miniaturadeimagen|El papa Francisco en 2014 El papa Francisco, que fue cabeza de la Iglesia católica entre 2013 y 2025, adoptó un tono significativamente más acogedor hacia las cuestiones LGBTQ que sus predecesores. En julio de 2013, su declaración televisada —«¿Quién soy yo para juzgar?»— fue ampliamente difundida por la prensa internacional y se convirtió en una de sus frases más célebres sobre las personas LGBTQ. En otros pronunciamientos públicos, Francisco subrayó la necesidad de aceptar, acoger y acompañar a estas personas, incluidos los niños y niñas LGBTQ, y denunció las leyes que criminalizan la homosexualidad. Aunque reiteró la enseñanza católica tradicional de que el matrimonio es entre un hombre y una mujer, apoyó las uniones civiles entre personas del mismo sexo como protección legal para estas parejas. Durante su pontificado, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe confirmó que las personas transgénero pueden ser bautizadas, y permitió la bendición de parejas del mismo sexo en el documento Fiducia supplicans. Francisco mantuvo encuentros privados con numerosas personas y activistas LGBTQ. En 2013, la revista estadounidense LGBTQ The Advocate lo nombró «Persona del año».
Calificó la teoría de género y la educación de los niños sobre cirugías de reasignación de sexo como «colonización ideológica». En septiembre de 2015, el papa fue objeto de escrutinio mediático por haberse reunido con Kim Davis —una funcionaria de condado encarcelada por negarse a expedir licencias de matrimonio para parejas del mismo sexo—, y en agosto de 2018, recibió críticas por sugerir que los niños homosexuales acudieran a tratamiento psiquiátrico. Antes de su elección como pontífice y de adoptar el nombre de Francisco, siendo arzobispo de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio encabezó la oposición pública al proyecto de ley que legalizaba el matrimonio homosexual en Argentina, aprobado por el Senado argentino el 15 de julio de 2010. Una carta que escribió en aquella campaña fue criticada por emplear un lenguaje «medieval» y «oscurantista», y más tarde una fuente episcopal admitió que había sido un error estratégico que contribuyó a la aprobación de la ley.
Declaraciones públicas sobre temas LGBTQ
«¿Quién soy yo para juzgar?» El 28 de julio de 2013, en una rueda de prensa televisada durante el vuelo de regreso de la Jornada Mundial de la Juventud en Brasil, al ser preguntado sobre las teorías acerca de un «lobby gay» en el Vaticano, Francisco declaró:«Si alguien es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgar? El Catecismo de la Iglesia Católica lo explica de forma hermosa, diciendo que [...] "no se debe marginar a estas personas por esto, deben ser integradas en la sociedad". El problema no es tener esta tendencia, no. Debemos ser hermanos unos de otros, y hay uno y otro».Estos comentarios fueron ampliamente difundidos por la prensa popular y se convirtieron en una de sus declaraciones más célebres sobre las personas LGBTQ. El grupo LGBTQ Gay Catholic Voice Ireland acogió las palabras con satisfacción y señaló que «es la primera vez que un papa utiliza la palabra "gay" —un término originado dentro de la propia comunidad LGBTQ— en lugar de "homosexual", que procede del ámbito médico». Otro grupo, Equally Blessed, las calificó como «una de las palabras más alentadoras que un pontífice ha pronunciado jamás sobre los gais y las lesbianas».
En una entrevista televisada en LaSexta en marzo de 2019, al ser preguntado por aquella frase lapidaria, Francisco respondió: «Las tendencias no son pecado. Si tienes tendencia a la ira, no es pecado. Ahora, si te enfadas y haces daño a la gente, ahí está el pecado».
