El suicidio transmitido en directo es un fenómeno de internet en el que una persona transmite deliberadamente su propio suicidio en tiempo real a una audiencia de espectadores mediante una emisión en directo a través de plataformas en línea, como o sitios de alojamiento de videos.

Las transmisiones en directo de suicidios se han convertido en un nuevo problema de salud pública en muchos países. Los usuarios comunes suelen ser los primeros en presenciar estos suicidios y reaccionar ante ellos. La falta de moderación inmediata, la naturaleza de los algoritmos de distribución y los retrasos en las respuestas de moderación hacen que las transmisiones en directo sean especialmente vulnerables a una exposición prolongada a contenido dañino, lo que a menudo traumatiza a familiares y espectadores.

Historia Uno de los casos más conocidos de un suicidio transmitido en directo ocurrió en 2008, cuando Abraham K. Biggs, un joven de 19 años de Florida, escribió varias veces en un foro en línea de culturismo que planeaba suicidarse. Finalmente, publicó un enlace al sitio de transmisiones en vivo Justin.tv, donde se mostró un video de su muerte tras una sobredosis de medicamentos recetados. Según ABC News, algunos blogueros que siguieron la transmisión en directo lo incitaban mientras lo hacía.

Los incidentes de alto perfil comenzaron a surgir ya en la década de 2010. En 2016, The Guardian informó que el suicidio de un joven había sido transmitido en directo en Periscope en Francia, lo que provocó una investigación por parte de las autoridades y una fuerte reacción pública.

Un estudio sobre el uso de redes sociales para expresar pensamientos o acciones suicidas en Bangladesh reportó 19 casos de suicidio tras anuncios en redes sociales, dos de los cuales fueron transmitidos en directo. Entre 2003 y 2016, se registraron al menos 193 incidentes similares en China. La mayoría ocurrió en redes sociales.

Razones Ang Li, profesional del campo de la psicología y la psiquiatría, define las transmisiones de suicidio en directo como la divulgación en Internet de tendencias suicidas, incluidos pensamientos, planes o intentos de suicidio, sin ningún retraso temporal.

Estos casos ponen de manifiesto la naturaleza interconectada de las plataformas digitales en tiempo real, que permiten que las historias sobre suicidios se vuelvan populares y que los detalles se desarrollen gracias a la participación del público y a la difusión de la información. Las transmisiones en directo pueden ser vistas por quien las realiza como una forma de hacerse escuchar, pedir ayuda o dejar un último mensaje. El Centro para la Prevención del Suicidio señala que un hombre chino de 35 años transmitió en directo su ahorcamiento, probablemente para enviar un mensaje a sus seres queridos, quienes podrían haber querido verlo en sus últimos momentos, y para explicar su estado mental sin necesidad de palabras.

Las personas que transmitieron en directo conductas suicidas eran, en su mayoría, menores de 35 años. Las víctimas experimentaban conflictos en sus relaciones personales y estrés académico, como se evidenció en sus últimas publicaciones antes de hacerse daño.

The Washington Post informó sobre una niña de 12 años que murió por suicidio durante una transmisión en directo, señalando que el abuso sexual por parte de un familiar fue la razón de sus acciones. El video de su muerte se difundió por diversos sitios web. La policía fue prácticamente incapaz de impedir la propagación de las imágenes en Internet.

Consecuencias La Organización Mundial de la Salud de la Salud señala que existen evidencias de que las noticias difundidas por los medios sobre el suicidio pueden fortalecer o debilitar los esfuerzos de prevención del suicidio. Las historias ampliamente difundidas sobre muertes por suicidio suelen ir seguidas de un aumento de los suicidios en la población, mientras que las historias sobre la superación de crisis suicidas pueden contribuir a una disminución de los suicidios.

Los estudios señalan el efecto Werther, un aumento de los suicidios por imitación tras la cobertura mediática o pública de un suicidio. En el contexto moderno de las redes sociales, las evidencias sugieren que existe un riesgo de imitación, especialmente si el contenido se dramatiza o si los métodos se describen con detalle. Las representaciones directas de la muerte aumentan el riesgo de trauma agudo, recuerdos intrusivos y deterioro de la salud mental en grupos vulnerables.

Casos notables En Rusia El 17 de octubre de 2019, en Moscú, Gleb Vyacheslavovich Korablev, un joven de 18 años, murió por suicidio mientras transmitía el hecho en su página de VKontakte. Se mostró con un arma de fuego y pronunció la frase «» (Nya, adiós), utilizada en línea por otra adolescente, Renata Kambolina, quien también había muerto por suicidio. Dos horas y media después, agentes de policía llegaron al apartamento y detuvieron la transmisión.El video fue subido a YouTube el 19 de octubre bajo el título «1444» y permaneció disponible durante tres días antes de ser eliminado. En el momento de su eliminación, había alcanzado alrededor de 150 000 visualizaciones. Posteriormente, el video fue republicado en distintas plataformas con el mismo nombre «1444» a finales de 2019.

El 13 de septiembre de 2021, en Zelenograd, durante una transmisión en directo, una joven de 17 años murió por suicidio mientras escuchaba la canción «Numbers» del cantante LSP. Imágenes que circularon en línea muestran a la joven sentada en la barandilla de un balcón escuchando la canción y luego cayendo. El 19 de septiembre, un joven de 19 años de Krasnodar repitió el acto, también tras escuchar la misma canción antes de suicidarse. Tras estos hechos, los integrantes del grupo decidieron retirar la canción de las plataformas de streaming. Al buscarla en TikTok, la plataforma comenzó a redirigir a los usuarios a líneas de ayuda psicológica y a mostrar recomendaciones para afrontar momentos difíciles.

En Estados Unidos El 15 de julio de 1974, la periodista estadounidense Christine Chubbuck murió por suicidio durante una transmisión televisiva en directo.

El 31 de agosto de 2020, Ronald Merle McNutt, un estadounidense de 33 años, murió por suicidio durante una transmisión en vivo en Facebook Live. Este caso se convirtió en uno de los más comentados de suicidios transmitidos en directo en los medios. A partir de este incidente, la atención pública y académica se centró en la moderación de las plataformas y en la forma en que los videos se difunden posteriormente.

En el Reino Unido El 21 de marzo de 2007, Kevin Neil Witrick, un ingeniero eléctrico británico, murió por suicidio por ahorcamiento mientras participaba en una sala de chat en línea.

Referencias

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