miniaturadeimagen|170x170px|Vista de la fachada oeste de la catedral de Sigüenza, de donde fue canónigo Bartolomé desde 1551 hasta ser preconizado obispo de Canarias en 1566. Bartolomé de Torres (Revilla de Vallejera,1512-Las Palmas de Gran Canaria, 1 de febrero de 1568) fue un teólogo, jesuita y prelado castellano que llegó a ser obispo de Canarias.
Biografía Estudió Gramática en la universidad de Salamanca siendo alumno de Domingo de Soto y Antonio de Córdoba. Fue en esa ciudad donde conoció a Íñigo de Loyola (futuro San Ignacio de Loyola). Apoyó a Íñigo cuando fue detenido por el arzobispo, y cuando este partió a París prometió buscarle acomodo en París para que Bartolomé siguiera sus estudios. Este anhelo no se cumpliría, pasando, en 1528 Bartolomé a una colegiatura de Artes en Segovia. Entre 1542 y 1547 fue profesor en la universidad de Salamanca (era colegial del Colegio Mayor de Oviedo) teniendo como alumno a fray Domingo Báñez. Fue nombrado canónigo de la catedral de Sigüenza en 1547, pasando a enseñar en esta ciudad como catedrático de Vísperas y, desde 1551, desempeñando la cátedra de Prima.
A principios de la década de 1550 estrechó su relación con la Compañía de Jesús, especialmente desde que Francisco de Borja (anteriormente duque de Gandía y entonces jesuita) le impartió los Ejercicios Espirituales. En 1554, el propio íñigo de Loyola (ya como Ignacio de Loyola, general de la Compañía) definía a Torres como “uno de los nuestros”.
Ese mismo año Felipe II lo eligió para acompañarle a Inglaterra como teólogo, tras haber contraído matrimonio con la reina María Tudor. Bartolomé no estuvo demasiado tiempo en la isla de Gran Bretaña debido a la afección de ese clima a su salud. A su vuelta, tornó a desempeñar su cátedra en Sigüenza y retomando el ejercicio canonical en su catedral.
El 31 de enero de 1566 fue presentado por Felipe II para la diócesis de Canarias, que aceptó no sin antes pasar por distintos escrúpulos de conciencia. Bartolomé venía a sustituir a Diego Tello de Deza que había sido nombrado para la silla de Coria. Su estancia en Canarias aunque breve, hizo que llegaran los primeros jesuitas a las islas tras la petición.
Murió el 1 de febrero de 1568 en Las Palmas. Fue sucedido como obispo de Canarias por el jerónimo Juan de Arzolaras.
Obra Fue autor de una obra apologética de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio, Apologiae pro Exercitiis, que no sería publicada hasta 1919 en los Monumenta Historica Societatis Iesu. Asímismo, escribió un comentario a la doctrina de Santo Tomás sobre la Santísima Trinidad.
Referencias
Bibliografía
Categoría:Jesuitas de España del siglo XVI Categoría:Teólogos de España del siglo XVI Categoría:Canónigos de la catedral de Sigüenza Categoría:Fallecidos en Las Palmas de Gran Canaria Categoría:Nacidos en Revilla Vallejera Categoría:Colegiales del Colegio Mayor de Oviedo (Salamanca) Categoría:Alumnado de la Universidad de Salamanca en el siglo XVI Categoría:Profesores de la Universidad de Salamanca Categoría:Catedráticos de la Universidad de San Antonio de Porta Coeli Categoría:Obispos de Canarias