El Partido Demócrata de la Provincia de Buenos Aires (anteriormente conocido como Partido Conservador, Unión Conservadora y Partido Demócrata Conservador) es la sección distrital del Partido Demócrata en la provincia de Buenos Aires que reivindica expresamente la filosofía conservadora.https://www.mendozapost.com/politica/milei-mendoza-villarruel-balter-llano/
Origen El origen del partido se remonta a la disolución del Partido Autonomista Nacional tras la crisis política que se vive en Argentina con la sanción de la Ley Sáenz Peña y la apertura democrática en dicho país. A lo largo de su historia, el partido ha cambiado de nombre en distintas ocasiones.
Precursores El uso del término «demócrata» en política partidaria argentina aparece por primera vez en el nombre de una lista interna ("Lista Demócrata") del PAN que encabezó Carlos Pellegrini en contra de Manuel Quintana.
Alrededor de 1902 en la provincia de Buenos Aires, Marcelino Ugarte encabeza junto a Bernardo de Irigoyen y otros notables la coalición "Partidos Unidos". Esta fuerza también incorporó entre sus filas a "bernardistas" y autonomistas, y se hizo con la gestión de la provincia ese mismo año al ser elegido Ugarte como gobernador. La alianza en principio buscó apoyo a su gobierno en Julio Argentino Roca y en su sucesor, Manuel Quintana. Sin embargo, tras las reformas que el presidente José Figueroa Alcorta realizó en busca de desarticular la maquinaria política roquista, el sucesor de Ugarte, Ignacio D. Irigoyen, decidió encolumnarse atrás de la figura del nuevo presidente, abandonando a Ugarte y provocando su retiro de la vida pública.
La salida de Ugarte de Partidos Unidos y el lugar desfavorable que se le dio en las listas oficiales a los candidatos ligados a él, provocó que en las elecciones de 1908 las dirigencias locales alteraran las listas en perjuicio de los candidatos oficiales y a favor los dirigentes comunales. Estos acontecimientos reflejarían el descredito que tuvo el gobierno sobre las dirigencias locales.
El Partido Conservador En respuesta a la insurrección gestada por los cuadros políticos del interior de la provincia, el gobernador Irigoyen encomendó encabezar una reorganización partidaria al exgobernador Máximo Paz, quien inició la construcción de un nuevo partido que prometía "agrupar a la inmensa mayoría de los hombres útiles, a los grandes industriales, en cuyo grupo caben los granaderos y los agricultores, a los miembros más caracterizados del comercio, a los hombres de fortuna y a los intelectuales". Con este manifiesto nació el partido Conservador de Buenos Aires el 31 de julio de 1908.
A comienzos de septiembre de 1908 se dio a conocer la Junta Provisoria del Partido, compuesta una mitad por destacados dirigentes políticos y otra por ciudadanos (la mayoría hacendados) de la provincia, entre ellos se encuentran: Manuel B. Gonnet, Ezequiel De la Serna, Eduardo Oliver, Facundo B. Quiroga, Liborio Luna, Vicente A. Martínez, Eduardo Arana, César Ceretti, Ángel Arce Peñalva, Alfredo Echagüe y Arturo Dibur por la primera mitad y Dalmiro Sáenz, Arturo Z. Paz, Santiago Luro, Héctor F. Cáceres, Nicolás Gándara, Atanasio Ceballos Ramos, Francisco Seguí, Carlos Arias, Gregorio Gallegos, Juan José Atencio y R. Videla Dorna.
Esta "renovación" sin embargo provocó una falta de compromiso en muchos de los integrantes, que veían el partido más como una forma de afianzar su poder en la sociedad rural. Esta falta de compromiso político generó la aparición de una oposición "provincialista" por parte de dirigentes locales a lo ancho de la provincia, que se oponía al "metropolitanismo", es decir, aquellos dirigentes políticos que estaban influenciados por la Capital Federal.
Cuando comenzó a discutirse la candidatura para las elecciones a Gobernador de 1909, Paz y otros terratenientes integrantes de la Junta Provisoria comenzaron a adoptar el discurso "provincialista" para justificar la designación de sus candidatos. Irigoyen y Atencio, entre otros, se separan del discurso de Paz y encabezan la designación de una lista donde reservaban la gobernación para sus allegados, dividiéndose el partido en dos posturas. Las estructuras medias (las comunas) mostraban una creciente resistencia a las nuevas autoridades y decidieron respaldar al gobernador Irigoyen. Ellas se sostenían en su poder distrital y no veían con buenos ojos la incorporación de terratenientes a sus listas. Finalmente, para las elecciones provinciales de 1909 se conformó una lista que recreaba el proyecto fundacional, donde la mitad de los candidatos fuero presentados como estancieros.
Producto de la división interna del partido se presentaron distintas candidaturas a gobernador, entre las que se encontraba la del propio Paz y la de Inocencio Airas, que era propulsada por el Gobernador Irigoyen y acordada con el Presidente de la Nación. El apoyo del gobierno nacional dio por triunfal a la fórmula de Arias, dejando a Máximo Paz políticamente debilitado.
Como consecuencia de la elección del nuevo gobernador, los opositores a Paz exigieron duplicar la cantidad de miembros de la junta provisoria, acabando con el último reducto de poder de Paz. Esta situación provocó su renuncia formal a mediados de junio de 1909.
