El Colegio de Santiago fue un establecimiento educacional privado chileno fundado en Santiago de Chile en 1829 y desaparecido en 1831. Surgió en el contexto de la reorganización de la enseñanza secundaria y superior durante los primeros años de la república chilena, y estuvo vinculado a la figura de Andrés Bello y al sector conservador santiaguino.
Junto con el Liceo de Chile, dirigido por José Joaquín de Mora, el Colegio de Santiago fue, mientras existió, uno de los principales colegios privados de enseñanza preparatoria y superior en Chile. Ambos establecimientos tuvieron importancia en la transición desde la antigua Facultad Menor de Filosofía hacia los estudios preparatorios, humanísticos y secundarios del siglo XIX chileno.
Biografía y trayectoria intelectual El proyecto del Colegio de Santiago comenzó a gestarse en 1828, cuando el periodista francés Pierre Chapuis, con apoyo de Diego Portales y de círculos conservadores, viajó a Europa para contratar profesores franceses destinados a fundar en Santiago un establecimiento de enseñanza preparatoria y superior. El plan inicial contemplaba una sociedad de profesores de alta calificación y una comisión directiva integrada por miembros de la élite santiaguina.
Aunque el establecimiento había sido concebido inicialmente bajo la dirección de Chapuis, este fue apartado del proyecto. La rectoría quedó en manos del presbítero Juan Francisco Meneses, quien había sido rector del Instituto Nacional. El colegio inició sus actividades en marzo de 1829, con más de cien alumnos inscritos y en un local cercano a la Plaza de Armas de Santiago.
El Colegio de Santiago fue concebido como contraparte del Liceo de Chile, establecimiento impulsado por José Joaquín de Mora con apoyo del gobierno liberal de Francisco Antonio Pinto. Hacia 1830, la rivalidad entre ambos colegios expresó también la polarización política entre liberales (pipiolos) y conservadores (pelucones); siendo en este caso una disputa académica, cultural y política por la autoridad educativa en el proceso de consolidación republicana chilena.
A comienzos de 1830 Andrés Bello asumió la dirección del Colegio de Santiago, tras la salida de Meneses. Durante su breve existencia, el colegio rindió exámenes de filosofía, humanidades, aritmética y gramática, entre otras materias. El establecimiento desapareció tempranamente en 1831, al igual que el Liceo de Chile.
Programa educativo El Prospecto del Colegio de Santiago, publicado en enero de 1829, organizó la enseñanza en tres áreas: enseñanza elemental, humanidades y bellas letras, y ciencias. La enseñanza elemental comprendía historia sagrada, gramática latina, geografía, aritmética, escritura y dibujo. El segundo año introducía la traducción de autores latinos y los primeros estudios de griego.
El plan de humanidades mantenía un fuerte carácter clásico. Consideraba la lectura y explicación de autores latinos y griegos como Cicerón, Virgilio, Ovidio, Horacio, Esopo, Luciano de Samosata, Jenofonte y Homero, además de ejercicios de composición en latín y castellano orientados a preparar el curso de retórica. Otras asignaturas también estaban atravesadas por referencias clásicas: en filosofía se recurría a Aristóteles para la enseñanza de la lógica; en economía política se consideraba a Platón y Aristóteles como antecedentes; y en derecho romano se contemplaba la historia desde Rómulo hasta Justiniano.
El área de ciencias incluía cursos de filosofía, economía política, derecho romano, matemáticas, geografía, historia, física y química. El programa se completaba con mineralogía, dibujo, música y danza.
Bajo el rectorado de Juan Francisco Meneses, el Reglamento interior del Colegio de Santiago estableció una organización disciplinaria de fuerte orientación religiosa. El reglamento partía de la máxima de que la "religión es la base esencial de toda buena educación", regulaba oraciones al inicio y término de las clases, contemplaba contenidos de historia sagrada y doctrina cristiana, e imponía obligaciones estrictas de conducta, limpieza, respeto y obediencia a los profesores.
