La imaginación activa se refiere a un proceso o técnica para interactuar con las ideas o imágenes de la propia psique. Se utiliza como una estrategia mental para comunicarse con la psique inconsciente.
En la psicología junguiana es un método para conectar la psique consciente con la inconsciente, y se considera una ayuda fundamental en el proceso de individuación. Dicho método psicológico fue desarrollado por el psiquiatra y psicólogo suizo Carl Gustav Jung en el marco de su psicología analítica para establecer un diálogo activo en estado de vigilia con el inconsciente. Estando relajado, como en trance, se centra la atención en una imagen (proveniente de un sueño, por ejemplo), interrogándola acerca de su origen, significado, etc., como si se tratara de otra persona. Es referida por tanto a una interrupción temporal del control yoico, a la inmersión en el inconsciente y al cuidadoso registro del material que surge, sea a través de la reflexión o por medio de alguna forma de expresión artística.
Sin ánimo de estar vinculada en exclusividad al proceso junguiano, la expresión «imaginación activa» se usa también con frecuencia en la psicología moderna para describir la propensión a tener una imaginación muy creativa y presente.
Tradición europea mini|200px|Jakob Böhme. La teosofía de la Europa posterior al Renacimiento abrazó la cognición imaginativa. Desde Jakob Böhme hasta Swedenborg, la imaginación activa desempeñó un papel fundamental en las obras teosóficas. En esta tradición, la imaginación activa funciona como un «órgano del alma, gracias al cual la humanidad puede establecer una relación cognitiva y visionaria con un mundo intermedio».Fairvre, citado en Hanegraaff, W. J. (1998). New Age religion and Western culture: Esotericism in the mirror of secular thought. State University of New York Press, pp. 398-9.
Samuel Taylor Coleridge, filósofo inglés, distinguió entre la imaginación, que expresa realidades de un reino imaginal superior a nuestra existencia personal mundana, y la «fantasía», que representa la creatividad del alma artística. Para él, «la imaginación es la condición para la participación cognitiva (¿consciente?) en un universo sacramental».Gregory, A. P. R. (2003). Coleridge and the conservative imagination. Mercer University Press. p. 59.
Carl Gustav Jung mini|left|200px|Carl Gustav Jung. Desarrollada por el psiquiatra Carl Gustav Jung entre 1913 y 1916, Versión en español la imaginación activa es una técnica de meditación en la que los contenidos del inconsciente se traducen en imágenes, narraciones o se personifican como entidades separadas. Puede servir de puente entre el «yo» consciente y lo inconsciente. Incluye a menudo trabajar con los sueños y el sí-mismo creativo a través de la imaginación o la fantasía. Jung vinculó la imaginación activa con los procesos de la alquimia. Ambas buscan la unidad y la interrelación a partir de un conjunto de partes fragmentadas y disociadas. Este proceso encontró expresión para Jung en su Libro rojo.
La clave de la imaginación activa reside en impedir que la mente consciente despierta ejerza influencia sobre las imágenes internas a medida que se despliegan. Por ejemplo, si una persona estuviera grabando una visualización hablada de una escena u objeto de un sueño, el enfoque de Jung pediría al practicante que observara la escena, estuviera atenta a los cambios e informara sobre ellos, en lugar de llenar conscientemente el escenario con los cambios deseados. A continuación, respondería entonces genuinamente a estos cambios e informaría sobre cualquier otro cambio en la escena. Este enfoque garantiza que los contenidos inconscientes se expresen sin la influencia indebida de la mente consciente. Sin embargo, al mismo tiempo, Jung insistía en que era esencial alguna forma de participación activa en la imaginación activa: «Debes involucrarte tú mismo en el proceso con tus reacciones personales (...) como si el drama que se está representando ante tus ojos fuera real».Jung, citado en Anthony Stevens, Jung (Oxford 1994), p. 109.
Sobre el origen de la imaginación activa, Jung escribió:
Describiendo aún más su experiencia personal temprana con una imaginación activa, Jung describe cómo los deseos y fantasías de la psique inconsciente afloran naturalmente para volverse conscientes. Una vez reconocidos y comprendidos por el individuo, los sueños pueden volverse «más débiles y menos frecuentes», cuando antes eran bastante vívidos y recurrentes.DAVIDSON, D. (1966), Transference as a Form of Active Imagination. Journal of Analytical Psychology, 11: 135–146. mini|Hotel Sonne, Küsnacht, donde Jung expuso un seminario sobre imaginación activa en 1931. El uso que hizo Jung de la imaginación activa fue una de las diversas técnicas que definieron su contribución distintiva a la práctica de la psicoterapia en el período que va de 1912 a 1960. Una imaginación activa es un método para visualizar aspectos inconscientes dejándolos actuar por sí mismos, es decir, permitiéndoles manifestarse. La imaginación activa puede practicarse mediante la visualización (como lo hacía el propio Jung), que puede ser considerada similar en técnica al viaje chamánico. También puede practicarse mediante la escritura automática o actividades artísticas como la danza, la música, la pintura, la escultura, la cerámica, la artesanía, etc. Jung consideraba que «el paciente puede volverse creativamente independiente a través de este método... al pintarse a sí mismo se da forma a sí mismo».Jung, citado en Stevens, Jung, p. 109. La imaginación activa permite que las formas de pensamiento del inconsciente, o «sí-mismo» interior, y de la totalidad de la psique, expresen los mensajes que intentan comunicar a la mente consciente.
