miniaturadeimagen|Carteles con el lema «El amor no es un delito» en la Marcha del Orgullo de París de 2019.|350x350px

En diversas regiones, algunas o todas las prácticas sexuales entre personas del mismo sexo (a menudo entre hombres), y con menor frecuencia entre mujeres, se han tipificado como delito . En la mayoría de los casos, estas leyes no se aplican a las relaciones sexuales consensuales entre personas del mismo sexo, pero contribuyen al acoso policial, la estigmatización y la violencia contra las personas homosexuales y bisexuales. Otros efectos incluyen el agravamiento de la epidemia del VIH debido a la criminalización de los hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres, lo que los disuade de buscar atención preventiva o tratamiento para la infección por VIH.

La criminalización de las prácticas sexuales entre personas del mismo sexo suele justificarse en la idea, científicamente desacreditada, de que la homosexualidad puede adquirirse, o bien en la repugnancia popular hacia ella —fundada en muchos casos en la condena de las religiones abrahámicas (judaísmo, cristianismo e islam)—. Los argumentos contrarios a esta criminalización comenzaron a expresarse durante la Ilustración: las objeciones iniciales incluían la dificultad práctica de aplicarla, la intromisión excesiva del Estado en la vida privada y la convicción de que no era un medio eficaz para reducir la incidencia de la homosexualidad. Más tarde se añadieron otros razonamientos: que la homosexualidad debía considerarse una enfermedad más que un delito; que la criminalización viola los derechos humanos de las personas homosexuales; y que la homosexualidad no es moralmente reprobable.

En muchos países, la criminalización de las prácticas sexuales entre personas del mismo sexo se basa en códigos legales heredados del Imperio Británico. El Imperio colonial francés, en cambio, no condujo a su criminalización, ya que esta fue abolida en Francia durante la Revolución Francesa para eliminar la influencia religiosa del derecho penal. En otros Estados, la criminalización se fundamenta en la ley islámica (sharia). En el mundo occidental, una gran ola de despenalización comenzó tras la Segunda Guerra Mundial, se extendió a nivel global y alcanzó su punto álgido en la década de 1990. En años recientes, muchos países africanos han intensificado la aplicación de leyes antihomosexuales debido a la politización del asunto y a la creencia errónea de que la homosexualidad es un «importe occidental». En 2025, la homosexualidad no está criminalizada en 131 países, mientras que lo está de iure en 62 Estados miembros de la ONU y de facto en otros dos; al menos siete de estos países prevén la pena de muerte para la homosexualidad.

Historia

Mundo antiguo hasta principios de la Edad Moderna miniaturadeimagen|La quema del caballero Richard Puller von Hohenburg junto a su sirviente frente a las murallas de Zúrich, por sodomía, 1482. Las leyes asirias contienen un pasaje que castiga las relaciones homosexuales, aunque existe controversia sobre si se refiere a actos consentidos o únicamente a los no consentidos. La primera ley romana conocida que menciona las relaciones entre personas del mismo sexo fue la Lex Scantinia; aunque su texto original se ha perdido, probablemente prohibía a los ciudadanos romanos libres adoptar el rol pasivo en dichos actos. Con la cristianización del Imperio romano, las actitudes sociales se volvieron cada vez más hostiles hacia la homosexualidad. En el , el emperador bizantino Justiniano introdujo nuevas leyes contra la sexualidad entre personas del mismo sexo al calificar estos actos como «contrarios a la naturaleza». El Libro de derecho sirio-romano —influyente en la tradición jurídica de Oriente Próximo y especialmente en el Líbano— establecía la pena de muerte para la homosexualidad. Algunos códigos penales otomanos imponían multas por sodomía (liwāt), mientras que otros no mencionaban este delito. En el centro de México durante el , los actos homosexuales entre hombres podían castigarse con el descuartizamiento y la asfixia con cenizas calientes.

A finales de la Edad Media, muchas jurisdicciones europeas comenzaron a incorporar prohibiciones de la sodomía en el derecho secular y a endurecer su aplicación, con la aparición de brigadas de vigilancia de costumbres en algunas ciudades. En ciertos casos, la sodomía se castigaba mediante investigación y denuncia; en otros, con multas; y en algunos, con la quema de los participantes o del lugar donde se había cometido el acto. La pena de muerte por sodomía era común en la Europa moderna temprana. No está claro con qué rigor se aplicaban estas leyes; una teoría sugiere que su cumplimiento estaba vinculado a pánicos morales en los que los homosexuales actuaban como chivos expiatorios. El monarca inglés Enrique VIII codificó la prohibición de la homosexualidad en Inglaterra en el derecho secular mediante la Ley de sodomía de 1533, con la que buscaba ganar terreno en la lucha religiosa de la Reforma inglesa. Esta ley, basada en la prohibición religiosa del Levítico, establecía la pena de muerte para la sodomía (sexo anal).

Impacto del colonialismo y el imperialismo miniaturadeimagen|Participante portando un cartel en contra del artículo 377 durante el desfile del orgullo de Bhubaneswar, India. Muchas jurisdicciones actuales criminalizan la homosexualidad basándose en códigos penales coloniales adoptados durante el dominio británico. El Código Penal de la India y su sección 377, que penalizaban la homosexualidad, se aplicaron en varias colonias británicas de Asia, África y Oceanía. El Código Penal Wright, redactado para Jamaica, fue adoptado finalmente en Honduras, Tobago, Santa Lucía y la Costa de Oro. El Código Stephen, adoptado en Canadá (y en una versión modificada en Nueva Zelanda), amplió la criminalización de la homosexualidad a cualquier actividad entre personas del mismo sexo. El Código Griffith se adoptó en Australia y en varios otros países de la Commonwealth, como Nauru, Nigeria, Kenia, Tanzania, Papúa Nueva Guinea, Zanzíbar, Uganda e Israel. Una vez establecidas, las leyes contra la homosexualidad suelen mantenerse por inercia y por su inclusión en los códigos penales poscoloniales. Algunos Estados adoptaron leyes de inspiración británica que criminalizaban la homosexualidad por influencia informal, mientras que otras antiguas colonias británicas lo hicieron bajo la influencia de la ley islámica. Tanto China como Japón, que históricamente no habían perseguido la homosexualidad, la criminalizaron en el siguiendo modelos occidentales.

