Paternidad forzada es un término que engloba diversas situaciones en las que un hombre se convierte en padre sin su consentimiento. Entre estas prácticas se incluyen el engaño respecto a la capacidad de quedar embarazada, la manipulación o sabotaje de anticonceptivos, inseminación artificial fraudulenta, el fraude de paternidad y la violación a hombres que resultan en un embarazo.Rebecca Staudenmaier. «Germany: Woman sentenced after sabotaging partner's condoms». DW.com. (en inglés). 5 de mayo de 2022.Any Ventura. «La maternidad como arma» - LA NACION. 14 de febrero de 2014.

El concepto, conocido como "spermjacking", "robo de esperma (sperm theft)", "uso no autorizado de esperma", "baby trapping (trampa del bebé)" o "spurgling" (de las palabras sperm y burgling), se refiere al uso del semen de un hombre para lograr un embarazo sin su consentimiento.

Aunque el término emplea la palabra "robo", en la práctica suele considerarse más cercano al fraude o al incumplimiento de contrato. La obtención de semen sin que llegue a producirse una inseminación exitosa no suele ser ilegal y es difícil de demostrar. Generalmente afecta a cuestiones como la obligación de pensión alimenticia. El fenómeno es tratado con frecuencia dentro del movimiento por los derechos de los hombres.

Procedimientos La paternidad forzada se puede cometer de varias formas:

1º Uso indebido de técnicas de reproducción asistida (TRA). Por ejemplo, si una mujer se hace inseminar de una muestra de semen almacenado en un banco de semen sin permiso del futuro padre, simulando su consentimiento mediante una falsificación de la firma.

2º Sperm stashing (almacenamiento de esperma). Inseminación artificial fraudulenta, usando semen obtenido por felación o de un preservativo usado o de una prenda o superficie manchada, sin consentimiento del futuro padre.

3º Sabotaje de anticonceptivo, disminuyendo o anulando su eficacia. Por ejemplo, pinchando el preservativo antes del coito o el stealthing femenino (la mujer se quita el preservativo sin consentimiento del varón durante el coito).«Stealthing femenino: Condenan a una mujer por perforar los preservativos de su pareja» Hoy.com.do

4º Fraude anticonceptivo. La mujer engaña a su pareja diciéndole que usa anticonceptivos pero no los usa.«Simultáneamente, la mujer ha adquirido, a la vez que el derecho de no procrear y los medios para no hacerlo, la posibilidad práctica de procrear contra la voluntad del padre o ignorándolo éste, sin que el derecho se oponga a dicho proyecto. Le basta a la mujer con dejar de tomar medidas anticonceptivas mientras asegura lo contrario a su pareja, con lo cual tiene muchas probabilidades de quedar embarazada; mientras, su pareja, nolens volens, queda obligada a aceptar la situación y a asumir una paternidad que le ha sido impuesta mediante engaño.» Évelyne Sullerot. El nuevo padre: un nuevo padre para un nuevo mundo. Barcelona. 1993. Ediciones B. ISBN 84-406-3615-6. pp. 136.

5º Delito sexual cometido por la mujer. Por ejemplo, el coito realizado con un varón inconsciente o con un varón por debajo de la edad de consentimiento sexual (en cuyo caso el consentimiento no es jurídicamente válido).

Prevalencia La prevalencia de la paternidad forzada es difícil de determinar con precisión. Según una investigación realizada en 2011 para los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), aproximadamente el 10,4 % de los hombres en los Estados Unidos —equivalente a unos 11,7 millones— reportaron haber tenido alguna vez una pareja íntima que intentó quedar embarazada sin su consentimiento o que trató de impedirles utilizar métodos anticonceptivos.

Por otra parte, una encuesta realizada a 5000 mujeres por la revista británica That's Life indicó que el 42 % de las participantes estaría dispuesta a mentir sobre el uso de anticonceptivos con el fin de quedar embarazada, incluso cuando su pareja no deseaba tener hijos en ese momento.

Motivos Puede haber diversos motivos por el que una mujer puede cometer paternidad forzada:«Quiero referirme a casos muy públicos de mujeres que usan la maternidad como arma. Para retener a un hombre que ya perdieron. A mujeres que tienen relaciones con señores poderosos que usan su maternidad para incrementar su patrimonio. Hay algo obsceno en quedar embarazada de un hombre que no quiere tener hijos de esa mujer. También es cierto que el 50% de la responsabilidad de un embarazo es de los hombres. Pero como defensora de los derechos de la mujer, de eso ya di cuenta en muchísimas ocasiones. Esta vez, me hacen reflexionar los casos públicos de embarazos de parejas en crisis que hacen de una relación sexual un trofeo.» Any Ventura. «La maternidad como arma» - LA NACION. 14 de febrero de 2014.

Provecho económico al pedir al padre pensión de alimentos para el hijo.

Deseo de asegurar o mantener una relación afectiva. En algunos casos, la mujer buscaba transformar una relación informal en un vínculo estable, utilizando el embarazo como medio para garantizar compromiso o evitar una ruptura. Un caso en Alemania describe cómo una mujer perforó un condón para intentar iniciar una relación seria con un hombre que no deseaba ese compromiso y fue condenada por ello.

Deseo intenso de maternidad. Algunas mujeres mintieron sobre su fertilidad o sobre el uso de anticonceptivos con el objetivo de concebir, incluso cuando la pareja no deseaba tener hijos. En Israel, una mujer afirmó ser infértil para persuadir a su pareja de no usar protección y por ese engaño tuvo que indemnizar a su pareja.

