Juan Daniel Pajuelo Gambirazio (Lima, 25 de junio de 1963 - Lima, 14 de septiembre de 2000)fue un fotógrafo peruano vinculado a los talleres de fotografía social (TAFOS).Su trabajo se centró en registrar la vida cotidiana en Lima, especialmente en contextos urbanos y populares. A través de la fotografía documental, capturó escenas nocturnas, retratos y espacios marcados por la experiencia social. Sus fotografías muestran cómo diversos sectores populares construyeron nuevas formas de identidad, entretenimiento y resistencia cultural en medio del conflicto armado interno y los cambios sociales del periodo, convirtiendo su obra en un importante testimonio visual de la memoria urbana peruana. La obra de Daniel se distingue por su estrecha relación con los espacios urbanos que retrata, especialmente con El Agustino. Este vínculo le permite desarrollar una mirada sociológica que contribuye a comprender la identidad, las dinámicas urbanas y los procesos de transformación de la sociedad peruana.

Biografía Daniel Pajuelo fue un fotógrafo peruano cuya trayectoria se desarrolló entre la fotografía documental y el fotoperiodismo. Aunque nació en Lima, pasó parte de su infancia en Chimbote antes de regresar a la capital, donde crecería observando los contrastes urbanos de la ciudad. Su interés por la fotografía también se consolidó durante la adolescencia, cuando recibió de su abuela una cámara Rollei de 35 mm, instrumento que impulsó su sensibilidad por capturar y enmarcar la realidad cotidiana. Su acercamiento a la fotografía surgió desde temprana edad y, aunque no vivió en El Agustino, gran parte de su vida y producción fotográfica se desarrolló en este distrito debido al fuerte impacto que generó en él. Además, las amistades y vínculos humanos que construyó en este espacio fortalecieron su conexión con la comunidad, permitiéndole desarrollar una mirada cercana y comprometida con la realidad cotidiana de sus habitantes.Asimismo, sus primeras aproximaciones a la imagen surgieron observando el mundo a través de la ventana del automóvil de su padre, experiencia que le permitió comprender tempranamente cómo la realidad podía ser encuadrada mediante la mirada. Mientras esperaba a su padre en el mercado de frutas, Daniel observaba frente a él el cerro El Pino, cuya presencia imponente y llena de color le revelaba una Lima marcada por la migración provincial y el crecimiento urbano popular.Sin embargo, su verdadera formación no comenzó en una escuela de arte, sino en la experiencia cotidiana de recorrer Lima. Tras abandonar sus estudios de economía en la Universidad Inca Garcilaso de la Vega, trabajó en el Centro Antirrábico de Comas, lo cual le permitió entrar en contacto directo con sectores marginales, migrantes y espacios atravesados por la pobreza, la delincuencia y la transformación social.

Trayectoria Su formación decisiva ocurrió en el Taller de Fotografía Social de El Agustino (TAFOS) entre 1986 y 1988, espacio fundamental para la fotografía social peruana. Allí encontró una sensibilidad política y humana orientada hacia las comunidades populares y los sectores marginados. TAFOS promovía una fotografía cercana a la experiencia social y testimonial, permitiendo que las propias comunidades produjeran imágenes sobre su realidad.A diferencia de los demás participantes del taller, Daniel Pajuelo poseía una experiencia previa vinculada a la fotografía. No obstante, al igual que sus compañeros, desarrolló una mirada centrada en representar a los individuos dentro de su contexto social y espacial, poniendo énfasis en las condiciones de precariedad habitacional y las dificultades cotidianas que marcaban la vida en su entorno.

A partir de finales de los años ochenta y durante toda la década de 1990, Pajuelo consolidó una extensa producción fotográfica centrada en Lima popular y periférica.Sus series abordaron espacios como El Agustino, Gamarra, Barrios Altos o las escenas del rock subterráneo limeño, además de proyectos dedicados a comunidades travestis y transfemeninas, devociones populares y fiestas religiosas. Entre sus principales proyectos fotográficos se encuentran Agustirock (ca. 1989–1995), Carhuamayo (ca. 1994), Crucifixión del Cristo Cholo (ca. 1990–1999), El Pino (ca. 1986–1999), Gamarra (ca. 1993–1999), Rockeros (ca. 1988–1999), San Pedro de Casta (ca. 1988–1999), Terremoto (ca. 1988–1999), Varios (ca. 1988–1999), Virgen de la Puerta (1988–1999) y Homosexuales (ca. 1990–1997). Estas series reflejan su interés por documentar distintos espacios, expresiones culturales y dinámicas sociales del Perú urbano y popular. A su vez, en la construcción de su lenguaje fotográfico fueron especialmente influyentes los trabajos de Henri Cartier-Bresson y Robert Mapplethorpe, cuyas propuestas estéticas contribuyeron al desarrollo de una mirada propia, caracterizada por la armonía entre sujetos, espacios y momentos capturados.

