La laguna Rodrigo de Freitas (en portugués: lagoa Rodrigo de Freitas) es una laguna de agua salada ubicada en el barrio Lagoa, en la Zona Sur de Río de Janeiro, Brasil, circundada por las avenidas Borges de Medeiros y Epitácio Pessoa. Está situada entre la Sierra Carioca y el océano Atlántico.

Con un área de 2,24 kilómetros cuadrados, un perímetro de 7,8 kilómetros, un volumen aproximado de m³ y una profundidad media de 2,8 metros, la laguna tiene dos islas artificiales: Piraquê (donde funcionan instalaciones deportivas del Clube Naval) y Caiçaras (en el que está el Clube dos Caiçaras).

Está conectada con el mar a través del canal Jardim de Alah (que divide los barrios Ipanema y Leblon), y la cuenca hidrográfica está formada por los ríos Macacos, Rainha y Cabeça.

A su alrededor se encuentran el Parque da Catacumba, el Parque do Cantagalo, el Parque dos Patins, el Parque Tom Jobim, el Parque Lage, el Parque de la Ciudad y el Parque Baixo Bebê da Lagoa, el jardín botánico, los cerros Cantagalo, Cabritos y Corcovado (con la escultura Cristo Redentor), y el parque nacional de la Tijuca.

Si bien el agua no es apta para el baño, en la laguna se realizan deportes náuticos como remo y piragüismo, y alrededor hay un sendero dispuesto para caminar, correr o hacer ciclismo, canchas deportivas y una pista de patinaje. También hay cafeterías, bares y restaurantes, clubes de remo (Flamengo y la sede náutica de Vasco) y clubes de ocio (Caiçaras y Piraquê).

La laguna está regulada como Área de Protección Permanente (APP) por la Ley Orgánica del Municipio de Río de Janeiro de 2008, y su superficie de agua está protegida desde la década de 1990 por decreto municipal. El Instituto del Patrimonio Histórico y Artístico Nacional (IPHAN) la designó Patrimonio Cultural Brasilero.

El biólogo Mario Moscatelli inició en 1989 el proyecto "Manglar de la laguna" para restablecer el ecosistema de la laguna Rodrigo de Freitas. Esto permitió incrementar la biodiversidad de la zona y avistar ejemplares de carpinchos, cangrejos y aves como la gallineta común, el junquero, el zampullín de pico grueso, el tero, garzas y martines pescadores. En 2021 Moscatelli emprendió un nuevo proyecto para transformar el entorno de la laguna en bioparque y crear islas flotantes para atraer fauna, que se inició con la instalación de placas informativas que identifican las especies que se pueden encontrar en la laguna.

Historia La laguna era llamada Sacopenapã por los indios Tamoios, primeros pobladores de la región, mientras otros indígenas nativos la denominaron Camambucaba o Capopenipem (que significa laguna de las raíces planas).

Los indígenas tupinambá que se aliaron a los franceses asentados en la zona de la bahía de Guanabara fueron exterminados por los portugueses en la guerra con armas y enfermedades, ya que el primer gobernador de la capitanía de Río de Janeiro, Antonio Salema, ordenó esparcir en las márgenes de la laguna ropa de enfermos de viruela, que resultó mortal para los indígenas.

Con tierras fértiles propicias para el cultivo de caña de azúcar, en 1575 se estableció un ingenio azucarero a orillas de la laguna y la zona se fue poblando gradualmente.

A mediados del , el inmigrante portugués Rodrigo de Freitas de Mello e Castro heredó tierras en torno a la laguna por parte de su suegro, Fagundes Varela, como dote por su casamiento.

miniaturadeimagen|Grabado de Henry Chamberlain de 1822. Hacia finales del , la crisis que afectó la economía del azúcar llevaron a la decadencia de los ingenios y esas áreas fueron loteadas.