Sobre la bienvenida a las personas LGBTQ En una serie de entrevistas con el sacerdote jesuita Antonio Spadaro en agosto de 2013, Francisco afirmó que la Iglesia no quería condenar a las personas homosexuales a la exclusión social. Señaló que aceptar con amor la existencia de las personas gay es «entrar en el misterio del ser humano» , y abogó por acompañar a las personas como lo hace Dios.«Alguien me preguntó, en tono provocador, si aprobaba la homosexualidad. Respondí con otra pregunta: "Dime: cuando Dios mira a una persona homosexual, ¿acepta su existencia con amor o la rechaza y la condena?". Debemos considerar siempre a la persona».El 2 de octubre de 2016, durante una rueda de prensa en el vuelo de regreso de su visita a Georgia y Azerbaiyán, Francisco declaró: «A las personas hay que acompañarlas, como Jesús las acompaña. Cuando una persona que tiene esta condición [de tendencias homosexuales] se presenta ante Jesús, ciertamente Él no le dice: "Vete, eres homosexual"» . Como ejemplo de cómo acoger, acompañar e integrar a las personas LGBTQ en la Iglesia, Francisco mencionó su encuentro con un español transgénero y su esposa.
En mayo de 2022, al responder a una serie de preguntas de Outreach —una organización católica LGBTQ—, Francisco afirmó que Dios «no rechaza a ninguno de sus hijos». Aconsejó a las personas LGBTQ leer los Hechos de los Apóstoles para «encontrar la imagen de la Iglesia viva», y señaló que los católicos LGBTQ no sufrían «rechazo de la Iglesia», sino rechazo por parte de «las personas de la Iglesia».
Criminalización de la homosexualidad En enero de 2023, en una entrevista con Associated Press, Francisco calificó la criminalización de la homosexualidad como «injusta» e instó a la Iglesia católica a trabajar para su abolición «distinguiendo entre un pecado y un delito». Pidió a los obispos que apoyan estas leyes que «tengan un proceso de conversión».
En febrero de 2023, durante una rueda de prensa en vuelo, calificó las leyes que criminalizan la homosexualidad como un pecado: «Esto no está bien. Las personas con tendencias homosexuales son hijas de Dios. Dios las ama. Dios las acompaña... Condenar así a una persona es un pecado. Criminalizar a las personas con tendencias homosexuales es una injusticia». Tras una petición de aclaración por parte del sacerdote jesuita James Martin, Francisco respondió en una carta que «todo acto sexual fuera del matrimonio es un pecado», pero que «la criminalización no es ni buena ni justa» y que «diría a quien quiera criminalizar la homosexualidad que está equivocado».
Infancias LGBTQ En una entrevista con La Nación en diciembre de 2014, tras el Sínodo sobre la Familia, Francisco declaró que «el sínodo abordó la familia y las personas homosexuales en relación con sus familias, porque nos encontramos con esta realidad todo el tiempo en el confesionario […] Tenemos que encontrar la manera de ayudar a ese padre o a esa madre a estar al lado de su hijo o hija [homosexual]».
El 26 de agosto de 2018, en el vuelo de regreso de su visita a Irlanda, el papa observó: «Siempre ha habido homosexuales y personas con tendencias homosexuales. Siempre». Dijo que los padres no deben ni negar ni repudiar a sus hijos homosexuales:«Recen. No condenen, dialoguen, comprendan, hagan espacio para [su] hijo o hija. Permitan que digan lo que tengan que decir […] Jamás diría que el silencio es la respuesta; ignorar a un hijo o hija con tendencia homosexual no es una buena paternidad».Durante esa misma rueda de prensa, Francisco sugirió que los niños homosexuales podrían acudir a tratamiento psiquiátrico, al afirmar: «Cuando [un rasgo homosexual] se manifiesta desde la infancia, se puede hacer mucho a través de la psiquiatría para ver cómo están las cosas. Es algo distinto si se manifiesta pasados los veinte años». La mención a la psiquiatría fue criticada por organizaciones LGBTQ, como la LSVD. La referencia no se incluyó en la transcripción oficial del Vaticano. Un portavoz vaticano explicó que se eliminó «para no distorsionar el hilo de pensamiento del Papa», y que Francisco mencionó la psiquiatría «para destacar un ejemplo de "cosas que se pueden hacer", [pero] no quiso decir que [la homosexualidad] fuera una "enfermedad mental"».Preguntado por sus comentarios en una entrevista televisada en LaSexta en marzo de 2019, Francisco respondió que recomendaba a los padres que, «si empiezan a ver cosas extrañas», llevaran a sus hijos a un profesional porque «podría que [el niño] no sea homosexual», pero los medios habían informado mal y distorsionado sus palabras. Cuando se le preguntó si era una «rareza» que los padres tuvieran un hijo homosexual, Francisco dijo: «En teoría, no». En la película Francesco (2020), Francisco afirmó: «Los homosexuales tienen derecho a formar parte de la familia. Son hijos de Dios […] Nadie debe ser expulsado o ser hecho miserable por ello».
