El asesinato de Dayana Kenia Zárate Bustamante fue un crimen ocurrido el 1 de abril de 2016 en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, en el que Dayana Kenia Zárate Bustamante, una mujer trans y emprendedora boliviana, fue torturada y asesinada por su pareja con el fin de robarle sus ahorros. En noviembre de 2017, el principal responsable fue condenado a 30 años de prisión sin derecho a indulto, la pena máxima de la legislación boliviana. El colectivo LGBT del país lo considera un caso emblemático, al ser señalado como el primer asesinato de una persona trans en Bolivia que llegó a juicio y obtuvo una sentencia condenatoria.
Antecedentes Dayana Kenia Zárate Bustamante nació en La Paz en julio de 1992, en una familia de escasos recursos económicos. Fue registrada al nacer con el nombre de José María. Hacia 2013 se trasladó a Santa Cruz de la Sierra en busca de mejores oportunidades económicas, con la intención de apoyar a sus padres y hermanos. En el oriente boliviano asumió públicamente su identidad de mujer; sus padres, que residían en el occidente del país, desconocían esa parte de su vida y se enterarían de su identidad recién tras su muerte.
En Santa Cruz logró establecer una pequeña rockola, un local de música y bebidas alcohólicas, de su propiedad, con la que se desenvolvía como emprendedora. Ahorraba dinero con la intención de completar su transición de género. Allí trabó amistad con el activista, abogado y estilista Víctor Hugo Vidangos, quien más adelante asumiría la defensa de su caso.
Asesinato Un mes antes de su muerte, Zárate contrató como empleado de su local a Alex Villca Valdivieso, oriundo de Potosí, con quien poco después inició una relación sentimental. Villca conocía la existencia de unos 5000 dólares que ella había reunido mediante un pasanaku para su operación.
El 1 de abril de 2016, Zárate fue hallada muerta por una vecina en el baño de su establecimiento. El cuerpo presentaba ataduras en pies y manos, múltiples cortes, quemaduras de cigarrillo en el rostro y el cuello degollado. Según la investigación, fue agredida con un cuchillo para que revelara dónde guardaba el dinero antes de ser asesinada. Como cómplice fue sindicada Graciela Salazar Ibáñez, a quien Villca había presentado previamente a la víctima como su hermana, aunque las pesquisas establecieron que en realidad era su pareja.
Proceso judicial Inicialmente el hecho fue tipificado como homicidio, lo que generó rechazo entre la familia y los colectivos que acompañaban el caso, que reclamaban su tratamiento como asesinato. El proceso se prolongó cerca de año y medio y atravesó numerosas suspensiones de audiencias. Pese a sus limitaciones económicas, los padres de la víctima asistieron a todas las audiencias en Santa Cruz y denunciaron haber sido maltratados por funcionarios policiales y fiscales.
El 24 de noviembre de 2017, el Tribunal de Sentencia n.º 12 de Santa Cruz condenó a Álex Villca Valdivieso a 30 años de prisión, la pena máxima en Bolivia, por el asesinato cometido, según las pruebas, con extrema violencia. El mismo tribunal absolvió a Graciela Salazar Ibáñez de los cargos de complicidad. El Ministerio de Justicia hizo seguimiento del caso y brindó apoyo a la familia.
En el proceso participaron, junto a la familia, el abogado Víctor Hugo Vidangos, el colectivo Mujeres Creando, la Defensoría del Pueblo y organizaciones del colectivo LGBTQ de Bolivia.
Repercusión La sentencia fue calificada de histórica por activistas, al tratarse del primer caso de asesinato de una persona transgénero en Bolivia que llegó a juicio y derivó en una condena, algo posible, según David Aruquipa, por la perseverancia de la familia de la víctima. Los crímenes de odio no estaban tipificados en la legislación boliviana, por lo que el hecho no fue procesado como tal ni como feminicidio. El borrador del Código del Sistema Penal, en debate en el Senado hacia 2017, contemplaba agravantes por motivos "homolesbotransfóbicos".
Como Zárate murió antes de la entrada en vigor de la Ley de Identidad de Género que permite a las personas trans modificar su nombre e identidad en los documentos oficiales, fue inhumada con su nombre de registro. El 1 de julio de 2018, fecha en que habría cumplido 26 años, sus padres colocaron una nueva lápida con su nombre y apellidos femeninos, con apoyo del activista David Aruquipa.
Véase también Diversidad sexual en Bolivia Transfobia Crimen de odio
Referencias
Categoría:Asesinatos en Bolivia en 2016 Categoría:Homofobia y transfobia en Bolivia Categoría:Mujeres trans de Bolivia Categoría:Mujeres trans asesinadas