Creencia de que un hijo resolverá problemas de pareja. Algunos testimonios recogidos en medios describen la expectativa de que un embarazo podría “sellar el compromiso” o mejorar una relación conflictiva. Cosmopolitan documentó casos en los que la mujer esperaba que un hijo estabilizara la relación, aunque la mayoría de estas parejas no permanecieron juntas.

Necesidad de control o manipulación afectiva. En varios casos judiciales, el embarazo fue utilizado como herramienta de control emocional o legal sobre el hombre. Esto incluye el uso no autorizado de semen congelado o la falsificación de firmas en clínicas de fertilidad.

Resentimiento o conflicto previo. En contextos de ruptura, algunas mujeres recurrieron al uso no consentido de semen congelado para mantener un vínculo permanente con la expareja, incluso cuando el hombre había revocado su consentimiento.

Situación legal

Un varón víctima de paternidad forzada puede ser obligado por los tribunales a pagar una pensión de alimentos para mantener al hijo. Con esto, las leyes del Estado son cómplices de dicha paternidad forzada y, además, dan incentivos para cometerla.

Los aspectos legales suelen centrarse en la obligación de pagar pensión de alimentos y en reclamar indemnización por la paternidad forzada. Todo ello ha sido motivo de debate entre juristas y el movimiento por los derechos de los hombres. Cuando la obligación de pagar pensión de alimentos es impugnada por hombres que alegan que su esperma fue robado o utilizado sin su consentimiento, los tribunales suelen aplicar la doctrina de la responsabilidad objetiva: esto es, que un hombre es responsable de mantener a un hijo concebido con su esperma, independientemente de las circunstancias de la concepción, incluyendo cualquier conducta delictiva por parte de la madre.

Las demandas basadas en responsabilidad civil por fraude suelen ser desestimadas. También se considera que los tribunales son reacios a ofrecer reparación en estos casos, ya que ello implicaría dictaminar que un niño nació como resultado de un engaño. En algunos casos, una víctima de robo de esperma puede demandar a la responsable por el trauma emocional causado.

En un «fallo histórico» que estableció el principio legal de que el semen de un hombre constituye su propiedad, el Lord Chief Justice, Lord Judge, la máxima autoridad judicial de Inglaterra y Gales, falló a favor de seis hombres que demandaron al NHS por daños después de que sus muestras de esperma fueran extraviadas. Todos los hombres eran pacientes de cáncer y habían sido aconsejados a congelar su esperma debido al riesgo de que la quimioterapia afectara su fertilidad. Lord Judge, el Master of the Rolls Sir Anthony Clarke y el Lord Justice Wilson dictaminaron que las muestras eran legalmente propiedad de los hombres, y rechazaron el argumento del NHS de que debían recibir el mismo tratamiento que restos corporales como uñas o cabello.

Críticas y propuestas El hecho de que un varón víctima de una paternidad forzada tenga obligación de pagar pensión de alimentos ha suscitado críticas por parte de varios juristas y del movimiento por los derechos de los hombres.Samantha Smith. Stolen Sperm: Should the Law Absolve an Involuntary Father from the Duty to Furnish Child Maintenance?. Presentado para el grado MASTER DE LEYES en la Facultad de Derecho. Universidad de Ciudad del Cabo. (en inglés) 16 Febrero 2015. Se alega que esto supone un trato desigual para con el sexo masculino:

Myrisha S. Lewis ha escrito que los hombres víctimas de fraude anticonceptivo, agresión sexual o violación estatutaria no deberían ser «castigados con la obligación de pagar pensión alimenticia, sino recibir compensación por el uso no autorizado de sus productos biológicos». Argumenta que la política de responsabilidad objetiva penaliza injustamente a los hombres víctimas de agresión sexual y contrasta su situación con la de los donantes voluntarios de esperma, quienes están exentos de responsabilidad alimentaria.

Steve Moxon ha escrito: «solo es cuestión de tiempo antes de que se ponga fin a la absurda noción del “robo de esperma”. La situación actual es la de una presa contenida por el concepto del “interés superior del menor”, que actúa como sustituto del “interés del Estado” en evitar pagar pensiones alimenticias. Solo hace falta un caso que afirme con éxito los derechos del hombre engañado para que la presa se rompa».Moxon, Steve. The Woman Racket: The new science explaining how the sexes relate at work, at play and in society. Imprint Academic (2008). ISBN 978-1845401504.

En su artículo «It's ten o'clock: do you know where your sperm are?», Laura Wish Morgan destaca la teoría de responsabilidad objetiva en materia de filiación. Señala casos en los que el padre ha sido considerado responsable del pago de pensión alimenticia incluso si era menor de edad en el momento de la concepción, y, por tanto, víctima de violación estatutaria («La relación sexual en estos casos es “voluntaria en los hechos” y, por tanto, intencional, incluso si es no consensual en el sentido penal»). Morgan también documenta un caso «algo inquietante» en el que una mujer violó a un hombre después de que este se emborrachara en una fiesta y perdiera el conocimiento; la madre admitió haber actuado así. No obstante, el tribunal lo consideró responsable de la pensión alimenticia («la conducta ilícita de la madre al causar la concepción no eliminó la obligación del padre de proporcionar manutención»). Morgan concluye: «a todos los hombres que se quejan de pagar pensión alimenticia por hijos que no querían, el consejo simple es: “Cállate y ponte un condón. Y deshazte de él tú mismo.”»

Incluso se ha propuesto en un artículo que la madre violadora sea privada de derechos sobre el niño:

Petición al Parlamento del Reino Unido