Las actuales relaciones diplomáticas entre Georgia y la Federación de Rusia se establecieron formalmente el 22 de octubre de 1992, siendo ambas entidades ya miembros de la Organización de las Naciones Unidas desde el año anterior.

Las relaciones diplomáticas entre ambos países pueden retrotraerse por lo menos hasta el con los intercambios comerciales entre los reinos georgianos y el Principado de Moscú. En la historiografía rusa, la relación actual se sitúa tradicionalmente desde 1587, con la firma de una alianza entre el Zarato moscovita y el reino georgiano de Kajetia contra el imperio safávida iraní, aunque la alianza nunca se llegó a implementar. Otra fecha relevante en las relaciones es 1783, año de la firma del Tratado de Gueórguiyevsk, que convirtió Georgia oriental en un protectorado ruso y ligó los estados durante los siguientes tres siglos.

Historia

Relaciones hasta 1918

Los primeros intercambios en los estados antecesores de los actuales países de Rusia y Georgia se pueden situar en las relacines comerciales informales entre el Principado de Moscú y reinos georgianos tras la disolución del Reino de Georgia como Kartli, Imericia o Kajetia.

Estos reinos, muy acosados por la lucha de poder y el aumento de la esfera de influencia de los imperios otomano y safávida, de hecho Georgia fue un destino recurrente en las guerras otomano-safávidas, vieron en su poderoso vecino norteño, el Zarato moscovita, en plena expansión, un poderoso aliado frente a las ambiciones de turcos y persas. Así, en 1587, el rey georgiano Alejandro II de Kajetia firmó con el zar Teodoro I de Rusia para prevenir la conquista de Georgia en las campañas persas de Abás el Grande. Esta alianza nunca llegó a implementarse, pero dio comienzo a una época en la que los reinos georgianos cristianos se volvieron hacia la pujante Rusia para buscar un poderoso aliado. Entre los siglos y , los reinos georgianos y el zarato intercambiarían 17 embajadas.

En el , uno de los estados georgianos más importantes, el Reino de Kartli-Kajetia, que ocupaba toda la Georgia oriental, estaba acosado por todos sus flancos, ya fuese al sur por los otomanos como al norte por las lekianobas de los lezguinos, lo que llevó a Heraclio II a firmar el Tratado de Gueórguiyevsk el 24 de julio de 1783, por el cual se mantenía la Dinastía Bagrationi en el poder en Georgia y se respetaba su integridad territorial, pero sus asuntos de política exterior quedaban supeditados al Imperio ruso y Catalina II de Rusia se convertía en soberana de los gobernantes georgianos, se convertía pues el Reino de Kartli-Kajetia en el protectorado ruso de Georgia oriental.

Tras defender pobremente Georgia durante la expedición persa de 1796, Catalina II decidió organizar expediciones punitivas contra Persia y convertir Georgia en una prioridad de primera categoría, aunque su muerte detuvo la nueva expedición contra Persia, su sucesor, Pablo I de Rusia, sí recogió el guante respecto de la política con Georgia, firmando en 1800 una proclamación de incorporación de Georgia oriental al Imperio ruso.

Durante los siguientes años, la administración imperial rusa trabajará en absorber poco a poco a todos los estados georgianos siguiendo la misma táctica, comenzar con un protectorado para luego convertirlo en territorio imperial: El Reino de Imericia en 1810, el Principado de Guria en 1829, el Principado de Svanetia en 1858 y finalmente el Principado de Mingrelia en 1867.

En aquellos años el territorio de Georgia se administró dentro de la organización territorial del Imperio ruso siendo primero la Gobernación de Georgia, más tarde la Gobernación de Georgia-Imericia y finalmente las dos gobernaciones de Tiflis y Kutaisi, división que ayudó en gran medida al afianzamiento del nacionalismo georgiano después de surgir este gracias a la reagrupación territorial de Georgia durante la administración imperial.

