La cueva de Santa Rita es una cavidad natural y sitio arqueológico ubicado en el municipio de Mayarí, en la provincia de Holguín, Cuba. Se localiza en las cercanías del poblado homónimo, a unos cinco kilómetros al oeste de Levisa.
El sitio posee relevancia espeleológica y arqueológica por la presencia de arte rupestre y evidencias materiales asociadas a comunidades aborígenes prehispánicas.
Localización y características físicas Se encuentra en la parte baja de un pequeño farallón, al este de la cuenca del río Grande, afluente del río Mayarí, y próxima a una línea férrea. Presenta un desarrollo predominantemente horizontal con tres niveles de cavernamiento, conectados entre sí mediante pequeños resaltes y planos inclinados de corta extensión.
El recorrido total de la cavidad alcanza aproximadamente 378 metros. En sus galerías más profundas circula un arroyo subterráneo cuyas aguas no emergen al exterior, ya que se infiltran en el subsuelo a través de un sumidero situado a unos 50 metros de la entrada. Durante períodos de lluvias intensas, el caudal puede superar la capacidad de absorción del sumidero y salir al exterior por la boca de la cueva.
Contexto arqueológico El área donde se emplaza la cueva ha estado habitada desde épocas prehistóricas, con evidencias de grupos protoarcaicos. En la propia cavidad y en otros sitios cercanos, como los farallones de Seboruco, se han documentado manifestaciones de arte rupestre.
La cueva fue identificada como sitio arqueológico en 1983 durante exploraciones realizadas por Jorge Febles y Alexis Rives. En su interior se hallaron numerosos artefactos de sílex vinculados a comunidades de cazadores-recolectores.
En 1984 se efectuaron dos excavaciones arqueológicas controladas. La primera, en febrero, fue dirigida por José M. Guarch al frente del Grupo de Trabajo de Arqueología de la Delegación Territorial de la Academia de Ciencias de Cuba en Holguín. La segunda, en noviembre del mismo año, estuvo a cargo de Jorge Febles Dueñas. Estas investigaciones permitieron recuperar abundantes instrumentos de sílex, así como restos de carácter dietario.
En los estratos superiores de la cueva también se identificaron fragmentos de cerámica prehispánica y restos de burenes, lo que evidencia una superposición cultural entre grupos protoarcaicos y comunidades con prácticas agroalfareras.
Arte rupestre La cueva de Santa Rita es reconocida como sitio de arte rupestre desde el 1 de noviembre de 1984, cuando fue reportado un petroglifo en una de sus paredes. Este fue documentado por Rodolfo González Marrero, aficionado local, junto a investigadores del entonces Centro de Antropología de la Academia de Ciencias de Cuba.
El petroglifo se ubica a unos 16 metros de la entrada, en una zona de penumbra, y representa un rostro antropomorfo estilizado. Fue ejecutado mediante la técnica de incisión o rayado y presenta características formales comparables con representaciones asociadas a grupos ceramistas.
En 2016, los arqueólogos Racso Fernández y Dany Morales documentaron un segundo petroglifo en la entrada de la cueva. Este presenta un diseño geométrico y fue realizado mediante técnica de percusión.
Los estudios del sitio han señalado la coexistencia de evidencias materiales correspondientes a diferentes tradiciones culturales. Fechados radiocarbónicos obtenidos en muestras de carbón sitúan la ocupación humana en un rango aproximado entre 2858 y 1876 años antes del presente, lo que refuerza su importancia para el estudio de las interacciones y evolución de las comunidades aborígenes en Cuba y el Caribe.
Referencias
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