En teoría y economía marxista, la teoría del empobrecimiento (del alemán: Verelendungstheorie), también conocida como teoría de la pauperización, es una serie teorías que asumen un empobrecimiento del proletariado en el curso de la industrialización del capitalismo.

Estas teorías se derivan del análisis económicos de Karl Marx y Friedrich Engels sobre las relaciones de producción capitalistas. Según Marx, el desarrollo económico en el capitalismo estabiliza los salarios reales, reduciendo el crecimiento salarial en relación con la creación total de valor en la economía. Por lo tanto, incluso si los salarios reales aumentan, la participación del trabajo en el ingreso disminuye, lo que conlleva un creciente poder del capital en la sociedad.

La teoría del empobrecimiento está relacionada con el análisis de Marx sobre la creciente composición orgánica del capital y la menor demanda de trabajo en relación con los bienes de capital a medida que se desarrolla la tecnología (véase: Tendencia decreciente de la tasa de ganancia).

La ley de la pauperización creciente es un concepto central de la teoría marxista, que sugiere que el capitalismo conduce inherentemente a un declive en el nivel de vida de la clase trabajadora, incluso si los salarios pueden aumentar técnicamente, mientras que simultáneamente enriquece a la clase capitalista. Esta teoría postula que la naturaleza de la producción capitalista, caracterizada por la creciente explotación del trabajo, resultará en última instancia en una mayor concentración de riqueza y poder en manos de una élite capitalista más reducida, dejando a la clase trabajadora cada vez más empobrecida. A su vez, está relacionada con la teoría del derrumbe, donde la creciente miseria del proletariado y las contradicciones del sistema capitalista llevarían necesariamente a crisis cíclicas cada vez más severas que de forma inevitable colapsaría el propio sistema.

Marx y Engels no usaron el término "teoría del empobrecimiento" sino fue introducido por Eduard Bernstein como crítica al marxismo al considerarla como una predicción fallida dado el aumento del poder adquisitivo del proletariado.

Historia de la teoría

Antecedentes Los primeros intentos de formular una teoría del empobrecimiento legal de los trabajadores mientras aumentaba la producción pueden encontrarse ya en Turgot por 1766. Siguiendo la tradición fisiócrata, los teóricos de Inglaterra y Francia continuaron abordando este tema, mientras que en Alemania no fue hasta la segunda mitad del siglo XIX cuando surgió un debate sobre la cuestión social, provocado por el pauperismo.Wolf Wagner: Verelendungstheorie. Die hilflose Kapitalismuskritik. Fischer Taschenbuchverlag, Frankfurt/Main 1974, , pp. 13-14

Durante la vida de Karl Marx, todos los economistas clásicos opinaban que el nivel salarial estaba determinado por el mínimo de subsistencia (cesta de mercado) y solo podía desviarse de él a corto plazo bajo constelaciones especiales de oferta y demanda. Adam Smith vio la razón de esto en el poder de los empresarios; David Ricardo y Thomas Malthus, en la dinámica poblacional.Heinz-J. Bontrup: Lohn und Gewinn: Volks- und betriebswirtschaftliche Grundzüge. 2ª edición. 2008, , p. 52 Siguiendo la teoría de Ricardo y Malthus, el socialista Ferdinand Lassalle acuñó la llamada «ley de hierro de los salarios».

Karl Marx En los primeros escritos de Marx en la década de 1840, se vio influenciado por la teoría de los salarios de David Ricardo, que sostenía que los salarios tendían a descender hasta un mínimo de subsistencia. Como escribió junto con Friedrich Engels en el Manifiesto Comunista (1848), «el precio medio del trabajo asalariado es el salario mínimo, es decir, la cantidad de los medios de subsistencia que es absolutamente necesaria para que el trabajador pueda subsistir como tal». Además, como añadió en Sobre la cuestión del libre comercio (1847), «a medida que se encuentran constantemente medios para mantener al trabajo con alimentos más baratos y de peor calidad, el salario mínimo va disminuyendo constantemente».

En determinadas condiciones, la «ley de hierro» podría implicar, por lo tanto, un declive absoluto del nivel de vida. Sin embargo, Marx se distanció de esta postura en la década de 1850, y no hay rastro de ella en sus escritos económicos de madurez. Posteriormente en El capital argumentó que existía un «componente histórico y moral» en los salarios, y que el «valor de la fuerza de trabajo... difiere según el clima y el nivel de desarrollo social», dependiendo «no solo de las necesidades físicas sino también de las necesidades sociales históricamente desarrolladas». Cited in De hecho Marx argumentó en La miseria de la filosofía (1843) y en Salario, precio y ganancia (1865) a favor de las huelgas sindicales como medida para aumentar los salarios reales, cuya tendencia general en la producción capitalista «no es a elevar el promedio standard del salario, sino a reducirlo». Como escribiría Friedrich Engels en una carta a August Bebel: «las leyes que regulan el salario son muy complejas, que tan pronto predominan unas como otras, según las circunstancias; que, por tanto, estas leyes no son, en modo alguno, de bronce, sino, por el contrario, muy elásticas».

