El vestido rosa de Irene Sáez es el traje de gala que la exmodelo y politóloga lució en los certámenes Miss Venezuela, Miss Confraternidad Sudamericana y Miss Universo 1981.
Historia Contexto En 1979, Osmel Sousa fue nombrado jurado en la elección de la reina del Club Campestre Los Cortijos, ubicado al este de Caracas. Tras llegar la noche del concurso a la sede del certamen, Sousa se encontró en la entrada de las instalaciones con el animador de Radio Caracas Televisión Alfonso Bernardo Álvarez Gallardo, quien ya había ejercido de presentador en algunas ediciones de Miss Venezuela. Gallardo, tras enterarse de que Osmel era miembro del jurado, le pidió que ayudase a su hija María Elisa, candidata en el concurso, puesto que Alfonso sospechaba que los demás miembros del jurado sentían preferencia por otra de las candidatas; con el fin de ayudar a Gallardo, Osmel se dispuso a hacer todo lo posible para otorgar la victoria a María Luisa, si bien acabaría por abandonar este plan cuando vio por vez primera a la favorita del certamen: Irene Sáez, una joven de 17 años que terminó ganando el concurso, revalidando dicho título en 1980 y 1981. En 1980, Sousa acudió con Samuel Levy Duer a un desfile de peinados en el que participaba Sáez, a quien había conocido formalmente a través de Maritza Sayalero durante un cóctel. Impactado por la belleza de Irene, similar a la de Cristal Montañez, Miss Venezuela 1977, Osmel habló con el peluquero de la joven para que este la convenciese de participar en Miss Venezuela; una vez terminado el desfile, el estilista llevó a Sáez junto a Sousa, quien trató de convencerla de inscribirse en el certamen alabando su físico, a lo que Irene reaccionó con cierta indecisión. En ese instante Beatriz Sáez, hermana de Irene, interrumpió violentamente la conversación argumentando que el futuro de la joven no tenía nada que ver con concursos de belleza, alegando a mayores el horror que le producía ver a las participantes de dichos certámenes exhibiendo su figura en traje de baño en las portadas de las revistas. Poco tiempo después, Sousa acudió a un desfile organizado por Josefina Torres, dueña de la prestigiosa agencia de modelos Charmante, donde conoció a Miriam Quintana, a quien al día siguiente llevó a la sede de la Organización de Profesionales Publicitarios Asociados (OPPA), en ese entonces propietaria de Miss Venezuela, donde la joven causó sensación hasta el punto de convertirse en la máxima favorita del concurso. Poco después Sousa acudió a otro evento de moda en el que conoció a Pilín León, de apenas 17 años, a cuyos padres convenció de que la joven debía inscribirse dadas sus cualidades físicas, pasando León a convertirse en una de las favoritas junto con Quintana.
