La División Real de Navarra fue una unidad militar española de voluntarios realistas del entonces Reino de Navarra fieles a Fernando VII en la pugna contra el gobierno del Trienio Liberal.
La unidad es establecida oficialmente el 11 de diciembre de 1821, siendo 2 años anterior al Cuerpo de Voluntarios Realistas.
Antecedentes
Tras el pronunciamiento de Riego y el restablecimiento de la Constitución de Cádiz de 1812 el 9 de marzo de 1820, llegando la noticia efectiva a Pamplona el 11 de marzo de 1820 después de que la guarnición militar de la ciudad obligase a la asistencia a la misma a todas las autoridades civiles.
Tras ello, José Joaquín Melida, Francisco Benito Eraso, Joaquín Lacarra, Juan Villanueva, Manuel Uriz, Santos Ladrón y otras personas cercanas a la Diputación del Reino de Navarra comenzaron a mantener reuniones en la residencia de Domingo Ulibarri y Martínez desde enero de 1821 para preparar un levantamiento en el Reino de Navarra y en las provincias vascongadas.
A partir del verano de 1821, Melida, Lacarra, Eraso y Uriz recorrieron pueblos de Navarra y de los territorios vecinos de la Corona de Castilla y de las provincias vascongadas para medir la adhesión del pueblo llano a la causa realista. El 26 de septiembre de 1821, Lorenzo Ollacarizqueta llegó a Uztárroz con un despacho real para comprar municiones en Francia, pero en esas semanas se decretó un cierre preventivo de la frontera con Francia, frustrando el plan.
El 7 de diciembre de 1821, se realizó un pronunciamiento en Sangüesa, donde José Javier Uriz, hijo de Manuel Uriz, aprovechó su influencia para aunar a los reunidos en mueras contra el Consistorio a adherirse a la causa realista más organizada, destapando a su vez la existencia de una conspiración contra el gobierno liberal en Navarra.
El 10 de diciembre de 1821, los miembros de la junta conspirativa se reunieron en Barásoain, lugar designado previamente para el levantamiento y en la noche firmaron la creación de la División Real de Navarra. Por la mañana armaron a 300 jóvenes de la Valdorba con otros tantos fusiles comprados en Pamplona a lo largo de varios meses y desplegaron la bandera Real, declarando en ese momento la guerra al sistema revolucionario.
Historial
Marchas de adhesión a la causa realista
Para mediados de mes, la fuerza ya contaba con cerca de medio millar de hombres, que tras establecerse la Junta del pronunciamiento en Sada, se dividió en dos columnas, una primera columna de 250 infantes más algunos caballos al mando de Santos Ladrón de Cegama marchó hacia Estella, siendo reforzada en el camino con 100 voluntarios de Puente la Reina y alrededores. La otra columna, de 350 soldados, marchó a Lumbier bajo el mando de Juan Villanueva y con la presencia de 3 personalidades de la Junta, para dar solemnidad y animar a la adhesión a la causa a los pueblos que se encontrasen en su camino.
Acción de Larráinzar
Con las noticias de la existencia de la División Real de Navarra y su marcha en dos columnas, la guarnición militar de Pamplona recibió la orden de salir también en dos columnas a plantarles batalla al mismo tiempo que se alertaba de ello a las guarniciones de Madrid, San Sebastián, Vitoria, Burgos y Zaragoza. También se solicitaron voluntarios en Tudela, Corella, Tafalla, Tarazona y otros pueblos menores de la zona.
La columna que marchó hacia el valle del Roncal a interceptar la columna de Villanueva, ayudó a los realistas a ganar simpatía por los pueblos de la zona, que aportaron nuevos voluntarios, armas y caballos a la división, aunque esta seguía estando en condiciones mínimas e inviables de sostener un ataque convencional. La llegada de la columna constitucionalista a Burgui puso en huida a los realistas, que tras 4 días de marcha forzada, decidieron hacer frente a sus perseguidores en Larráinzar, donde se encontraron ambas fuerzas a las 14:00 del 25 de diciembre de 1821.
El choque fue mantenido unas primeras horas por los realistas ante las fuerzas constitucionalistas dirigidas por José Cruchaga, pero enseguida se quedó sin municiones la fuerza realista, lo que se tradujo en el avance de los liberales y el ataque de su caballería, que produjo la dispersión de la fuerza realista, no sin antes causar algunas bajas, así como 120 prisioneros, que fueron mandados a Tafalla.
Acción de Nagore
La columna de Santos Ladrón de Cegama, que había recorrido Estella y la sierra de Andia, había continuado su dirección hacia el valle del Roncal, pues el plan original de la junta era volver a unir ambas columnas en el Pirineo navarro. El mando de Pamplona del ejército liberal, sabedor de esto y del problema que le podría causar, había mandado despachos a las guarniciones de Logroño y Vitoria para interceptar a la columna antes de que se pudiese reunir. La columna realista divisó fuerzas enemigas a su paso por Salinas de Oro el 16 de diciembre de 1821, por lo que ordenó marchas redobladas hacia la Valdorba, estando a punto de ser alcanzado por las fuerzas liberales el día 17, tras lo que se marchó a Ujué, posición defensiva muy ventajosa en la zona. Llegó al pueblo-fortaleza el día 23 para permanecer tres días en el mismo, donde recibió la noticia de la acción de Larráinzar. Tras la noticia, el día 26 comenzaron a marchar a Lumbier, para evitar que la fuerza de Cruchaga los envolviese junto a los refuerzos de Vitoria y Logroño en Ujué, y esperando poder reunir a algunos de los soldados dispersados de la columna de Villanueva por el camino, como efectivamente pudo hacer en Bigüézal, donde se reunión con varios soldados de Villanueva y con Joaquín Lacarra, presidente de la Junta díscola.
