Beneficios de tener un gato hace referencia al conjunto de efectos positivos, tanto físicos como psicológicos, que se han asociado con la convivencia entre los seres humanos y los gatos domésticos.
Beneficios físicos y psicológicos
La Escuela de Veterinaria Española ha señalado que la tenencia de gatos puede contribuir a mejorar tanto la salud física como la mental de sus dueños. Según esta escuela, el ronroneo del gato tendría un efecto calmante sobre el sistema nervioso, lo que se traduciría en una reducción de la frecuencia cardíaca y de la presión arterial.
En el ámbito de la salud mental, algunos profesionales han planteado que la convivencia con gatos puede ser de utilidad en el tratamiento de la depresión, el estrés y el autismo, dado que la compañía felina contribuiría a disminuir el cortisol, conocido como la hormona del estrés, y a incrementar la producción de serotonina, asociada a la sensación de bienestar.
Otros han indicado que la tenencia de un gato favorece que las personas adopten hábitos más disciplinados y activos, en la medida en que el cuidado del animal —alimentación, limpieza de la arenera, tiempo de juego, visitas veterinarias, entre otros— exige organizar una rutina y un horario.
Estudios sobre interacciones entre gatos y sus dueños
Entre junio y octubre de 2021 se realizó en Japón un estudio con el objetivo de examinar los efectos de las interacciones entre gatos y sus dueños sobre el estado fisiológico y psicológico de estos últimos, analizando la relación de 32 personas con sus respectivos gatos.
La investigación encontró una correlación positiva entre la frecuencia cardíaca y la concentración de cortisol, así como entre la concentración de cortisol y la de oxitocina:
Se cuantificaron las emociones, nivel de excitación y nivel de placer, antes y después de cada condición utilizando la escala de estado de ánimo bidimensional a corto plazo, así como los niveles de cortisol salival y oxitocina de los propietarios utilizando el ensayo de sorbente inmune ligado a enzimas. La actividad nerviosa autónoma (simpática y parasimpática) también se cuantificó mediante análisis de variabilidad de la frecuencia cardíaca. La interacción libre con los gatos disminuyó la excitación emocional y la actividad parasimpática, y conduce a un aumento de la frecuencia cardíaca en los propietarios. El estudio también halló que la frecuencia con la que los dueños acariciaban a sus gatos se relacionaba de manera inversa con la velocidad de cambio de la actividad parasimpática, mientras que dicha actividad se activaba en los propietarios durante los períodos de reposo. A partir de estos hallazgos, los autores plantearon que el mecanismo por el cual la tenencia de gatos incidiría en la salud incluiría un componente de activación, lo que matizaría la explicación previamente propuesta centrada exclusivamente en la reducción del estrés. Los investigadores concluyeron que se requieren estudios adicionales, con una muestra más amplia de personas y de gatos, para establecer conclusiones definitivas al respecto. De acuerdo con este estudio, la investigación sobre los efectos de la tenencia de gatos en la salud humana es considerablemente menor en volumen que la existente sobre los perros, aunque los resultados disponibles sobre los gatos han sido diversos: mientras algunos estudios reportan efectos positivos para la salud humana, otros han señalado efectos negativos, y otros más han encontrado resultados mixtos. Otros han señalado que el carácter territorial de los gatos representa una dificultad adicional para este tipo de investigaciones, en la medida en que la presencia de un investigador puede generar nerviosismo y estrés en el animal, lo que puede afectar la precisión de los resultados obtenidos.
Véase también Terapia asistida con animales Nado con delfines
Referencias
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