De 1918 a 1991

En 1917, con el colapso del Imperio ruso iniciado con la Revolución de Febrero, en la zona del Cáucaso se comenzó a gestar un separatismo que al año siguiente crearía la República Democrática Federal de Transcaucasia, un ente heterogéneo de territorios caucásicos hasta entonces dominados por el Imperio ruso. Este ente duró poco tiempo, dando lugar en el caso de Georgia a la República Democrática de Georgia, primer ente independiente unificado de Georgia desde la disolución del Reino de Georgia en el tras la guerra del triunvirato georgiano.

Con su existencia amenazada por ambos bandos de la guerra civil rusa, la expedición alemana del Cáucaso de Friedrich Kress von Kressenstein ayudó al joven estado georgiano a repeler la amenaza bolchevique que intentó entrar por Abjasia. Las disputas territoriales con el Sur Blanco de Denikin y con Armenia acabaron desembocando en la militarización del territorio (armando a los cosacos del Kubán) e incluso se llegó al enfrentamiento directo como en la guerra georgiano-armenia. Lo cual tampoco alineó a Georgia con el gobierno bolchevique de Lenin a quien Noe Zhordania, primer ministro georgiano, consideraba la mayor amenaza para su país.

En 1920, tras el invierno y el fracaso a finales de 1919 del avance hacia Moscú de Denikin, la victoria de las fuerzas rojas en la guerra civil rusa se veía inminente. Además, al avanzar el Ejército Rojo para tomar el Sur Blanco, contaban con numerosas unidades militares cercanas al Cáucaso. En abril de 1920, el 11.º Ejército rojo estableció un régimen soviético en la República Democrática de Azerbaiyán, fronteriza con Georgia. Pocos días después tomaron también la República Democrática de Azerbaiyán. El bolchevique georgiano Sergó Ordzhonikidze pidió permiso a Moscú para hacer lo propio con Georgia, aunque el gobierno de Lenin no dio su autorización formal, quintacolumnistas bolcheviques intentaron tomar varios edificios estratégicos de Tiflis, la capital georgiana, que fue rechazada y obligó a Georgia a decretar la movilización. Esto acabó en la firma del Tratado de Moscú de 1920 entre la RSFS de Rusia y Georgia, en la que Rusia reconoció la independencia georgiana siempre y cuando Georgia se abstuviese de dar asilo a enemigos de los soviéticos.

Poco después Georgia intentaría ingresar a la Sociedad de las Naciones, ingreso que le fue negado. El 27 de enero de 1921 consiguió el reconocimiento formal por parte de los aliados. Poco después, las autoridades soviéticas comenzaron a acusar a Georgia de violar el tratado del año anterior al estar dando cobijo y armamento a milicias del Norte del Cáucaso y spuestamente impedir el paso de camiones dirección a Armenia (si bien estos podían pasar por Azerbaiyán.

El 12 de febrero de 1921 el 11.º Ejército y el 9.º Ejército comenzaron la invasión soviética de Georgia, que logró aguantar hasta el 17 de marzo de 1921, implantándose la República Socialista Soviética de Georgia.

En 1922 Georgia sería incluida en la República Socialista Federativa Soviética de Transcaucasia y en 1936 volvería a ser una república autónoma dentro de la Unión Soviética.

Relaciones desde 1991

El 9 de abril de 1991, recién comenzado el proceso de disolución de la Unión Soviética, Georgia declaró su independencia tras un referéndum sobre la independencia que ganó con más del 99 % de votos. El 26 de mayo eligió a Zviad Gamsajurdia como su presidente. Georgia no firmó el Tratado de Belavezha y por tanto no ingresó inicialmente a la Comunidad de Estados Independientes, una organización supranacional aupada por Rusia para mantener una cohesión entre las antiguas repúblicas soviéticas tras la caída de la URSS. Al día siguiente Gamsajurdia, que también había felicitado al nuevo gobernante de la República Chechena de Ichkeria, fue víctima de un golpe de Estado que acabó con su vida e inició la guerra civil georgiana que muchos georgianos culparon de instigar a Rusia, aprovechando los conflictos étnicos en las regiones de Abjasia, Osetia del Sur y Ayaria.