Para Jung, sin embargo, esta técnica tenía el potencial de permitir la comunicación entre los aspectos conscientes e inconscientes de la psique personal, con sus diversos componentes e interdinámicas, y entre el inconsciente personal y el «colectivo»; por lo tanto, debía abordarse con el debido cuidado y atención. De hecho, advirtió con respecto a la «imaginación activa»: «(...) este método sólo puede ser aplicado en ciertos casos cuidadosamente seleccionados. El método no deja de ser un poco arriesgado, porque puede llevar demasiado lejos de la realidad al paciente. Es oportuno, por eso, prevenir contra una aplicación precipitada». El posjunguiano Michael Fordham fue más allá, sugiriendo que «la imaginación activa, como fenómeno transicional... puede ser, y a menudo es, utilizada con fines nefastos tanto en adultos como en niños, y fomenta la psicopatología. Esto probablemente ocurre cuando las influencias de la madre han distorsionado los elementos 'culturales' en maduración, y por lo tanto se hace necesario analizar la infancia y la niñez temprana para que la distorsión pueda hacerse evidente».Michael Fordham, Jungian psychotherapy (Avon, 1978), p. 149. mini|Libro rojo de Jung. En respuesta parcial a esta crítica, James Hillman y Sonu Shamdasani analizan extensamente los peligros de considerar la imaginación activa únicamente como una expresión de contenido personal. Proponen que la técnica es fácilmente incomprendida y mal dirigida cuando se aplica a lo estrictamente biográfico, y que nunca debería utilizarse para conectar lo personal con los muertos. En cambio, sugieren que la imaginación activa, en el uso que le daba Jung, era una exposición de las influencias tácitas de lo inconsciente colectivo, prescindiendo de la terminología de la psicología para trabajar directamente a través de imágenes míticas:
La imaginación activa elimina o resalta rasgos y características que a menudo también están presentes en los sueños, y sin una perspectiva más amplia, la persona que trabaja con ella puede empezar a percibirlos como propios. Así, en este esfuerzo constante por subrayar la importancia de lo que Maslow denominaría lo transpersonal, gran parte de la obra posterior de Jung se concibió como un estudio histórico comparativo de la imaginación activa y el proceso de individuación en diversas culturas y épocas, entendidos como un patrón normativo del desarrollo humano y la base de una psicología científica general.
Rudolf Steiner mini|200px|Rudolf Steiner. Rudolf Steiner propuso cultivar la consciencia imaginativa mediante la contemplación meditativa de textos, objetos o imágenes. Consideraba que la cognición imaginativa resultante era un primer paso en un camino que conduce desde la consciencia racional hacia una experiencia espiritual cada vez más profunda.Steiner, R. (1972). An outline of occult science. Anthroposophic Press.
Los pasos que siguen a la Imaginación los denominó Inspiración e Intuición. En la Inspiración, el meditador se libera de todo contenido personal, incluso del contenido elegido conscientemente de una forma simbólica, manteniendo la actividad de la imaginación misma, lo que le permite percibir el reino imaginativo del que surge dicha actividad. En el siguiente paso, la Intuición, el meditador aprovecha la conexión con el reino imaginativo o angélico establecida a través de la imaginación cognitiva, liberando las imágenes mediadas por esta conexión. Al cesar la actividad de la consciencia imaginativa, permitiendo que la propia consciencia permanezca en contacto con el reino arquetípico, se abre la posibilidad de que una consciencia más profunda que la imaginativa sea transmitida al alma receptiva por los agentes mediadores de este reino.Steiner, R. (2001).The human form and cosmic activity. In Guardian angels: connecting with our spiritual guides and helpers (pp. 25–42). Rudolf Steiner Press. pp. 29–30.
Tradición islámica mini|left|200px|Estatua de Avicena en la Oficina de las Naciones Unidas en Viena que forma parte del Pabellón de los Eruditos Persas, donada por Irán. En la filosofía islámica, el reino de la imaginación se conoce como Alam al-Mithal. Según Avicena, la imaginación mediaba entre la razón humana y el ser divino, unificándolos. Esta cualidad mediadora se manifestaba en dos direcciones: por un lado, la razón, trascendiéndose a sí misma, podía alcanzar el nivel de la imaginación activa, una actividad compartida con los seres divinos inferiores. Por otro lado, para manifestar las formas concretas del mundo, la divinidad creó una serie de seres intermedios, los cocreadores angélicos del universo.Corbin, H. (1981). Creative imagination in the Sufism of Ibn Arabi. Princeton University Press. Según los filósofos de esta tradición, la imaginación entrenada puede acceder a un «tejido no espacial» que media entre los reinos empírico/sensorial y cognitivo/espiritual.Inayat Khan, Z. (1994). Prefacio, The man of light in Iranian Sufism. Omega Publications., p. iii.
A través de Averroes, la filosofía islámica tradicional perdió su vínculo con la imaginación activa. El movimiento sufí, ejemplificado por Ibn Arabi, continuó explorando enfoques contemplativos del reino de la imaginación.
Henry Corbin Henry Corbin consideraba la cognición imaginal como una «facultad puramente espiritual, independiente del organismo físico y, por lo tanto, que sobrevive a él».Corbin, H. (1989). "Towards a chart of the imaginal". En Spiritual body and celestial Earth: From Mazdean Iran to Shi'ite Iran (5ª ed.). Princeton: Princeton University Press. La filosofía islámica en general, y Avicena y Corbin en particular, distinguen claramente entre la verdadera imaginación, que proviene del reino de la imaginación, y las fantasías personales, que tienen un carácter ficticio y son «imaginarias» en el sentido común de la palabra. Corbin denominó imaginatio vera a la imaginación que trasciende la fantasía.