El Monasterio de Nuestra Señora de la Anunciada es un monasterio de clarisas situado en Villafranca del Bierzo, en la provincia de León (Castilla y León, España). Fue fundado en 1604 por Pedro de Toledo Osorio, V marqués de Villafranca del Bierzo, sobre un antiguo hospital de peregrinos del Camino de Santiago. El conjunto, formado por la iglesia, el claustro y las demás dependencias, junto con la notable colección de bienes muebles que alberga, constituye un documento histórico de la complejidad y riqueza territorial de la monarquía hispánica bajo la Casa de Austria, en el que confluyen las influencias artísticas italiana y flamenca.

Fue declarado bien de interés cultural con categoría de monumento por la Junta de Castilla y León el 11 de enero de 2024, incorporándose al expediente un conjunto de 390 bienes muebles como partes integrantes o accesorios vinculados al inmueble.

Historia El monasterio fue fundado como casa de hermanas pobres de Santa Clara en 1604 a iniciativa de Pedro de Toledo Osorio, V marqués de Villafranca, para su hija María de Toledo y Mendoza, que deseaba profesar como monja. Obtenida la licencia papal en 1606, el antiguo hospital se transformó en monasterio con religiosas procedentes del Monasterio de las Descalzas Reales de Madrid, lo que conllevó importantes obras de adaptación, entre las que destaca la construcción del claustro alto y bajo, con arqueado de medio punto de ladrillo macizo y piedra pizarra respectivamente.

El fundador, Pedro de Toledo Osorio Colonna, fue un destacado político bajo los reinados de Felipe II y Felipe IV, en cuyo servicio ejerció como capitán general de las galeras del Mediterráneo y gobernador del Milanesado. Su trayectoria internacional explica la confluencia en el monasterio de influencias artísticas italianas —especialmente napolitanas y romanas— y flamencas, visibles en las series pictóricas y en los objetos litúrgicos encargados para su ornato. El monasterio constituye así un relevante ejemplo del mecenazgo aristocrático de principios del .

El monasterio está habitado por una comunidad de monjas clarisas dedicadas a la oración, el trabajo y la ayuda a los necesitados.

Descripción Arquitectura thumb|Portada El proceso constructivo del monasterio empleó un lenguaje clasicista de gran austeridad, en sintonía con el espíritu monacal y la interpretación más sobria de la ideología contrarreformista. La única licencia ornamental reside en los esgrafiados de las cubiertas y en el contraste entre el estuco blanco de los paramentos y la piedra vista de los ejes estructurales.

En el exterior, también muy sobrio, destaca la gran portada-retablo, enmarcada por un arco y pilastras toscanas. La preside un grupo escultórico de la Anunciación en la hornacina que corona el primer orden, mientras que un escudo de los Toledo ocupa el tímpano del gran frontón.

Iglesia thumb|Interior de la iglesia La iglesia, de estilo barroco-italiano, fue construida entre 1655 y 1660. Consta de una sola nave dividida en tres tramos mediante pilastras dóricas que sostienen arcos fajones de medio punto; el presbiterio se cubre con una cúpula de media naranja elevada sobre pechinas. A los pies del templo se sitúa en la parte alta el coro, dividido por un muro y una reja, y en la inferior el panteón de los marqueses de Villafranca.

Panteón de los marqueses El panteón de los marqueses de Villafranca, fundadores y patronos del monasterio, constituye uno de los conjuntos sepulcrales aristocráticos más destacados de Castilla y León y resulta clave para comprender el tránsito del gusto manierista al primer barroco. De planta cuadrada y bóveda rebajada, alberga varios arcosolios con enterramientos de la familia del marquesado.

La cripta está presidida por un túmulo de piedras duras de factura italiana, sustentado sobre una base de madera policromada, en el que reposan los restos de Pedro de Toledo y su hija sor María de la Trinidad. De planta rectangular (2,58 × 1,48 × 0,70 m), está realizado con la técnica del commesso —taracea de mármoles y piedras duras de origen clásico que alcanzó su apogeo en el Renacimiento—. La misma técnica decora los frontales de altar que ocupan la base de los arcosolios de la capilla.

Bienes muebles destacados Retablo mayor y custodia El retablo mayor, de madera de nogal policromada, contiene piezas principales adquiridas en Italia por el fundador. Destaca la monumental custodia-tabernáculo de mármoles y piedras semipreciosas, elaborada en Roma y montada en Villafranca por el orfebre y marmolista Carlo Minotti entre 1617 y 1618, en cuya base se aloja el sagrario.

Reliquias de san Lorenzo de Brindis En el lado izquierdo del presbiterio se encuentra una hornacina-sepulcro con una urna de bronce sobredorado que guarda las reliquias de san Lorenzo de Brindis, fraile capuchino y amigo personal del V marqués. Tras el fallecimiento del santo en Lisboa en 1619, Pedro de Toledo trasladó su cuerpo a la fundación berciana.

Serie de los Ermitaños El monasterio conserva treinta pinturas de la serie de los Ermitaños, supervivientes de una colección original de noventa y cuatro lienzos que el V marqués encargó en Roma en 1601 a los pintores flamencos Paul Bril, Wenzel Cobergher, Willem van Nieulandt y Jacob Frankaert.

Ciprés de la Anunciada En el recinto monástico se alza el llamado ciprés de la Anunciada, plantado por la fundadora, sor María de la Trinidad, con motivo de la llegada del cuerpo de san Lorenzo de Brindis a Villafranca. Catalogado entre los árboles monumentales de la península ibérica como el ciprés más antiguo de España y el más alto de Europa, es un símbolo franciscano y testigo de la historia del monasterio. A sus pies se encuentra una cruz de piedra de granito y una placa de bronce que recuerda la visión de la fundadora, quien un domingo del Buen Pastor vio junto al ciprés la figura de Jesús junto a un rebaño de ovejas del número de la comunidad de monjas; desde entonces, las religiosas celebran cada año esa festividad como día de las novicias.

Patrimonio inmaterial El monasterio es referente de un patrimonio inmaterial desarrollado a lo largo de los siglos desde su fundación, vinculado en buena medida a la figura de san Lorenzo de Brindis y con una influencia relevante tanto en la población de Villafranca como en los peregrinos del Camino de Santiago. Entre las celebraciones que parten del monasterio con participación popular destacan la procesión del Corpus Christi, que recorre la villa portando la custodia del Santísimo y tradicionalmente cubrió las calles con alfombras de flores; la procesión del Sagrado Corazón, celebrada anualmente en junio; y las fiestas de Santa Clara y San Francisco de Asís.

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