La Regiduría de la Hermandad de la Ciudad y el Campo, llamada Hermandad de la Ciudad y del Campo durante la Guerra Civil, fue un departamento de la Sección Femenina de la Falange durante la dictadura franquista, que se encargó de la gestión de los proyectos de la Sección Femenina en el entorno rural.
Estuvo activa entre 1937 y su disolución en 1977, junto con el resto de secciones de la SF.
Historia En 1937, se creó durante la guerra en el bando sublevado la Hermandad de la Ciudad y el Campo con la función de generar estrategias para frenar el éxodo que se estaba dando del campo a los centros industriales como Madrid, Barcelona o Bilbao. La Hermandad pretendía aumentar la formación de las mujeres en el entorno rural, y aportar herramientas para mejorar su situación económica; a la vez que le permitía ejercer como mecanismo de control y adoctrinamiento de la ofensiva fascista. La Hermandad tenía la labor de elaborar una serie de proyectos de formación destinados a la mujer del campo, con temáticas como la cría del gusano de seda, el cuidado de la huerta y el corral, la artesanía, el cultivo de flores o la elaboración de miel con el objetivo de producir algo que posteriormente pudieran vender para mejorar la situación económica familiar.A menudo organizaban grupos o cuadrillas de afiliadas a la Falange que iban a los pueblos a ayudar en las tareas agrícolas, en épocas de más trabajo, y aprovechaban para hacer propaganda política e impartir cursos mientras se alojaban en las casas de las familias del pueblo.
Los derechos laborales de las mujeres empeoraron durante el régimen franquista, con medidas como el reglamento que imponía el salario de la mujer en el agro en un sesenta por ciento en comparación con el del hombre o la imposibilidad de tener la titularidad de una explotación agraria si su esposo era titular. Esto, sumado al empeoramiento de las condiciones de vida debido primero a la posguerra, y después a las políticas de la autarquía o de la restitución de los grandes latifundios tras revertir la Ley de Reforma Agraria de España de 1932, hizo que frenar el éxodo fuera inevitable. La figura de la mujer campesina se mantuvo en el ideario de la Sección Femenina y del Régimen como madre ejemplar, esposa abnegada y guardiana del hogar.La legislación laboral referente a las mujeres intentaba desincentivar y limitar el trabajo femenino. Como ya señalaba la Orden sobre el Trabajo de la Mujer de 1938 (y el Fuero del Trabajo): «La tendencia del Nuevo Estado es que la mujer dedique su atención al hogar y se separe de los puestos de trabajo».
Al finalizar la contienda la Hermandad fue integrada en la Sección Femenina de Falange, convirtiéndose así en una de las regidurías que la formaban. Uno de los primeros proyectos que realizó fue el de la creación del Cuerpo de Divulgadoras Sanitario-Rurales, que poco después se convirtió en el Cuerpo de Instructoras Rurales. Las primeras instructoras se formaron en 1941 en la escuela Hermanas Chavás de Valencia. La SF estableció convenios con el Ministerio de Agricultura, que junto con la creación del Departamento Central de Orientación Rural desarrollaron la infraestructura necesaria para la formación de las instructoras rurales.
La política agraria del franquismo estaba centrada en presentar al campesinado como unaentidad social idealizada, mientras que permitía la continuidad del control del agro por parte de los terratenientes y mantenía los salarios bajos. Durante los años 50 debido a la masiva migración de hombres hacia los centros industriales se produjo una feminización del mundo rural, lo que supuso una mayor aceptación de la presencia de la SF y de su oferta formativa profesional.
Durante los años sesenta aumentó la emigración de las mujeres en edades jóvenes (entre 15 y 24 años de edad), lo que desencadenó una falta de salidas laborales en el medio rural en los años 70, aumentando todavía más este proceso. Las mujeres iban a la ciudad en búsqueda de trabajo, y también de una mayor autonomía personal en contra del papel subordinado que tenían las mujeres en la agricultura familiar.
Proyectos
Cátedras ambulantes
Las cátedras ambulantes eran convoyes formados por un grupo móvil de varios camiones con sus respectivos remolques; cada convoi contenía laboratorios, y material didáctico suficiente como para ofrecer las clases en diversos pueblos de menos de 5000 habitantes por un periodo de seis meses. Estas cátedras tenían la doble función de alfabetizar y formar a la población rural en diversos campos relacionados con la economía local además de establecer estrategias de control, adoctrinamiento e influencia sobre la población. Existieron igualmente cátedras fijas, de carácter estático y ubicadas en el ámbito urbano.
Censo de Mujeres Campesinas El Censo de Mujeres Campesinas se empezó a elaborar a finales de los años cincuenta y se publicó en 1959.
La Sección Femenina elaboró en 1959, junto a la Hermandad Sindical de Labradores y Ganaderos (el sindicato único del entorno rural), un censo de mujeres trabajadoras en el entorno rural con el objetivo de frenar el éxodo rural que se estaba produciendo en las últimas dos décadas. El trabajo de la mujer en el entorno rural era considerado como una extensión de las labores domésticas, y carecía de valor económico y jurídico, y los pocos derechos laborales de las mujeres estaban muy por debajo de los de los hombres.
El objetivo del censo fue elaborar una radiografía fidedigna de la situación de la mujer en el entorno rural, y de esta manera pode incorporarla en la estructura del Sindicato Vertical, un “Plan de incorporación de la mujer campesina a las tareas sindicales”, representado en el campo a través de la Hermandad Sindical. Además, la SF podría mejorar su cuota de poder en el Movimiento al aumentar la representación femenina en los censos del mercado laboral. En la práctica fue llevado a cabo por las instructoras rurales a través de las cátedras ambulantes y los hogares rurales.
