La gerontología feminista es un área de estudio que tiene como objetivo analizar las normas culturales que limitan la vida de las mujeres durante la vejez, señalar los conceptos construidos por la sociedad acerca de las expectativas y creencias sobre la vida de las mujeres mayores, examinar las condiciones de desigualdad e informar sobre su impacto tanto en el desarrollo de las personas como en la construcción del conocimiento acerca de la vejez.

Origen Surge porque durante mucho tiempo, el envejecimiento se estudió desde una perspectiva muy general y muchas veces centrada en los hombres, sin tomar en cuenta las experiencias que viven las mujeres. Este enfoque empezó a desarrollarse entre las décadas de 1980 y 1990, a partir de cuestionamientos de mujeres mayores que sentían que sus experiencias no eran visibilizadas ni tomadas en cuenta dentro de los estudios sobre envejecimiento y de algunos movimientos feministas. Hoy en día, dichos movimientos feministas han crecido mucho y con ellos, los estudios de género, que empezaron a cuestionar cómo las desigualdades afectan la vejez entre hombres y mujeres. Se empezaron a analizar temas como la desigualdad, la discriminación y los estereotipos que impactan de distintas maneras a las mujeres cuando envejecen. Desde esta perspectiva, se busca entender el tema de la vejez desde experiencias sociales y culturales.

Con el tiempo, la gerontología feminista evolucionó y se empezó a desarrollar un análisis más profundo sobre la relación entre el género, la desigualdad y el envejecimiento. Ya no solo se enfoca en visibilizar a las mujeres mayores, sino en entender temas como la falta de recursos económicos en la vejez, la falta de reconocimiento a las labores domésticas, la violencia y el acceso a servicios de salud. Por otro lado, este concepto empezó a promover una visión más inclusiva de la vejez, donde las personas mayores, especialmente las mujeres, sean vistas y reconocidas con derechos y capacidades de participar de forma igualitaria en la sociedad.

Principios teóricos

La vejez no es solo biológica, también es social y cultural: La vejez no depende solo de la salud o la edad, también influye cómo te trata y cómo te representa la sociedad, las oportunidades que tienes y la forma en que las personas ven a los adultos mayores. No se envejece igual siendo mujer que siendo hombre: Las mujeres muchas veces llegan a la vejez con más dificultades porque durante su vida pudieron tener menos oportunidades, menos ingresos o más responsabilidades de cuidado. Critica el enfoque médico-biológico: Ser una persona mayor no significa automáticamente estar enfermo o no poder hacer cosas. También pueden seguir tomando decisiones, participando y teniendo una vida activa. Interseccionalidad: La forma en que una persona vive la vejez cambia según cosas como el dinero, educación, trabajo, apoyo familiar o el lugar donde viven.

Reconocimiento de los cuidados: Muchas de las mujeres mayores han dedicado la mayor parte de su vida haciendo tareas del hogar o cuidando a familiares sin recibir pago, estos trabajos son importantes porque ayudan a sostener las familias, aunque muchas veces no se valore. Autonomía y participación: Las personas mayores, especialmente las mujeres, no deben verse como personas que ya no pueden hacer cosas o decidir. También tienen opiniones, derechos y capacidad para tomar decisiones y participar en la sociedad. Sororidad y redes de apoyo: Las mujeres mayores se pueden apoyar entre ellas, compartir experiencias y ayudarse en momentos difíciles. Estas relaciones pueden hacer que se sientan más acompañadas y fuertes. Visibilizar a las mujeres mayores: Se busca dejar de pensar que solo la juventud importa y reconocer que las mujeres mayores también tienen experiencias, conocimientos y mucho valor para la sociedad.

Problemáticas

Feminización del envejecimiento Las mujeres presentan una mayor esperanza de vida que los hombres, lo que genera un número más elevado de mujeres en la etapa de vejez que hombres, a esto se le conoce como feminización del envejecimiento. Sin embargo, en esta etapa las mujeres enfrentan desigualdades más habitualmente, lo que incrementa su vulnerabilidad, estas se ven reflejadas en el menor acceso a pensiones y escasos recursos disponibles.

Trabajo de cuidados El trabajo de cuidados es que muchas mujeres dedican mucho tiempo de sus vidas a cuidar a otras personas y a hacer tareas del hogar sin recibir pago o algún reconocimiento. Estos cuidados pueden afectar sus oportunidades para estudiar, trabajar o tener tiempo para ellas mismas, lo que hace que lleguen a la vejez con diferentes oportunidades, desigualdades económicas y sociales.

Salud y cuerpo Muchas mujeres mayores se enfrentan a varios problemas para acceder a servicios de salud dignos y adecuados por temas económicos o porque sus necesidades no son escuchadas. La vejez muchas veces solamente se ve desde una perspectiva médica, tratando solo enfermedades y tratamientos sin tomar en cuenta el bienestar emocional y social. También, hay una invisibilización a las personas mayores, especialmente a las mujeres, porque la sociedad le da más importancia a los cuerpos jóvenes y hacen menos visibles estos cuerpos.

Pobreza y desigualdad Las mujeres mayores tienden a quedar fuera de los sistemas de jubilaciones y pensiones, esto las obliga a trabajar de manera informal, sacrificando privilegios que son obtenidos mediante un empleo formal, lo las deja en un estado de vulnerabilidad económica e inseguridad laboral. Este fenómeno está comúnmente asociado al tabú que genera la vejez y en cómo se relaciona con la enfermedad y la muerte, lo cual genera prejuicios que dan lugar a pensamientos que marginaliza a este grupo de personas. Uno de los estigmas más notorios asociados a las mujeres de mayor edad es la menopausia, y se les denomina como “las menopáusicas” de manera despectiva.

Referencias

Categoría:Feminismo y sociedad Categoría:Feminismo y salud