Tras la guerra de Osetia del Sur y la de Abjasia, Georgia no formalizó relaciones con Rusia, a quien considera responsable de los estados autoproclamados de Abjasia y Osetia del Sur. Sin embargo, el impopular gobierno de Eduard Shevardnadze acabó formalizando las relaciones con Rusia e ingresando a Georgia en la Comunidad de Estados Independientes a cambio de apoyo frente a las milicias zviadistas.

La guerra civil terminó en 1993 y entre ese año y el siguiente se sucedieron acuerdos de libre comercio entre Rusia y Georgia, lo que ayudó a mejorar las relaciones. En 1996, Georgia consiguió el apoyo del resto de Estados del CEI para imponer sanciones al comercio con la región separatista de Abjasia, que de facto suponía prohibir a Rusia comerciar con la región y debilitarla lo suficiente para poder retomar el control de Tiflis sobre la misma. Aunque en 1996 Borís Yeltsin accedió a la petición de su contraparte georgiana, en 1997 Víktor Chernomyrdin pronto se desentendió del acuerdo y volvió a permitir el comercio con Abjasia. Esto enfureció al presidente georgiano que realizó una proclamación dirigida a los ciudadanos rusos en los que enfatizaba la limpieza étnica de georgianos de Abjasia entre 1992 y 1993.

En 1998 tuvo lugar un conflicto interno en Abjasia debido a una insurrección en la región abjasia que todavía tenía una presencia notable de georgianos, las fuerzas abjasias sofocaron la insurrección con presencia de armamento sofisticado como carros de combate principal T-72, que ocasionó quejas de Georgia a Rusia poniendo en duda de dónde podían haber obtenido los abjasios semejante armamento. (Véase hombrecitos verdes).

A comienzos del tras varios compromisos incumplidos de Rusia respecto de los asuntos de Osetia del Sur y Abjasia, se dio la Crisis de Kodori de 2001 como parte de la segunda guerra chechena, en la que el gobierno georgiano no facilitó la captura de líderes chechenos que huían a territorio georgiano. Tal fue la postura de Georgia que en la Crisis de la Garganta de Pankisi de 2002, Estados Unidos debió posicionarse con Rusia para obligar a Georgia a actuar contra los líderes chechenos que estaban colaborando con fuerzas de Al Qaeda.

En 2003 se dio en Georgia la Revolución de las Rosas, una de las Revoluciones de colores que buscaba acabar con la influencia postsoviética en varias antiguas repúblicas de la URSS. En el caso de Georgia, la revolución acabó con la larga presidencia de Shevardnadze, muy alineado con Rusia desde 2003 y comenzó una política de distanciamiento de la esfera de influencia rusa, comenzando a buscar impulsar las relaciones con la OTAN y con la Unión Europea.

En 2006, ambos países se acusaron mutuamente de espiarse impunemente en la crisis de los espías entre Rusia y Georgia.

En 2008, durante la inauguración de los Juegos Olímpicos de Pekín, Rusia invadió Georgia después de que esta hubiese accedido a Osetia del Sur como respuesta al asesinato de varios policías georgianos por parte de milicianos sudosetios. El 7 de agosto, el grueso de fuerzas georgianas accedió a la capital sudosetia, iniciándose la Batalla de Tsjinvali. Al día siguiente las fuerzas rusas accedieron por Abjasia y Osetia del Sur. La guerra, finalizada el 16 de agosto de 2008 acabó con una consolidación de la independencia de facto de Osetia del Sur, así como el control de ciertos puntos de acceso hasta ese momento en manos de Georgia como el valle de Kodori. Tras la guerra, Georgia acusó a Rusia ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

Tras la guerra, los esfuerzos diplomáticos por normalizar las relaciones entre Rusia y Georgia se sucedieron con diverso éxito hasta la Anexión de Crimea por Rusia, momento en el que Georgia se alineó con la afectada Ucrania y condenó el acto así como se sumó a las sanciones que comenzaron a imponerse para el territorio ucraniano ocupado por Rusia.