Además de fotógrafo documental, Pajuelo trabajó como fotoperiodista en diarios como El Mundo y El Comercio, colaboró con la agencia Associated Press y fue docente de fotoperiodismo en la Universidad de Lima. Durante los años noventa también empezó a insertarse en el circuito artístico limeño mediante exposiciones individuales y colectivas, destacando Fotosíntesis (1996) y Daniel Pajuelo (2000).

En el año 2006, el archivo del fotógrafo fue donado por sus hijos a la Facultad de Ciencias y Artes de la Comunicación de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Este importante fondo fotográfico reúne un total de 6,092 imágenes,en su mayoría fotografías en blanco y negro tomadas entre las décadas de 1980 y 1990, constituyéndose como un valioso testimonio visual de la transformación urbana y social de Lima durante esos años. El archivo también incluye negativos originales en blanco y negro, algunos negativos a color, planchas de contacto y libros de fotografía que complementan la colección y permiten comprender con mayor amplitud el proceso creativo, documental y artístico del fotógrafo.

Análisis de las obras La obra fotográfica de Daniel Pajuelo constituye un valioso testimonio de las transformaciones urbanas experimentadas por Lima durante las décadas de 1980 y 1990. A través de su mirada, registró espacios, personajes y dinámicas sociales que solían quedar fuera de las representaciones dominantes de la ciudad, contribuyendo a una comprensión más amplia de una Lima marcada por profundos cambios sociales y culturales.A través de su fotografía, es posible reconocer la compleja configuración de las identidades colectivas y los vínculos sociales que se desarrollan en determinados espacios urbanos. Asimismo, este medio contribuye a visibilizar tanto la historia de esos lugares como las experiencias de las personas que intervienen en su proceso de construcción y transformación.

Su obra se desarrolla en un contexto marcado por las migraciones internas, la expansión de los barrios populares y las profundas transformaciones sociales que experimentó Lima entre 1986 y 1995. La ciudad retratada por Pajuelo aparece como un espacio “crudo y realista”, aunque alejado de cualquier mirada condenatoria sobre sus habitantes; por el contrario, sus fotografías buscan comprender y dignificar las experiencias de los sectores populares.En lugar de construir una representación de “los otros” desde una posición distante, desarrolla una fotografía basada en la cercanía, la convivencia y el reconocimiento de las personas retratadas como sujetos activos de sus propias experiencias. Esta aproximación, que Susana Pastor define como un “pacto ético” antes que una simple “estética documental”, convierte sus imágenes en espacios de encuentro, reconocimiento y diálogo, más que en meros registros de problemáticas sociales.

La fotografía de Pajuelo permite reconocer la compleja construcción de identidades y relaciones sociales en los espacios que retrata, evidenciando la historia de barrios, comunidades y de las personas que participan en su constante proceso de transformación. Esta cercanía le permitió captar situaciones espontáneas y transmitir una sensación de pertenencia que convierte sus imágenes en testimonios vivos de una Lima popular, diversa y en constante transformación. Como afirma el artista Alfredo Márquez, Pajuelo fotografiaba “desde dentro y no desde fuera”, característica que dota a su obra de una notable autenticidad y profundidad humana.

Desde una perspectiva formal, una de las características más importantes de su producción es el uso constante de planos abiertos y amplias profundidades de campo, favorecidas por la cámara Rollei 35S con lente fijo de 40 mm que utilizó durante gran parte de su trayectoria. Este recurso le permitió integrar a los personajes con su entorno inmediato, evitando aislarlos del espacio urbano y reforzando la relación entre individuo y ciudad.Sus imágenes documentan realidades sociales, pero también expresan una interpretación personal de estas, evidenciando cómo la fotografía puede funcionar simultáneamente como testimonio y como representación construida desde la sensibilidad del fotógrafo.

Esta búsqueda visual puede vincularse con la influencia de Henri Cartier-Bresson y su noción del “instante decisivo”, visible en la capacidad de Pajuelo para capturar momentos en los que la disposición de los cuerpos, los gestos y las acciones convergen en una escena significativa y cargada de sentido narrativo.Del mismo modo, el uso predominante del blanco y negro constituye una característica esencial de su lenguaje fotográfico. Aunque inicialmente respondió a limitaciones económicas vinculadas a su experiencia en TAFOS, terminó consolidándose como una elección estética consciente. La ausencia de color enfatiza los contrastes, las texturas, los volúmenes y las relaciones espaciales, reforzando el carácter documental de sus imágenes y permitiendo que la atención del espectador se concentre en las formas, los vínculos humanos y las dinámicas sociales representadas.

Referencias

Categoría:Fotógrafos de Perú Categoría:Periodistas de Perú Categoría:Fotógrafos del siglo XX Categoría:Nacidos en Lima Categoría:Fallecidos en Lima