El caso Bell y otro contra The Tavistock and Portman NHS Foundation Trust, más conocido como Bell contra Tavistock o simplemente Bell v Tavistock, fue un juicio ante el Tribunal de Apelación (Inglaterra y Gales) que determinó si los menores de 16 años con disforia de género podían consentir el tratamiento con bloqueadores de la pubertad.} El Tribunal de Apelación afirmó que «correspondía a los profesionales clínicos, y no al tribunal, decidir sobre la capacidad» para dar el consentimiento para recibir bloqueadores de la pubertad.

El caso giró en torno a la denominada capacidad Gillick, el principio jurídico que rige en qué circunstancias los menores de 16 años pueden dar consentimiento para recibir tratamiento médico por sí mismos. En cambio, se considera que las personas de 16 años o más pueden consentir tratamientos médicos por sí mismas (Gillick deja de aplicarse). El Tribunal Superior (Tribunal Administrativo) dictaminó, sentencia que fue posteriormente revocada tras una apelación, que era improbable que un menor de 16 años reuniera los requisitos de la capacidad Gillick para consentir el tratamiento con bloqueadores de la pubertad. El Tribunal también afirmó que «con respecto a las personas de 16 años o más, reconocemos que los profesionales clínicos pueden considerar que estos son casos en los que se debe solicitar la autorización del tribunal antes de comenzar el tratamiento clínico».

En septiembre del 2021, el Tribunal de Apelación anuló la sentencia dictada por el Tribunal Superior, y dictaminó que el Tribunal Superior no debería haber emitido directrices sobre la capacidad Gillick y los bloqueadores de la pubertad, porque el tribunal debería haber desestimado el caso cuando dictaminó que las directrices de Tavistock eran legales. En un caso independiente (AB v CD y otros), el Tribunal Superior dictaminó que los padres pueden dar su consentimiento para que sus hijos reciban bloqueadores de la pubertad sin necesidad de obtener la aprobación de un juez.

Antecedentes

En octubre del 2019, se presentó una demanda (una solicitud de revisión judicial ) contra el Servicio de Desarrollo de la Identidad de Género del NHS (GIDS) en su sede satélite en Leeds. La demanda fue presentada por «Sra. A», madre de un paciente de 15 años de edad inscrito en la lista de espera de GIDS, y Sue Evans, una antigua enfermera de la sede satélite en Leeds de GIDS. En la demanda se alegaba que el asesoramiento sobre la terapia hormonal era «potencialmente engañoso» y que, en tales circunstancias, no se podía obtener un verdadero consentimiento informado. La demanda describía la terapia hormonal como «experimental» y declaraba la existencia de «evidencia sólida» que demostraba los efectos médicos a largo plazo de las terapias hormonales. El abogado representante de las demandantes afirmaba que la demanda «llevaría el precedente Gillick a sus límites».

Cambio en la demanda En enero de 2020, Sue Evans cedió su puesto como demandante a Keira Bell. Bell (denominada Quincy Bell en los documentos del juicio) comenzó el tratamiento con bloqueadores de la pubertad a los 16 años, un año y nueve meses después de haber sido remitida al GIDS, con la esperanza de iniciar después su tratamiento en testosterona, lo cual hizo cuando tenía 17 años. A la edad de 20, Bell tuvo una mastectomía bilateral. En 2019, cuando ella tenía 22 años, dejó de administrarse testosterona. Bell afirmó arrepentirse de su transición.

En retrospectiva, Bell atribuyó su transición en relación con el alcoholismo de su madre, las dificultades con la pubertad, las dificultades para aceptar su identidad como lesbiana, el aislamiento social y la depresión.

Sentencia del Tribunal Superior En la sentencia dictada el 1 de diciembre de 2020, posteriormente revocada en apelación, los jueces afirmaron que era muy improbable que un niño de 13 años o menos tuviera la capacidad suficiente para consentir al tratamiento de bloqueadores de la pubertad, y que era dudoso que los jóvenes de 14 o 15 años pudieran comprender los riesgos y consecuencias a largo plazo asociados a ellos.