Poco antes de que finalizase el plazo de inscripción para el concurso, el maquillador de Irene se puso en contacto con Osmel para informarle de que Sáez estaba convencida de participar en el certamen, si bien para poder concursar Sousa debía acudir al Club Campestre Los Cortijos para hablar con la familia de la joven, particularmente con Beatriz. Acompañado por el médico Domingo Sisco, el periodista Abelardo Raidi y la directora de relaciones públicas del Hotel Macuto Sheraton de Caraballeda, Margot Domínguez, Osmel se presentó en el club para discutir los requisitos necesarios que se debían cumplir para que Sáez pudiese participar; Beatriz, preocupada por la imagen pública de su hermana, preguntó a Sousa cuál era el momento imprescindible en el que Irene tendría que mostrarse en traje de baño, a lo que Osmel respondió que dicho momento se produciría durante la presentación a la prensa de las candidatas, evento celebrado entre cinco y seis días antes de la gala, prevista para el 7 de mayo. Tras llegarse a un acuerdo en virtud del cual Sáez, a diferencia del resto de participantes, no se mostraría en traje de baño hasta el día de la presentación a la prensa, Sousa informó de dicha eventualidad a Ignacio Font Coll, presidente de Miss Venezuela, quien consideró este gesto como un signo de arrogancia por parte de la candidata, lo que no evitaría que Irene pasase a convertirse en una de las favoritas junto con Miriam y Pilín. La presentación a la prensa tuvo lugar en una sala de fiestas propiedad de Enrique Domínguez, sobrino de Margot; la negativa de Beatriz a que su hermana, quien representaba al Estado Miranda, se exhibiese en traje de baño generó gran expectación entre los medios de comunicación, donde se empezó a gestar el rumor de que dicha negativa se debía a un supuesto defecto en una pierna de la candidata. Durante el evento, Irene, al igual que las demás concursantes, desfiló con un traje de baño facturado por Catalina el cual se complementaba con un pareo que cubría parcialmente las piernas; tal era la expectación levantada entre los medios de prensa por el supuesto defecto de la candidata, que en cuanto la joven salió al escenario, todos los fotógrafos corrieron al borde de la pasarela para fotografiar a Sáez, quien al retirarse el pareo reveló unas piernas en las que no había ninguna imperfección, siendo este instante el que catapultó la fama de Irene hasta posicionarla como favorita por encima de Quintana y León, representantes respectivamente del Distrito Federal y el Estado Aragua.
Creación thumb|Traje de presentación de Miss Venezuela 1981. Osmel gozaba en ese momento de poder suficiente como para influir en diversos detalles del certamen, entre ellos la vestimenta, si bien su nivel de influencia en el guardarropa de la noche del concurso abarcó únicamente lo referente a los vestidos mostrados en el baile de apertura y los trajes de gala, pues los bañadores, en tonos fucsia y azul eléctrico, fueron suministrados por Catalina, mientras que los atuendos de presentación de las candidatas, todos idénticos y con los cuales desfilaron al inicio para darse a conocer ante los telespectadores, fueron adquiridos por Font en Nueva York y los mismos exhibían un corte inspirado en la moda antañona, contando con unas sombrillas como accesorio; estos trajes no causaron un gran agrado en Osmel, aunque se mostró particularmente satisfecho de que fuesen de color rosa puesto que esa tonalidad era la que, según Sousa, mejor le sentaba a Irene. Cabe destacar que no todos los trajes de gala de la edición de 1981 fueron diseñados por Osmel, pues a modo de ejemplo, el vestido de Yesenia Maurera, representante del Estado Monagas, fue elaborado por Jorge Mejía Alemán, jefe de prensa de Miss Venezuela, mientras que el atuendo de Úrsula Remien, representante del Estado Lara, fue creado por Manuel Carvajal, maquillador oficial del certamen. Con el fin de resaltar al máximo la belleza de Sáez para así aumentar sus posibilidades de ganar el concurso, Osmel dispuso que el famoso diseñador francés Guy Meliet, uno de los favoritos de la clase alta venezolana, elaborase su traje de gala, decisión que Beatriz rechazó de inmediato debido a su negativa a realizar el gran desembolso económico que acarreaban las exclusivas creaciones de Meliet, pues en aquel entonces las candidatas debían costear su vestuario.Poco después Sousa afirmaría que fue en Piera Ferrari en quien pensó para la confección del traje de Irene.
