Mazarabuzaque es un despoblado español que pertenece al municipio de Aranjuez, en la Comunidad de Madrid. Se encuentra en la vega del río Tajo, en el límite con la provincia de Toledo.

Toponimia El topónimo Mazarabuzaque procede del árabe Manzil Abū Isḥaq (منزل أبو إسحاق), que significa «el parador de Abū Isḥaq». El término manzil ('parador') procede del latín mansio ('etapa o estación de camino'). En la Edad Media también aparece citado como Manzel Abuishac y Mazarabuisach.

Geografía

El despoblado se halla en el extremo sur de la Comunidad de Madrid, en el límite con la provincia de Toledo, dentro de la vega de Mazarabuzaque y muy cerca de la confluencia de los ríos Tajo y Algodor. Perteneció a la comarca toledana de La Sisla y su término lindaba con las dehesas de Martín Román, Yepes, La Guardia y Benquerencia.

Historia

Mazarabuzaque nació como una alquería musulmana dependiente de Toledo. En el se cita entre las alquerías que formaban la comarca de la Sisla.

Tras la conquista de Toledo por Alfonso VI en 1085, el valle del Tajo se convirtió en la nueva línea de avanzadilla frente al Islam. Sin embargo, la llegada de los almorávides a la península en 1086 puso en jaque las posiciones cristianas. En 1090, los almorávides arrasaron la vega toledana y talaron sus árboles. En 1110, volvieron a devastar la comarca y destruyeron el palacio de Galiana. La zona quedó entonces como una tierra de nadie, disputada entre cristianos y musulmanes, hasta que Alfonso VII logró consolidar la frontera a mediados del .

En 1146, el monarca confirmó a María Cidiz una viña que le había donado su marido, Suero Calvo, y en 1152 concedió a Gutier Rodríguez otra viña en el lugar, junto al río Tajo. Alfonso VII donó además la villa de Mazarabuisach a once pobladores de origen castellano y, en 1154, concedió a Rodrigo Rodríguez una parte de los molinos del lugar.

En 1186, el rey Alfonso VIII donó siete aranzadas de viña en Mazarabuzaque a la Orden del Hospital. Al año siguiente, la Orden compró una heredad y una casa en el lugar a María Pascual.

En 1260, Alfonso X donó a la Orden de Calatrava una casa de Mazarabuzaque que había pertenecido al notario real García Pérez de Toledo. La reina Violante de Aragón recibió la tenencia de la casa de por vida, tras lo cual debía volver a la Orden.

En 1299, los hijos de Alfonso Ordóñez Carrillo se repartieron las tierras, casas, viñas y otros bienes que su padre poseía en Mazarabuzaque.

Mazarabuzaque estaba dividido en dos propiedades. Una parte pertenecía a la encomienda de Aceca, de la Orden de San Juan, que se extendía también al sur del río Tajo. La otra parte pertenecía a don Manuel de Calatayud y Toledo, señor de El Provencio.

En 1493, entre los bienes de la encomienda figuraban algunas yugadas de tierra en Mazarabuzaque, además de tierras de labor, huertas, pastos, derechos de pesca y caza, dos aceñas y trece solares.

En 1534, el emperador Carlos I segregó la encomienda de Aceca de la Orden de San Juan y la incorporó al Real Heredamiento de Aranjuez, junto con las tierras que formaban parte de ella.

Los Calatayud-Toledo habían incorporado Mazarabuzaque a sus posesiones junto con otros señoríos y mayorazgos. Luis de Calatayud, Toledo y Guzmán, quinto señor de El Provencio, fue también señor de Mazarabuzaque, Villaminaya, Diezma y Fuente el Caño, por herencia de su sobrina. A su muerte, estas posesiones pasaron a su hijo Manuel de Calatayud, Toledo y Portugal, sexto señor de El Provencio y señor del mayorazgo de Villaminaya y sus anejos. Posteriormente, su hijo Diego de Calatayud Toledo heredó los señoríos de Villaminaya, Mazarabuzaque y Fuente el Caño.

En 1570, Francisco de Rojas, señor de Layos, compró la finca de Mazarabuzaque a Diego de Toledo. Rojas la utilizó como parte del pago por la adquisición del señorío de Mora, que había comprado a la Corona tras la desamortización de la encomienda de la Orden de Santiago. Para reunir la cantidad necesaria para la compra, superior a setenta millones de maravedíes, Rojas cedió a la Corona Mazarabuzaque junto con otras propiedades, entre ellas Bergonza, Villamejor y Martín Román.

Durante el reinado de Felipe II, una parte de Mazarabuzaque quedó incorporada al Real Sitio de Aranjuez, junto con la dehesa de Villamejor, el prado de Martín Román y la dehesa de Barciles, dentro de la ampliación de los terrenos vinculados al Real Sitio hacia el territorio toledano.

En el , Mazarabuzaque continuaba formando parte del territorio del Real Sitio. Antonio Ponz, en su Viaje de España, situó en Mazarabuzaque el comienzo del término de Aranjuez desde el camino de Toledo y señaló que se encontraba a cuatro leguas del Real Sitio. A comienzos del , Mazarabuzaque estaba entre los terrenos que formaban parte de la extensión del Real Bosque de Aranjuez, cuyo límite occidental llegaba por la vega de Yepes hasta Villamejor, Mazarabuzaque y el arroyo de Algodor.

En 1820, durante el Trienio Liberal, los quintos de Villamejor y Mazarabuzaque figuraron entre los terrenos del patrimonio real de Aranjuez cedidos a la nación. Tras la restauración del régimen absolutista en 1823, estos bienes volvieron a quedar vinculados al patrimonio de la Corona.

Durante la segunda mitad del , Mazarabuzaque continuó formando parte del Real Heredamiento de Aranjuez. Sus terrenos estaban divididos en quintos y eran objeto de aprovechamientos agrícolas, ganaderos y cinegéticos. En 1851 se sacaron a arrendamiento los pastos del primer y segundo quinto de Mazarabuzaque y, en 1857, los del tercer quinto.

El ferrocarril llegó a la vega de Mazarabuzaque en 1858. El 15 de junio de ese año se inauguró la línea de Castillejo-Añover a Toledo, cuya estación de Algodor se encontraba en la vega de Mazarabuzaque, cerca de la confluencia de los ríos Tajo y Algodor. Inicialmente se trataba de un pequeño enclave ferroviario con un edificio de viajeros.

El 1 de mayo de 1879 se estableció en Algodor la conexión entre la línea de Toledo y la nueva línea de Madrid a Ciudad Real y Badajoz. El aumento de la actividad ferroviaria convirtió la estación en un importante enlace de líneas y motivó la construcción de una segunda estación frente a la existente. Posteriormente, en torno a las instalaciones ferroviarias se desarrolló el poblado ferroviario de Algodor.

En las últimas décadas del y comienzos del , la actividad agraria de la vega de Mazarabuzaque mantuvo relación con la estación de Algodor. Los propietarios y colonos de la zona utilizaban la estación para cargar remolacha azucarera con destino a la Azucarera de Aranjuez, para lo que se instalaron vías de apartadero dentro del recinto ferroviario.

En la actualidad, el antiguo término de Mazarabuzaque se encuentra despoblado e integrado en el municipio de Aranjuez y está ocupado principalmente por terrenos agrícolas y dehesas.

Referencias

Bibliografía

Categoría:Despoblados de la Comunidad de Madrid Categoría:Aranjuez