefropatía diabética, retinopatía diabética, neuropatía diabética y eventos de enfermedad cardiovascular aterosclerótica. En la neuropatía diabética, la glucosa promueve estrés oxidativo que conduce a daño nervioso. Las cifras de insulina crónicamente elevadas también se asocian con aparición temprana de aterosclerosis en las paredes de los vasos sanguíneos.
Cuadro clínico Hipertensión
Definiciones importantes Crisis hipertensiva: presión arterial >180/120 mm Hg con o sin signos de daño a órgano diana. Urgencia hipertensiva: presión arterial >180/120 mm Hg sin signos de daño a órgano diana. Emergencia hipertensiva: presión arterial >180/120 mm Hg con signos de daño a órgano diana.
Presentación Fuente:
Alteración del nivel de consciencia Disnea Dolor torácico Edema de miembros inferiores Nuevo soplo cardíaco Presiones arteriales desiguales entre brazos o segmentos: puede ser signo de disección aórtica Cefalea o vértigo Déficits neurológicos: pueden deberse a un ictus o a un ataque isquémico transitorio Cambios en la visión
Shock
Definiciones importantes Síndrome de respuesta inflamatoria sistémica (SRIS): cumple cualquiera de dos criterios: Temperatura corporal >38 °C o <36 °C Frecuencia cardíaca >90 latidos por minuto Frecuencia respiratoria >20 respiraciones por minuto o presión parcial de CO2 <32 mm Hg Recuento de leucocitos >12 000 o <4000 por microlitro o >10 % de formas inmaduras o en banda La puntuación qSOFA ayuda a predecir disfunción orgánica fuera de la unidad de cuidados intensivos valorando 3 componentes: Presión arterial sistólica <100 mm Hg Frecuencia respiratoria máxima >21 respiraciones por minuto Puntuación disminuida en la escala de coma de Glasgow <15
Presentación Alteración del estado mental: puede no estar orientado en persona, lugar o tiempo Tiempo de relleno capilar retrasado: la piel puede estar pálida o moteada; las extremidades pueden estar frías Oliguria o anuria: escasa o nula producción de orina Ausencia de ruidos hidroaéreos. Diabetes El daño a órgano diana puede ocurrir en cualquier estadio diagnóstico de la diabetes, incluida la prediabetes.
Presentación Poliuria: orinar con frecuencia Polidipsia: sed excesiva Sensación de mucha hambre aun cuando se está comiendo Fatiga extrema Visión borrosa Inmunosupresión: cortes o hematomas que cicatrizan lentamente Pérdida de peso aun cuando se come más (diabetes mellitus tipo 1) Hormigueo, dolor o entumecimiento en manos y pies (diabetes mellitus tipo 2)
Diagnóstico Examen físico Corazón: evaluar insuficiencia cardíaca de nueva aparición (edema de piernas, nuevo soplo). Pulmones: la sobrecarga de líquidos o una infección pueden causar disnea. Neurológico: debe realizarse un examen neurológico detallado para evaluar ictus y enfermedad vascular periférica. Fondo de ojo: examen ocular que puede mostrar signos de hipertensión, como papiledema y hemorragia retiniana.
Laboratorio Hemograma completo: buscar anemia, recuento elevado de leucocitos. Panel metabólico básico: evaluar función renal con creatinina y nitrógeno ureico en sangre. Orina completa: puede mostrar proteinuria (hipertensión) o bacterias/leucocitos en orina (infección). Detección de drogas en orina: drogas ilícitas como cocaína y PCP pueden elevar rápidamente la presión arterial. Enzimas cardíacas: troponina y péptido natriurético cerebral elevados pueden indicar estrés cardíaco. Prueba de embarazo: la preeclampsia en el embarazo puede causar cifras de presión arterial peligrosamente altas. Lactato: el aumento de lactato en sangre indica que zonas del cuerpo no están recibiendo suficiente oxígeno. Cultivos: se deben obtener hemocultivos y cultivos dirigidos según foco (orina, esputo, etc.) cuando se sospecha shock séptico, para identificar el origen y dirigir el tratamiento. Glucemia en ayunas, HbA1c, prueba de tolerancia oral a la glucosa: para diagnóstico de diabetes.
Imagenología Radiografía de tórax: puede mostrar signos de infección o acumulación de líquido o cardiomegalia. Electrocardiograma: buscar disfunción cardíaca. Ecocardiograma: puede mostrar engrosamiento del músculo del ventrículo izquierdo por insuficiencia cardíaca. Tomografía computarizada de cráneo: puede mostrar signos de ictus. Angiografía por tomografía computarizada: evaluar signos de disección aórtica. Tomografía de coherencia óptica: evaluar signos de retinopatía diabética.
Tratamiento Hipertensión Cuando existe preocupación por la presencia o el desarrollo de daño a órgano diana, la presión arterial debe reducirse de forma urgente con antihipertensivos intravenosos. Los pacientes deben ser ingresados para monitorización estrecha de complicaciones del daño a órgano diana, en particular ictus. La presión arterial debe reducirse un máximo del 10 % durante la primera hora y del 25 % en las primeras dos horas, ya que una reducción rápida puede disminuir el flujo sanguíneo cerebral y precipitar un ictus isquémico. Una vez estabilizada la presión arterial, los pacientes pueden pasar de medicación intravenosa a oral.
En pacientes con hipertensión de larga evolución, la educación sobre la importancia de tomar de forma consistente los fármacos prescritos y mantener la presión bien controlada es fundamental. Además, futuros tratamientos podrían enfocarse no solo en el control de la presión arterial, sino también en la reducción de la inflamación local que puede conducir a daño a órgano diana.
En pacientes embarazadas con sospecha de preeclampsia, debe administrarse sulfato de magnesio e ingresar. Se deben monitorizar estrechamente la diuresis, la respiración y los reflejos, con preocupación por el desarrollo de función renal deteriorada y toxicidad por magnesio. La presión arterial sistólica debe tratarse con antihipertensivos solo si es superior a 160 mm Hg.
Shock Cuando un paciente está en shock, el desarrollo de daño a órgano diana se debe típicamente a que el volumen sanguíneo circulante o la presión arterial no son suficientes para mantener el aporte de oxígeno y nutrientes a órganos vitales. El tratamiento inicial se centra en estabilizar al paciente. Se administran fluidos para aumentar el volumen sanguíneo circulante. También pueden administrarse vasopresores, fármacos que constriñen los vasos sanguíneos, para mantener una presión arterial más alta y ayudar a que los órganos vitales reciban suficiente oxígeno y nutrientes. Esteroides a dosis altas, como la hidrocortisona, también pueden ayudar a mantener la presión arterial en algunos pacientes. A menudo es necesaria una monitorización estrecha en cuidados intensivos para medir las cifras de presión arterial.
El siguiente paso en el tratamiento del daño a órgano diana por shock séptico es identificar el foco de infección y tratarlo. Se pueden iniciar antibióticos de amplio espectro que cubran muchos patógenos posibles hasta que los cultivos identifiquen la bacteria específica causante de la infección. Una vez identificada, la terapia antibiótica puede ajustarse para cubrir solo lo necesario. El tratamiento del foco infeccioso debería resolver la hipotensión que compromete la función de órganos vitales. Las complicaciones, como el síndrome de dificultad respiratoria aguda, la lesión renal aguda y las alteraciones hidroelectrolíticas, pueden tratarse de forma proactiva y manejarse de manera individualizada.
Diabetes