Ante la exigencia de buscar un diseñador más barato, Sousa reparó en María Teresa Sertal, una joven costurera de origen español que regentaba un taller junto con su hermana en Prados del Este. Osmel, atraído por una creación de Óscar de la Renta (aunque en otra ocasión diría que dicha creación era de Valentino), consistente en un vestido de color negro con dos flores de tela en blanco a la altura del busto, pidió a Sertal que replicase dicha prenda aunque con una serie de variantes: cambió el color del atuendo de negro a rosa pálido, varió la tela lisa inicial por un shantung de seda enteramente cubierto de lentejuelas transparentes, dispuso que las flores fuesen también de color rosa pálido, y añadió un total de diecinueve tiras de strass en el frente y un número menor en la parte posterior las cuales, compradas por metro por el propio Osmel, se fijaban al corpiño y quedaban sueltas en la falda con el fin de aportar movimiento al caminar. Tanto el strass como la tela del atuendo fueron adquiridos por Sousa durante un viaje a Nueva York; es muy probable que Osmel acudiese a la tienda donde solía comprar las telas para los trajes de las participantes ya que dada su asiduidad a dicho establecimiento siempre le rebajaban el precio de la mercancía, la cual podía llevar a Venezuela en grandes cantidades gracias a sus estrechas relaciones con la compañía aérea Viasa, cuyos uniformes fueron diseñados por él. El tejido del atuendo de Sáez, hasta cierto punto similar al traje de gala de Rocío Martín Madrigal (Miss España) en Miss Universo 1973, tuvo un precio de tan solo 7000 bolívares, equivalentes en ese entonces a poco más de $1600, lo que a la postre serviría para bautizar el traje de gala de Irene como el más barato de Miss Venezuela, siendo mucho más económico que el vestido de Miúrica Yánez, representante del Estado Bolívar, que con un coste de 23 000 bolívares, alrededor de $5300, fue el más caro del concurso.
Cabe destacar que el traje de gala de Sáez fue el primero de una ganadora del certamen en ser confeccionado en color rosa desde Miss Venezuela 1978, cuando Marisol Alfonzo se alzó con el título en una de las ediciones más polémicas de la historia del concurso. Osmel tenía desde Miss Venezuela 1975 la costumbre de vestir a todas sus candidatas favoritas con atuendos de este color, únicamente con el fin de que las telas combinasen con unos zarcillos de coral rosado facturados por Kenneth Jay Lane con los que Sousa siempre hacía desfilar a las concursantes la noche de la gala. Al igual que Alfonzo y Montañez, Maritza Pineda (Miss Venezuela 1975) y Elluz Peraza (Miss Venezuela 1976) lucieron atuendos en color rosado a juego con los zarcillos, una tendencia que Osmel rescató con el vestido de Irene a pesar de que Font había prohibido terminantemente que estas joyas volviesen a aparecer en el certamen tras los escándalos desatados en las ediciones de 1977 y 1978, pues desde 1976 circulaba el rumor de que la participante que los luciese era la favorita de Sousa y por lo tanto la que ganaría el concurso.Después de Irene, ninguna ganadora de Miss Venezuela volvería a lucir un traje de color rosa hasta la edición de 1985, cuando Silvia Martínez lució un traje de gala rosado obra de Piera Ferrari. Es preciso destacar que aunque María Antonieta Cámpoli fue la primera en lucir los zarcillos en Miss Venezuela 1972, su traje de gala, también en color rosado, fue confeccionado antes de que se añadiesen estas piezas como complemento, las cuales lució a sugerencia de la diseñadora Carolina Herrera, a quien pertenecían las joyas. Tras ganar el certamen, Cámpoli le entregó los zarcillos a Osmel y este a su vez a Herrera, quien le pidió a Sousa que se los regalase a Cámpoli ya que ella había dejado de usarlos, si bien Osmel optó por quedárselos. A raíz del escándalo de Miss Venezuela 1978, Font arrebató los zarcillos a Sousa y los guardó en la sede de OPPA con el fin de que nunca más volviesen a ser mostrados, realizando su última aparición antes de la muerte de Font, ocurrida en septiembre de 1981, en 1979 en la revista Venezuela Farándula.Tras el deceso de Ignacio, Osmel recuperó los zarcillos, los cuales serían lucidos por Ana Teresa Oropeza durante la coronación de Paola Ruggeri como Miss Venezuela 1983, primera vez en que las joyas eran mostradas públicamente desde su aparición en Venezuela Farándula.
Miss Venezuela thumb|Traje de gala de Irene Sáez en Miss Confraternidad Sudamericana.