El recetario para la memoria es un proyecto editorial, artístico y social creado por la fotógrafa Zahara Gómez Lucini en colaboración con familiares de personas desaparecidas. La iniciativa nació desde el año 2018 y reúne recetas de cocina de los platillos favoritos de sus familiares desaparecidos, acompañadas de testimonios, fotografías y relatos, con el objetivo de preservar su memoria, visibilizar la desaparición forzada y el duelo de quienes quedan, y humanizar a las víctimas más allá de las cifras.
El proyecto surgió en México, en el contexto de la crisis de desapariciones, y ha sido desarrollado en distintas regiones, entre ellas Sinaloa (Tomo 1) en 2019, Guanajuato (Tomo 2) en 2022 y Colombia (Tomo 3). El recetario integra el trabajo de diversas disciplinas, incluyendo fotografía, periodismo y diseño editorial.
El proyecto también tiene un componente solidario, ya que el 50% de los ingresos obtenidos por la venta de los libros se destinan a apoyar las labores de búsqueda de los colectivos participantes.
Creación de la obra Su origen se sitúa en Sinaloa, a partir del trabajo con el colectivo Las Rastreadoras del Fuerte, encabezado por figuras como Mirna Medina, quienes buscaban nuevas formas de nombrar, recordar y dignificar a sus familiares desaparecidos más allá de los registros oficiales.
La propuesta inicial surgió en 2018, desde el diálogo directo con las Madres buscadoras, quienes identificaron que la cocina era uno de los espacios más cargados de memoria dentro del ámbito doméstico. A partir de esta idea, Zahara desarrolló una metodología basada en encuentros colectivos donde las participantes reconstruyeron recetas significativas mientras compartían historias, emociones y recuerdos vinculados a sus hijos o familiares.
El proyecto integró un enfoque interdisciplinario que combina fotografía, periodismo y diseño editorial. A la iniciativa se sumó la periodista Daniela Rea, encargada de los textos y la edición, así como la diseñadora editorial María de Vecchi Gerli, quien contribuyó a estructurar el libro como un objeto narrativo en el que imagen, receta y testimonio dialogan. Este trabajo colectivo permitió que cada receta no solo funcionara como instrucción culinaria, sino también como relato biográfico y archivo de memoria.
El proceso de creación en cada tomo implicó trabajo de campo, sesiones de cocina colectiva, registro fotográfico y recopilación de testimonios. Estas dinámicas no solo permitieron construir el contenido del libro, sino también generar espacios de acompañamiento emocional y redes de apoyo entre las participantes, quienes compartían experiencias de búsqueda, duelo y resistencia.
Estructura Este proyecto editorial se divide en tres tomos, cada uno de ellos situado en distintas regiones.
Tomo 1 - Sinaloa Este primer tomo nace por la desaparición del hijo de Mirna Nereyda, líder del grupo de búsqueda sinaloense. El recetario reunió alrededor de 30 platillos asociados a personas desaparecidas entre 2011 y 2019. Las recetas fueron organizadas de manera cronológica, estableciendo una narrativa que refleja el aumento de las desapariciones en el país.
Posteriormente se unió al proyecto la periodista Daniela Rea y la periodista gastronómica Constanza Posadas, contó también con la colaboración de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, la Imprenta Panorama, y con tres actores del ámbito gastronómico los chefs Eduardo García, Enrique Olvera y Oscar Herrera, así como del apoyo de la Embajada de Irlanda en México.
Tomo 2 - Guanajuato Recetario para la memoria se expandió a otras regiones de México, dando lugar al Tomo 2 en Guanajuato. Este proyecto surgió de la colaboración de Alejandra Díaz del colectivo Buscadoras de Guanajuato y otros colectivos como Dónde están Acámbaro, Proyecto de búsqueda y justicia de Guanajuato, Salamanca unidos hasta encontrarte, Buscando con el corazón, Madres guerreras de León, entre otros. A ellos, se unieron diversas familias de ciudades como León, Salamanca, Silao y Celaya. A su vez, contaron con el acompañamiento de la Universidad Iberoamericana León y el chef Jaime Durán.
Este tomo incluye 75 recetas de los platillos favoritos de las personas desaparecidas, cocinados por madres, hijas, hermanas y esposas de 9 municipios de Guanajuato.Algunas de las recetas que aparecen en el libro son Guacamaya para Óscar, (Carmen Sánchez Tapia de León Guanajuato); Mole para Christian (de Felisa Rodríguez Castro de Silao Guanajuato); Pay de limón para Cristian (Graciela Castro Rizo de León Guanajuato); Lasaña para Raymundo (María de la Luz Rincón y María de Lourdes Rendón de León Guanajuato); Fajitas de res para Gabriel (Cecilia Ortiz de León Guanajuato).
Adicionalmente, el libro incluye reflexiones sobre cambios en la comida, la agroindustria y el campo, cuya producción ha sido afectada por la inseguridad.Si antes los nopalitos se iban a traer del monte, ahora se compran; si un caldo se hacía con jitomate, ahora se usa consomate; una madre da su receta de quesadillas de flor de calabaza, esta última la iba a buscar con su hijo al campo, actualmente ya casi no hay flor de calabaza porque se compra. Hay una reflexión en torno a cómo la alimentación se ha transformado con el paso del tiempo y cómo este campo guanajuatense que era el granero de México, se ha convertido en el lugar donde se busca a desaparecidos, un campo donde antes florecía la comida, ahora es una fosa común.
Tomo 3 - Colombia En 2025, la iniciativa trascendió el contexto mexicano y se replicó en Colombia con el Tomo 3. Sin embargo, se mantuvo su principio central: utilizar la cocina como una herramienta para preservar la memoria, humanizar a las víctimas y visibilizar la desaparición forzada desde lo cotidiano.
En esta edición participaron representantes de 14 colectivos de búsqueda: Asociación club de vida Los elegidos, Buscadoras con fe y esperanza, Asovicares, Mdpevm, Ave Fénix, Putamente poderosas, Red de víctimas sobrevivientes del conflicto armado interno, Madres de la Candelaria-Línea Fundadora, Colectivo 82, Movice, Reencuentros, Mafapo, Justicia por Duván; además, de más 44 familias.
El tomo colombiano incluye recetas para 44 platillos que provienen de historias desde el Bogotazo en 1948 hasta el estallido social en 2021. Los primeros casos incluyen casos no tipificados provenientes de una época en que daba miedo denunciar. Otros, en los setentas y ochentas, son casos de persecuciones sistemáticas de líderes, sociales, sindicales y estudiantiles. Los casos más recientes hablan de jóvenes desaparecidos como víctimas del narcotráfico y otros que fueron parte de movilizaciones.
Referencias
Categoría:Organizaciones de personas desaparecidas Categoría:Desaparición forzada de personas