En cuanto a los jóvenes de 16 años o más, «reconocemos que los profesionales clínicos bien podrían considerar estos casos como situaciones en las que se debe solicitar la autorización judicial antes de comenzar el tratamiento clínico».

El Tribunal señaló en el párrafo 126: «Cuando la decisión es significativa y cambia la vida, existe una mayor responsabilidad de garantizar que el niño comprenda y pueda sopesar la información», y concluyó:

Reacciones ante la Sentencia del Tribunal Superior Reacciones de las partes implicadas Un portavoz de Tavistock and Portman NHS Foundation Trust (la parte demandada) afirmó estar decepcionado por el dictamen y con intenciones de apelar. Bell, una de las demandantes, expresó su aprobación por la sentencia Alistair Robertson, un abogado que asesoró a Tavistock and Portman NHS Foundation Trust en la apelación dijo: «Estamos decepcionados con la sentencia del Tribunal Divisional. A pesar de no haber constatado ninguna ilegalidad, el tribunal aún así declaró que era exactamente lo que un niño debía poder sopesar antes de consentir el tratamiento con bloqueadores de la pubertad, y ofreció un ‘consejo’ muy claro sobre si los jóvenes de determinadas edades serían capaces de dar dicho consentimiento».

Reacciones de organizaciones de derechos humanos Los grupos británicos de derechos humanos Amnesty Internacional UK y Liberty emitieron un comunicado conjunto expresando su decepción por el fallo y preocupación por «no solo por lo que significa para la salud y bienestar de los jóvenes trans, sino también las implicaciones más amplias que tendrá en los derechos de los niños y jóvenes de todos los géneros, en particular con respecto al consentimiento y la autonomía corporal.» Mermaids, una organización sin fines de lucro británica para jóvenes trans y de género variado, describió el fallo como un «golpe potencialmente devastador para los menores de 16 años trans» y una «traición a los jóvenes trans».

Reacciones de grupos de apoyo a la comunidad trans Inmediatamente después de la sentencia, hubo muchos informes de pacientes existentes en GIDS a quienes se les interrumpió abruptamente el tratamiento, que incluso la atención a pacientes mayores de 16 años se estaba viendo afectada. Stonewall, Mermaids y Gendered Intelligence realizaron una encuesta en línea a más de 200 padres cuyos hijos estaban siendo atendidos en Tavistock, en lista de espera, o considerando una derivación médica, para evaluar sus respuestas ante el fallo. Descubrieron que tuvo un impacto negativo en la salud mental y en las experiencias educativas. Más de dos tercios de los encuestados afirmaron que probablemente recurrirían a otras vías de tratamiento menos reguladas.

Reacciones de organizaciones profesionales médicas La Asociación Profesional Mundial para la Salud Transgénero y Asociaciones Profesionales Europea, Asiática, Australiana, Aotearoa, de los Estados Unidos y Canadiense para la Salud Transgénero emitieron una declaración en respuesta al fallo en el que afirmaban: «Nos preocupa profundamente que el fallo tenga un impacto significativamente adverso en los jóvenes con diversidad de género y sus familias, al imponer barreras para acceder a la atención médica que son costosas, innecesariamente intimidantes e inherentemente discriminatorias» y recomendaban «que la capacidad de consentir debe ser evaluada caso por caso basándose en el tratamiento clínico y no por un juicio legal.»

Reacciones del ámbito legal Sandra Duffy, en un artículo publicado en Irish Legal News dijo «Mediante la declaración y las directrices emitidas en la sentencia del Tribunal Superior, se estableció un alto e imposible estándar en cuanto a la capacidad para dar consentimiento, incluyendo los requisitos de comprender los efectos de la medicación con hormonas del sexo opuesto, un tratamiento que solo se prescribe a adultos.»