Con la renuncia de Paz, las dos partes pactaron un acuerdo donde se dispuso la conformación de una Junta Ejecutiva cuyos treinta miembros serían definidos en partes iguales por el gobernador saliente Irigoyen, Santiago Luro Pradère (representante de los "Pazistas") y el gobernador entrante Inocencio Arias, siendo Luro presidente provisional hasta la proclamación de las nuevas autoridades. A cambio de la aceptación de Arias como gobernador, el Coronel De La Serna (cercano al sector de Luro) sería vicegobernador. Finalmente, Lugo conservaría la presidencia de la Junta Ejecutiva y sería candidato a diputado nacional en 1910. El regreso del "metropolitanismo" como práctica del partido conservador llevó a los grupos de terratenientes rurales a crear una organización externa llamada "Defensa Rural" desde donde denunciaban la falta de compromiso del partido con este sector económico.
La Reforma Electoral y el regreso de Ugarte La reforma electoral abrió las puertas a otros partidos como la Unión Cívica o el Partido Socialista (la Unión Cívica Radical mantuvo su abstención en la provincia en esta ocasión) a participar y, la relativa incertidumbre que provocaba el nuevo marco legal incitó a los conservadores a realizar un proselitismo con una intensidad muy elevada (ejemplo de ello son giros de propaganda, asados campestres o conferencias en las comunas). El ritual tradicional por excelencia en la provincia era la convocatoria a una asamblea de delegados para proclamar a los candidatos del partido. Por lo general, las candidaturas eran acordadas con anterioridad, por lo que el objetivo principal de la asamblea tenía por objetivo hacer “una demostración de fuerza” y proselitismo de campaña.
Si bien los conservadores esperaban una elección tranquila y beneficiosa, muchos intentaron burlar las nuevas leyes a través de listas paralelas. Una de ellas era la de “Unión Nacional”, y ante el descubrimiento de estas actividades, el presidente Sáenz Peña obligó al gobernador Arias a desistir de tal maniobra; enviando este último una circular a todos los comités de distrito ordenando votar exclusivamente por la lista oficial. Esta acción se interpretó como una traición, por lo que miembros del partido como Rodolfo Moreno denunciaron al gobernador ante la justicia federal.
Estos conflictos ocasionaron un bajo desempeño en la contienda electoral por parte del oficialismo y provocaron una escisión formada por los candidatos de “Unión Nacional”, quienes buscaban desplazar a los candidatos de la unión cívica por el segundo lugar en las elecciones complementarias. Este escenario fue aprovechado por Ugarte para regresar a la política de la mano de Unión Nacional y; como respuesta a la escisión, el gobernador Airas afianzó su compromiso con el presidente y trató de asegurar el triunfo de los cívicos en tales elecciones. Sumado a esto, los candidatos “provincialistas” se vieron triunfantes en la mayoría de los distritos, desacreditando a la facción del gobernador. Es así como, a mediados de 1912, el partido se encontraba nuevamente en una crisis interna.
En septiembre de 1912 muere el gobernador Arias y es reemplazado por De la Serna, quien se encontraba vinculado a la facción de Luro, el aun entonces presidente de partido. Luro intentó restaurar la jerarquía partidaria a través de una reunión de la Junta del partido, pero a esta solo concurrieron un núcleo reducido de sus allegados pues, ni la facción provincialista encabezada por Juan José Atencio ni la facción de la Unión Nacional (a la cual el exgobernador Irigoyen se sumó) concurrieron al evento. La mayoría de los dirigentes de nivel medio se inclinaban a una reestructuración del partido incentivada por Ugarte, desconociendo la autoridad de Luro. Es así como a fines ese mes el partido estaba dividido en dos Juntas Ejecutivas, una presidida por Luro y otra por Atencio.
Finalmente, a mediados de octubre ingresan al partido los dirigentes de la Unión Nacional (Marcelino Ugarte, Ignacio D. Irigoyen, Rodolfo Moreno, entre otros) quienes irían desplazando a Atencio de la presidencia paralela. Tras una asamblea de delegados se decidió suspender a Luro de la presidencia oficial y apoyar la candidatura de Ugarte como senador nacional.
El triunfo de Ugarte despertó el rechazo del gobernador De la Serna pero también afirmó la autoridad de los nuevos miembros de la Junta Ejecutiva. Una Junta provisional presidida por Ignacio D. Irigoyen nombró finalmente a Marcelino Ugarte como presidente del Partido Conservador, a Juan José Atencio como vicepresidente y a Arturo H. Massa como Secretario General. Los miembros “Luristas” de la junta renunciaron a sus cargos y en su reemplazo asumieron legisladores y caudillos municipales. Esta última facción buscó formar el “Partido Principista”, que intentaría posicionarse en bastiones del conurbano a través de la intervención del gobernador, quien los apoyaba. Sin embargo esta maniobra fue detenida por la Suprema Corte de Justicia provincial, quien falló a favor de las autoridades desplazadas. El fallecimiento del gobernador De la Serna a mediados de marzo de 1913 y la asunción de un hombre ligado a Ugarte, Eduardo Arana, terminaron por acabar con el “Principismo”, partido que llamó a la abstención electoral. Esta última acción hizo que muchos caudillos locales cercanos a este partido decidieran volver al partido conservador. El resto del partido principista se sumaría al Partido Demócrata Progresista o abandonaría la vida pública a inicios de 1914.
La reestructuración del partido llevada a cabo por Ugarte y su posterior candidatura a gobernador (tras la muerte del candidato propuesto por él, Ortiz de Rosas) auguraban el fin del intento de los provincialistas del partido por buscar apertura democrática. A su vez, un “Partido Provincial”, (no confundir con el Partido Provincial de Alberto Barceló que se fundaría años después) encabezado por Atencio y otros dirigentes, intentaría sin éxito competir contra el partido conservador enarbolando las banderas del “provincialismo”. Esta última escisión le daría a Ugarte el control total sobre el partido y lo impulsaría a una candidatura presidencial.
La transformación de la política partidaria