Temas LGBTQ en el ministerio pastoral En sus entrevistas con Spadaro en agosto de 2013, Francisco afirmó que la Iglesia católica «no puede insistir solamente en los temas relacionados con el aborto, el matrimonio gay y el uso de métodos anticonceptivos». A continuación, argumentó:«Pero cuando hablamos de estos temas, debemos hacerlo en un contexto. La enseñanza de la Iglesia, a este respecto, es clara y yo soy un hijo de la Iglesia, pero no es necesario hablar de estos temas todo el tiempo […] El ministerio pastoral de la Iglesia no puede estar obsesionado con la transmisión de un conjunto inconexo de doctrinas que imponer insistentemente. La proclamación con estilo misionero se centra en lo esencial, en lo necesario: esto es también lo que fascina y atrae más, lo que hace arder el corazón, como ocurrió con los discípulos de Emaús. Tenemos que encontrar un nuevo equilibrio; de lo contrario, incluso el edificio moral de la Iglesia corre el riesgo de caer como un castillo de naipes, perdiendo la frescura y el perfume del Evangelio».El 3 de enero de 2014, la revista jesuita La Civiltà Cattolica publicó una transcripción de los comentarios de Francisco en una reunión a puerta cerrada con 120 superiores generales de órdenes religiosas de todo el mundo, celebrada el 29 de noviembre de 2013. El papa subrayó la importancia de la educación en el ministerio de la Iglesia hacia los niños criados en una multiplicidad de estructuras familiares, y relató:«Recuerdo el caso de una niña muy triste que finalmente confió a su maestra la razón de su estado de ánimo: "La novia (en italiano: fidanzata) de mi madre no me quiere". […] ¿Cómo podemos anunciar Cristo a estos niños y niñas? ¿Cómo podemos anunciar Cristo a una generación que está cambiando? Debemos tener cuidado de no administrarles una vacuna contra la fe». Declaraciones públicas sobre las relaciones entre personas del mismo sexo Como arzobispo de Buenos Aires miniaturadeimagen|Bergoglio con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, cuyo gobierno introdujo el matrimonio entre personas del mismo sexo en Argentina, en marzo de 2010. Como arzobispo de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio encabezó la oposición pública al proyecto de ley que legalizaba el matrimonio entre personas del mismo sexo en Argentina, aprobado por el Senado argentino el 15 de julio de 2010. En el momento de la elección de Francisco como papa en 2013, Sergio Rubin —su biógrafo autorizado— informó que Bergoglio había instado a sus colegas obispos argentinos a respaldar las uniones civiles entre personas del mismo sexo como una solución de compromiso frente a las demandas del matrimonio homosexual. Sin embargo, otros obispos rechazaron su propuesta y comprometieron a la Iglesia argentina a oponerse a la legislación. Fue la única votación que Bergoglio perdió en sus seis años como presidente de la Conferencia Episcopal Argentina. El relato de Rubin fue negado por Miguel Woites (director de un medio vinculado a la arquidiócesis), pero corroborado por otros periodistas católicos argentinos. Otras personas con las que Bergoglio se reunió en privado atestiguaron su apertura a las uniones civiles entre personas del mismo sexo. En el largometraje documental Francesco (2020), Francisco confirmó la versión de Rubin y declaró que él había «defendido» la legislación que protegía a las parejas homosexuales en relaciones civiles.