Apelación El permiso para apelar la decisión tomada por el Tribunal Superior fue otorgada en enero de 2021. La apelación se llevó a cabo los días 23 y 24 de junio de 2021 por Lord Burnett de Maldon ( Presidente del Tribunal Supremo ), Sir Geoffrey Vos ( Presidente de la Sección Civil del Tribunal de Apelación ) y Dame Eleanor King (Magistrada del Tribunal de Apelación), y la sentencia se dictó el viernes 17 de septiembre.

La decisión original fue revocada por el Tribunal de Apelación y se anuló la guía sobre los bloqueadores de la pubertad. El Tribunal de Apelación dictaminó que el Tribunal Superior no debería haber emitido una guía sobre la capacidad Gillick y los bloqueadores de la pubertad, ya que dicho tribunal debería haber desestimado el caso cuando dictaminó que las directrices de Tavistock eran legales. El Tribunal de Apelación concluyó que le «correspondía a los profesionales clínicos ejercer su criterio» en relación al tratamiento de bloqueadores de la pubertad.

La Corte Suprema del Reino Unido denegó la solicitud de Bell para apelar el 28 de abril de 2022, alegando que «no planteaba una cuestión jurídica discutible».

Reacciones a la Sentencia del Tribunal de Apelación Alistair Robertson, abogado que asesoró a Tavistock and Portman NHS Foundation Trust, al presentar la apelación, declaró: «Nuestra estrategia debía consistir en centrar la atención de los tribunales en las cuestiones legales especificas planteadas y alejarla de la controversia moral en torno al tratamiento de los niños con disforia de género».

Tras la apelación, Helen Marshall, directora ejecutivo de Brook, una de los apelantes contra la sentencia original, expresó su satisfacción hacia el falló de la apelación y dijo: «Al confirmar que los profesionales clínicos pueden usar su criterio profesional para evaluar la capacidad de un joven para dar consentimiento al uso de bloqueadores de la pubertad, la sentencia de hoy respalda de manera crucial el principio de la capacidad Gillick, que sustenta la práctica en la salud, la asistencia social y muchas otras áreas de trabajo con jóvenes».

Al describir la sentencia de apelación, Sandra Duffy de Irish Legal News dijo: «El Tribunal de Apelación discrepó profundamente con las conclusiones del Tribunal Superior tanto en lo probatorio como en lo jurídico. La decisión de revocar la sentencia determinó que el Tribunal Divisional se había basado en pruebas periciales defectuosas, ‘conclusiones fácticas implícitas que el Tribunal Divisional no estaba capacitado para hacer’» (citas omitidas), y resaltó la importancia de que «El Tribunal de Apelación encontrara que la capacidad Gillick se aplica a los bloqueadores de la pubertad del mismo modo que debería ser cualquier decisión medica».

Marina Wheeler, la consejera de la reina, declaró en respuesta a la sentencia de apelación: «En esencia, el Tribunal de Apelación determinó que los jueces de primera instancia en el Tribunal Superior se habían puesto en el lugar de los profesionales clínicos: ‘corresponde a los médicos decidir sobre la capacidad, no a los jueces’» , y añadió: «Tal y como demuestran las cifras presentadas ante el Tribunal, el tratamiento para la disforia de género niños ha aumentado: en 2009 hubo 97 derivaciones a la clínica de Tavistock; en 2019, la cifra ascendió a 2.519. Dado estos resultados, es improbable que la Sra. Bell sea la única joven quién haya decidido cambiar de opinión sobre el tratamiento. Si eso es correcto, una demanda por negligencia médica es solo cuestión de tiempo. A diferencia de los procedimientos de revisión judicial, este proporcionará un foro donde el tribunal deberá realizar determinaciones del hecho, emitir juicios sobre la práctica clínica, y resolver disputas entre expertos. En esa ocasión, los jueces tendrán que decidir».