El trabajo del censo de 1959 fue excepcional ya que no fue hasta el Censo Agrario de 1982 que se obtuvieron datos mínimamente fiables de nuevo. Los censos de 1962 y de 1972 no recopilaron información sobre el trabajo de las mujeres en la agricultura. En muchos municipios de Andalucía la cantidad fidedigna de trabajadoras del campo duplicaba o triplicaba el registrado oficialmente un año después en el censo de población de 1960 elaborado por el INE.
Cuerpo de Divulgadoras Sanitario-Rurales El Cuerpo de Divulgadoras Sanitario-Rurales, formado en el Congreso Nacional de la SF de 1940 como Cuerpo de Visitadoras Domiciliarias para las zonas rurales, tenía el objetivo de continuar el trabajo que ejercieron las voluntarias de la Falange durante la guerra. Entre 1940 y 1977 llegó a haber un total de 14.804 divulgadoras, si bien no llegó a haber más de 3.000 en activo.Se formaban en las tres escuelas dedicadas a ello, que eran la escuela José M. de Pereda de Polanco-Santander, la escuela Catillo de Olite de Castellón y la escuela Alto de los Leones de Segovia. A partir de 1944 empezaron a cobrar un salario de los ayuntamientos dónde servían.Sus principales cometidos figuran el de acercar a la familia a la parroquia, al municipio y al sindicato, además de y el de la enseñanza de puericultura e higiene a las madres de familia, teniendo una influencia importante en la reducción de la mortalidad infantil en el entorno rural de la posguerra.
Las divulgadoras recibían una formación de 45 días, que en 1945 constaba de las temáticas de religión, nacionalsindicalismo, cultura y organización de la SF y sanidad, de orientación higienista y poniendo especial énfasis en el cuidado del cuerpo femenino dedicado a la maternidad. Para este menester se crearon las escuelas nacionales de profesionales agrícolas, donde las alumnas recibían el título de profesora de economía doméstica agrícola o de auxiliar de puericultura. Las graduadas, que debían tener el título de maestra o de bachiller, se comprometían a trabajar para la SF durante tres años.
Instructoras rurales
Las instructoras rurales eran mujeres principalmente provenientes del campo que se formaban en las escuelas nacionales de la Sección Femenina para ejercer de formadoras o eran destinadas a algún tipo de proyecto de la Hermandad, como las granjas-escuela, las cátedras ambulantes o los hogares rurales. Estas mujeres debían tener el título de bachiller, tener entre 17 y 35 años, estar en perfectas condiciones de salud, haber cumplido el Servicio Social y superar un examen de cultura general y conocimientos sobre la vida rural.
La formación duraba entre dos y tres años y se podía realizar en régimen de internado o de externado. La formación teórica se complementaba con seis meses de formación práctica en el medio rural, principalmente en las granjas-escuela. Las asignaturas comunes eran cultura general, nociones de aritmética y geometría, botánica y zoología, física y química, agricultura y ganadería, organización de explotaciones, Movimiento Nacional y organización del Estado (con especial relevancia al Ministerio de Agricultura) y nociones de organización sindical. Las estudiantes se especializaban en alguna materia tras lo que tenían que presentar una tesis final. El título de instructora diplomada rural lo otorgaba el Ministerio de Agricultura (según el Decreto de 13 de noviembre de 1953). A partir de los años 70 se homologaron como cursos de formación profesional con especialidades en maquinaria de confección industrial, para la hostelería, auxiliar administrativo, modista, etc.
Estas escuelas nacionales pasaron a impartir los dos primeros años de formación de las instructoras rurales en la escuela de ordenación rural Onésimo Redondo, como requisito indispensable para acceder a la formación de los seminarios de extensión en la gestión de explotaciones que impartía el Servicio de Extensión Agraria, creado en 1955, que entró en conflicto con la SF al añadir nuevos itinerarios relacionados con la formación de orientación agrícola para mujeres, monopolio de la SF hasta entonces.Tras el curso en Onésimo Redondo pasaban a la escuela del Servicio de Extensión Agraria llamada El encín.
Las instructoras rurales eran destinadas a menudo a los pueblos de colonización, y se las incluyó a partir de 1963 en las juntas de colonos y de las juntas de cultura de estos pueblos. Las provincias con más instructoras destinadas fueron Castilla la Vieja, Andalucía , Extremadura, Castilla la Nueva y Aragón. También eran enviadas a pueblos del posterior Instituto Nacional de Reforma y Desarrollo Agrario o a las oficinas locales del Servicio de Extensión Agraria.
Servicio de Ayuda al Hogar Campesino Era un servicio de ayuda económica que proporcionaba materias primas a las mujeres para que pudieran elaborar productos de artesanía dedicados a su venta posterior.
Granjas-escuela Las granjas-escuela fueron un tipo de centros de formación impulsados por la SF en los años cuarenta destinados a ser centros permanentes, dónde se impartían temáticas rurales de capacitación de las mujeres campesinas en una instrucción profesional agropecuaria. Constaban de un edificio propio con instalaciones de internado, aulas para las clases teórico-prácticas, granja con instalaciones y servicios completos para la enseñanza doméstico rural y campos de experimentación agrícola. En 1941 se creó la primera granja-escuela en Valencia, Hermanas Chabás, en donde se formó la primera generación de profesoras rurales, llegando a formarse en estos centros entre 30.000 y 40.000 mujeres.