Durante la Revolución Francesa de 1791, la Asamblea Nacional Constituyente abolió la ley contra la homosexualidad al adoptar un nuevo código legal sin influencia cristiana. Aunque la asamblea nunca debatió la homosexualidad, esta ha sido legal en Francia desde entonces. Anteriormente se castigaba con la pena de muerte en la hoguera, aunque rara vez se aplicaba. La abolición del delito de sodomía se codificó en el código penal de 1810. Las conquistas de Napoleón y la adopción de códigos civiles y penales de modelo francés llevaron a la abolición de la criminalidad en muchas jurisdicciones y a la sustitución de la pena de muerte por la prisión en otras. Por influencia de la ocupación militar o la emulación del código penal francés, los países escandinavos, España, Países Bajos, Portugal, Bélgica, Japón, y sus colonias y territorios —incluyendo gran parte de América Latina— despenalizaron la homosexualidad. Por lo que, las antiguas colonias francesas tienen menos probabilidades que las británicas de criminalizar la homosexualidad. El Imperio Otomano suele considerarse como el primer Estado en despenalizarla en 1858, al adoptar un código penal de inspiración francesa, aunque Elif Ceylan Özsoy sostiene que la despenalización ya se había producido antes. Sin embargo, algunos hombres otomanos fueron ejecutados por sodomía, entre ellos dos muchachos en Damasco en 1807.

La unificación de Alemania revirtió parte de los avances de las conquistas napoleónicas, al adoptar el código penal prusiano en 1871, que volvía a criminalizar la homosexualidad en algunos territorios. Sin embargo, en la práctica, la prohibición no se aplicó con frecuencia hasta 1933. Esta relativa tolerancia llegó a su fin en la Alemania nazi (1933-1945), etapa en la que se calcula que unos 57000 hombres fueron condenados por infringir el párrafo 175. De hecho, nunca antes ni después se había condenado a tantos homosexuales en un período tan corto. Como resultado de esta persecución sistemática, miles de hombres fueron encarcelados y asesinados en campos de concentración nazis. A pesar de la caída del régimen, la represión no cesó: tras la guerra, la Alemania Occidental condenó a un número similar de hombres bajo la misma ley hasta 1969, cuando se despenalizó parcialmente la homosexualidad.

En el Imperio Ruso, la homosexualidad se criminalizó en 1835 y se despenalizó en 1917 como resultado de la Revolución Rusa. La criminalización se restableció en 1934, con penas más severas que antes, por razones desconocidas.

Tendencia a la despenalización tras la Segunda Guerra Mundial miniaturadeimagen|Porcentaje de la población mundial que vive en un país donde los actos homosexuales no están penalizados, 1760–2020 En las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial, las leyes contra la homosexualidad se aplicaron con mayor rigor en Europa Occidental y Estados Unidos. Durante las décadas de 1950 y 1960, se observó una tendencia a legalizar la homosexualidad estableciendo una edad de consentimiento más alta que para las relaciones heterosexuales; este modelo fue recomendado por diversas organizaciones internacionales para disuadir a los jóvenes de convertirse en homosexuales. Se produjo una convergencia tanto a través de la despenalización parcial, como en el Reino Unido (1967), Canadá (1969) y Alemania Occidental (1969), como de la criminalización parcial —caso de Bélgica, donde la primera ley contra la actividad homosexual entró en vigor en 1965—. miniaturadeimagen|Número de jurisdicciones que penalizan la homosexualidad, 1990–2024 A finales del se produjo una ola de despenalización: el 90% de los cambios en estas leyes entre 1945 y 2005 implicaron una liberalización o abolición. El 80% de las derogaciones entre 1972 y 2002 fueron realizadas por los poderes legislativos; el resto, por declaración de inconstitucionalidad por parte de los tribunales. El proceso comenzó en Europa y América, y se extendió globalmente en la década de 1980, alcanzando su punto álgido en los años noventa. Tras la disolución de la Unión Soviética, muchas de las antiguas repúblicas soviéticas despenalizaron la homosexualidad, aunque otras de Asia Central mantuvieron estas leyes. Por su parte, China la despenalizó en 1997, y en 2018, el Tribunal Supremo de la India declaró inconstitucional la criminalización de la homosexualidad en la sentencia del caso Navtej Singh Johar vs. Unión de la India.

Una de las explicaciones para estos cambios legales es la mayor consideración de los derechos humanos y la autonomía individual, así como los efectos de la revolución sexual de los años sesenta. Esta tendencia hacia una mayor atención a los derechos individuales en las leyes sobre sexualidad se observa en todo el mundo, aunque avanza más lentamente en regiones como Oriente Próximo. Diversos estudios han constatado que la modernización (medida por el Índice de Desarrollo Humano o el PIB per cápita) y la globalización (Índice KOF) se correlacionan negativamente con la criminalización de la homosexualidad.

Resistencia a la despenalización