La laguna fue modificando su aspecto y dimensiones a través de los años por la acumulación natural de sedimentos marinos y continentales, además de rellenos artificiales que se realizaron desde principios del . Se estima que un tercio de la superficie total de la laguna fue rellenada, mientras que otros historiadores calculan que se redujo a la mitad de su tamaño original.

A inicios del , con la llegada de la familia real portuguesa a Brasil, en inmediaciones de la laguna se construyó el Real Horto Botânico (luego Jardín Botánico) y la Real Fábrica de Pólvora, en tierras adquiridas por la corona portuguesa. La fábrica, que sirvió para dejar de comprar la pólvora a Lisboa, funcionó entre 1815 y 1831, cuando fue transferida a Raiz da Serra y más tarde renombrada Fábrica da Estrela.

miniaturadeimagen|La laguna en 1919. En 1920 se inició el saneamiento de la laguna y se construyó el canal Jardim de Alah (con la tierra retirada de allí se hizo la isla Piraquê), en la década de 1960 se demolieron favelas que había alrededor, y en la década de 1970 se rellenaron partes de la laguna para la construcción de viviendas, lo que convirtió a la zona en una de las más valorizadas de la ciudad.

En 1972 se inauguró un parque de atracciones a orillas de la laguna, donde más tarde se instalaría el Parque da Catacumba. Tivoli Park funcionó hasta 1995, cuando el ayuntamiento lo clausuró tras algunos accidentes.

En 1975, tras los reclamos de pobladores y el apoyo de arquitectos como Oscar Niemeyer y Lúcio Costa, la laguna fue declarada monumento histórico y se prohibió cualquier alteración de la línea de costa. En la década de 1990 y desde inicios del se realizaron diversas acciones de recuperación y mantenimiento ante el avance de la contaminación del agua.

En 2000 la laguna fue declarada Patrimonio Nacional por el IPHAN debido a su importancia paisajística.

En los Juegos Panamericanos de 2007, y en los Juegos Olímpicos y los Paralímpicos de Río de Janeiro 2016, la laguna fue escenario de competencias de remo y piragüismo de velocidad.

Desde 2021, la concesionaria Águas do Rio se hizo cargo del sistema de alcantarillado de la laguna, con 13 estaciones de bombeo de aguas residuales que son bombeadas al emisario submarino de Ipanema. Esto permitió mejorar el color del agua y reducir la mortandad de peces.

Árbol de Navidad flotante 250px|miniaturadeimagen|El árbol navideño flotante de 2011. En épocas navideñas se instala cada año en la laguna un gran árbol de Navidad flotante. El primero se montó en 1996 y se repitió ininterrumpidamente hasta 2015, y luego se hizo en 2018, 2019 y se retomó en 2025.

La inauguración se realiza habitualmente entre la última semana de noviembre y la primera de diciembre, hasta la primera semana de enero. Cada año ganó distintas atracciones, como nueva iluminación, fuegos artificiales, conciertos de inauguración, juegos infantiles y ferias.

El primer árbol navideño flotante, en 1996, estuvo patrocinado por Bradesco Seguros y era una estructura de 48 metros de altura y 90 toneladas, con cuatro flotadores y 650 mil lámparas. El segundo, en 1997, tuvo 58 metros y 107 toneladas. En su edición de 1999 fue elegido por el Libro Guinness de los récords como el árbol de Navidad flotante más grande del mundo al alcanzar los 76 metros, y en 2007 volvería a ingresar al catálogo al batir su propia marca con 85 metros de altura.

Luego de la edición de 2015 Bradesco Seguros anunció que dejaría de ser el patrocinador, y las dos Navidades siguientes no se hizo el árbol flotante, que regresó en 2018 y se repitió en 2019.

Luego de las restricciones de la pandemia de COVID-19 hubo en 2023 un árbol de Navidad de 32 metros junto a la laguna aunque no era flotante, estaba ubicado en un punto fijo. El auspiciante fue Petrobras, que ya había patrocinado el evento en años anteriores y volvería a hacerlo con el regreso del árbol flotante, en 2025.

Referencias

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