Estudios jurídicos La enseñanza del Derecho Constitucional chileno se originó en el Liceo de Chile y el Colegio de Santiago. En el caso del Colegio de Santiago, la figura central fue Andrés Bello, quien propuso y dictó en 1830 un Curso de legislación universal. Según Alamiro de Ávila Martel, el curso dictado por Bello reflejaba en forma sumaria su enseñanza sobre derecho público, derecho privado y derecho penal, y se componía principalmente de extractos de los Traités de législation civile et pénale de Jeremy Bentham, junto con otros autores de la Ilustración y Benjamin Constant. El curso fue dictado una sola vez, en 1830, y sus alumnos rindieron exámenes válidos para grados universitarios. En 1832, tras la reorganización del plan oficial de estudios, el curso pasó al Instituto Nacional.
Recepción e influencia Al Colegio de Santiago se le atribuye un papel significativo en la transformación de la enseñanza chilena. Rolando Mellafe Rojas, Antonia Rebolledo Hernández y Mario Cárdenas Ayaipoma señalan que el Liceo de Chile y el Colegio de Santiago dieron el impulso final al reemplazo de la antigua Facultad Menor de Filosofía por los estudios preparatorios, humanísticos o secundarios, y que su influencia fue especialmente importante en la reorganización posterior del Instituto Nacional. En el ámbito jurídico, el curso de "Legislación universal" de Bello tuvo importancia para el contenido de los estudios de leyes y sirvió como antecedente de los cursos que el propio Bello dictaría más adelante y de sus futuros textos jurídicos.
La historiografía reciente también lo ha situado dentro de las disputas políticas y culturales de la década de 1820. María Gabriela Huidobro interpreta la controversia entre el Colegio de Santiago y el Liceo de Chile como una "batalla oratoria" que reveló las ideas pululantes sobre la educación humanista, la cultura clásica, la noción de ciudadanía y la autoridad política en la república chilena temprana.
Documentos y programas vinculados
Prospecto del Colegio de Santiago. Santiago: Imprenta de R. Rengifo, 1829. Meneses, J. F. (1829). Reglamento interior del Colegio de Santiago. Santiago: Imprenta de R. Rengifo. Meneses, J. F. (1829). Cuadro de ejercicios para cada día de la semana. Santiago: Imprenta de R. Rengifo. Bello, A. (1830). Curso de legislación universal. Manuscrito de enseñanza dictado en el Colegio de Santiago.
Referencias
Bibliografía
Ávila Martel, A. de. (1982). Mora y Bello en Chile. Santiago de Chile: Ediciones de la Universidad de Chile. Huidobro Salazar, M. G. (2020). Educación humanista, cultura clásica y legitimidad republicana: la batalla oratoria entre Andrés Bello y José Joaquín de Mora (1828-1830). Revista de Historia, 27(2), 211-235. https://doi.org/10.29393/RH27-16EHMH10016 Mellafe, R., Rebolledo, A., & Cárdenas, M. (1992). Historia de la Universidad de Chile. Santiago de Chile: Ediciones de la Universidad de Chile. Pérez Lisicic, R. A. (2011). Los inicios de la enseñanza del Derecho Constitucional en el Chile decimonónico: el Liceo de Chile y el Colegio de Santiago (1828-1831). Anuario de Estudios Americanos, 68(1), 141-162. Sandoval, C. D. O. (2010). Los fundamentos ideológicos del Derecho Político en el Chile de la Independencia 1810-1830: un caso de vinculación entre el ordenamiento jurídico y la historia de las ideas. Revista Jurídica Universidad Bernardo O'Higgins, 6, 73-92.
Enlaces externos
Antecedentes de la formación del movimiento literario de 1842 en Memoria Chilena. "Educación humanista, cultura clásica y legitimidad republicana" en Revista de Historia. "Los inicios de la enseñanza del Derecho Constitucional en el Chile decimonónico" en Dialnet.
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