El 1 de enero de 1822, con la verificación de la amplia fuerza que intentaba ir al encuentro de su columna por ambas direcciones, Santos Ladrón mandó seguir la ruta de Navascués hasta Atabea de Salazar (la subdivisión del valle que incluye Esparza, Sarriés, Güesa y Gallués, una zona más montañosa).
Con el movimiento de Cruchaga desde Lumbier hasta Esparza, cuando los realistas habían marchado hasta Jaurrieta, Santos Ladrón informó de la delicada situación a sus hombres, que marcharon día y noche hacia Garayoa. Finalmente, el 4 de enero de 1822, cuando la columna realista cruzaba el pueblo de Nagore, la caballería liberal les alcanzó en las calles del pueblo a la carga, dispersando definitivamente al grueso de los realistas.
Acción de Ujué
Tras el suceso de Nagore, gran parte de la tropa se dispersó y refugio definitivamente. A su vez, varios de los ideólogos fueron acogidos y escondidos en pueblos recónditos o directamente marcharon al exilio en Francia junto a Santos Ladrón de Cegama.
Por su parte, el comandante Villanueva se había podido reunir con 60 de sus hombres tras el desastre de Larráinzar en Yesa, desde donde marchó a Ujué, la posición defensiva más ventajosa de la Navarra media oriental.
En la madrugada del 11 de enero de 1822, atacaron las primeras unidades liberales, comandadas por Tabuenca, que habían marchado desde Gallipienzo hasta Sabaiz para incursionar en el pueblo desde el camino opuesto a Gallipienzo y sorprender así a la pequeña columna realista como efectivamente ocurrió. El choque sorpresivo dejó 6 muertos a los realistas, así como algunos prisioneros, entre los que se cuenta a José Miguel Navarro y Gomeza, secretario del comandante Villanueva.
El «Ejército Real de Navarra»
En la primavera y verano de 1822, con el comienzo de la aparición de batallones realistas mejor organizados que acabaría desembocando en la Guerra Realista, los ideólogos de la División Real de Navarra, muchos de ellos exiliados en Tolosa de Francia, empezaron a valorar nuevamente las opciones de reunir la causa realista en Navarra.
Aunque no se vuelve a organizar formalmente la división, muchos jóvenes realistas comienzan a tomar parte en acciones propias del ideario del levantamiento realista generalizado en España. Otros realistas se alistan como voluntarios en las guarniciones liberales sin dejar de llevar simbología realista, lo que caotiza el funcionamiento de las unidades militares destacadas en Navarra y obliga al gobierno de Madrid a mandar al Regimiento «Toledo» al Pirineo navarro para pacificar la situación.
En el Pirineo, el realista Manuel Sarasa había reunido a 700 hombres a la causa monárquica que esperaban en la frontera la llegada de armas desde Francia. Desde Pamplona salieron 200 jóvenes para unirse a la unidad de Sarasa, reuniéndose la fuerza de 900 personas el día 13 de junio. Pocos días después un convoy con municiones encabezado por el comandante Villanueva llegaría con los 150 primeros fusiles.
Asedio de Pamplona
En 1823, los hasta entonces poco cohesionados movimientos realistas se vuelven a formar para formalizar nuevamente la División Real de Navarra, esta vez como una unidad militar completamente organizada bajo el mando de Ladrón de Cegama.
A finales de marzo las primeras unidades de la División Real de Navarra marcharán desde el Pirineo hacia Pamplona, seguidas el 7 de abril por el cruce de la frontera por parte de los Cien Mil Hijos de San Luis. El 10 de abril ambas unidades llegan a la ciudad de Pamplona poniéndola bajo asedio con el fin de que las unidades liberales (guarnición y el batallón de Sevilla, mandado como refuerzo el año anterior) se rindieran.
Tras todo el verano sitiada, el 16 de septiembre, después de que los mandos realistas recibiesen información de que el sitio y los bombardeos habías provocado muertes de civiles y religiosos en la ciudad, se decidió preparar un ataque frontal a bayoneta para acabar con la resistencia. El mismo día al mediodía, la tropa defensora enarboló la bandera blanca al haberse quedado sin munición, haciendo innecesario el ataque.
Los mismos días se sucederían victorias realistas en otros puntos de la geografía peninsular, acabando con la victoria realista en la guerra y llegando la División Real de Navarra al final de su existencia al no existir ya el conflicto que la originó.
Referencias
Bibliografía
Categoría:Unidades militares históricas de España Categoría:Restauración absolutista en España Categoría:Milicias Categoría:Guerra Realista Categoría:Realistas Categoría:Reinado de Fernando VII