Este aumento de los salarios reales podría, sin embargo, ir acompañado de una disminución de la participación del trabajo y un aumento del poder adquisitivo de la clase capitalista. Marx ya lo había reconocido en Trabajo asalariado y capital (1847): «Si el capital crece rápidamente, los salarios pueden subir, pero el beneficio del capital aumenta desproporcionadamente más rápido. La posición material del trabajador ha mejorado, pero a costa de su posición social. El abismo social que lo separa del capitalista se ha ampliado». En el capítulo 23 La ley general de la acumulación capitalista del primer tomo de El capital (1867), Marx sugirió, por lo tanto, que se produjo un empobrecimiento relativo de los trabajadores con respecto al capital. En cuanto a la evolución de las condiciones de los trabajadores, escribió:

Marx relacionaba la pobreza con toda la situación del trabajador, no solo su situación de ingresos, sino también su situación en el proceso laboral (condiciones laborales inhumanas, alienación, subyugación). Marx argumentó que, de acuerdo con la teoría del valor-trabajo, la competencia capitalista requeriría la sustitución gradual de trabajadores por máquinas, lo que permitiría un aumento de la productividad, pero con un menor valor total por cada producto producido, ya que se pueden fabricar más productos en un tiempo determinado. Este proceso forma parte de la ley general de la acumulación capitalista, según la cual la proporción de «capital constante» aumenta con respecto al «capital variable» (es decir, los trabajadores) en el proceso de producción a lo largo del tiempo. Marx también señaló que este movimiento no es meramente una relación abstracta, sino que es resultado de la lucha de clases y podría detenerse temporalmente si los salarios cayeran por debajo de un nivel que el proletariado considerara aceptable.

Opiniones posteriores

Empobrecimiento tendencial Tras la muerte de Marx y Engels surgieron dentro de movimiento socialdemócrata alemán críticas de los análisis y las predicciones de la economía marxista, lo que llevó al debate del revisionismo. El mayor representante de esta corriente fue Eduard Bernstein, quien en su obra Las premisas del socialismo y las tareas de la socialdemocracia (1899) citó datos estadísticos sobre el desarrollo demográfico y el desarrollo de ingresos en varios países europeos, de los cuales descifró que la proporción de la población de emprendedores y empleados con mayores ingresos había aumentado.

Contra la crítica revisionista, los marxistas ortodoxos como Karl Kautsky y Gueorgui Plejánov interpretaron la ley general de la acumulación capitalista como una tendencia histórica al empobrecimiento de la clase obrera. Rosa Luxemburgo sostuvo que «se realizaría en el “futuro” cuando el capitalismo se desarrollara mundialmente».Trotskistas Ernest Mandel y Roman Rosdolsky también argumentaron que Marx no formuló una teoría absoluta de la pobreza. Según Paul Sweezy, Marx formuló una 'ley general de acumulación capitalista' con una tendencia al empobrecimiento creciente del proletariado a un nivel superior de abstracción, pero que no debía interpretarse como una "predicción concreta".

El sociólogo Anthony Giddens considera la interpretación «de que Marx creía que todo el conjunto de la clase obrera se hundiría progresivamente en una pobreza física cada vez más rigurosa» una "confusión", ya que «Marx habla de la "explotación creciente" del trabajador a medida que avanza el capitalismo, pero es evidente que la cuota de explotación (cuota de plusvalía) puede aumentar sin que entrañe necesariamente ningún cambio en los salarios reales de la mayoría de la clase obrera».

Según Theodor Geiger, esta interpretación de la doctrina de Marx carece de ningún respaldo. Solo la verdadera pobreza podría contribuir al colapso del capitalismo. Porque si las condiciones de existencia de la clase trabajadora se volvieran más favorables a pesar de la tendencia a la pobreza, su eficacia como factor político-social sería abolida.Theodor Julius Geiger: Die Klassengesellschaft im Schmelztiegel, Ayer Publishing Verlag, 1949, , pp. 59–60

Empobrecimiento relativo Kautsky y Plejánov interpretaron el empobrecimiento del proletariado únicamente en términos relativos. Sin embargo, Jürgen Kuczynski atacó con vehemencia esta interpretación, «que el empobrecimiento absoluto es solo una tendencia que no puede prevalecer, porque existen contratendencias más fuertes».Wagner. p. 48. Según Kuczynski y su esposa Marguerite, la situación del trabajador se ha deteriorado y su poder adquisitivo relativo ha caído porque sus salarios le dan acceso a una parte menor del producto nacional que antes.Geiger. p. 66. Años antes Lenin había defendido que las masas obreras se empobrecían tanto en términos relativos (''miseria social") como absolutos ("miseria física").

Según Helmut Arndt, la teoría del empobrecimiento solo es válida bajo ciertas condiciones. Un aumento de los salarios reales junto con la productividad laboral es el caso en todas las economías donde se garantiza la protección de sindicatos fuertes e independientes. Concluye: «Si el trabajador es impotente, [la teoría del empobrecimiento] se aplica. Si, por otro lado, el poder en el mercado laboral se distribuye equitativamente, el trabajador participa en el aumento de la prosperidad.»Arndt: Markt und Macht. Tübingen 1973, p. 173 (citado de Heinz-J. Bontrup: Economía. Volkswirtschaftslehre 2ª edición. Oldenbourg, Múnich 2004, , p. 339).

Heinz-Josef Bontrup sostiene que la teoría del empobrecimiento puede verificarse en muchos países capitalistas, incluso si, por diversas razones, esto no conduce a la inestabilidad del capitalismo predicha por Marx. También relaciona la pobreza con el estrés psicológico en el mundo laboral y señala que incluso en la RFA hay desempleo masivo y beneficiarios de ayudas sociales.Heinz-J. Bontrup: Volkswirtschaftslehre. 2ª edición. Oldenbourg, Múnich 2004, p. 396.

Paul Cockshott calculó mediante la participación laboral en la repartición del valor agregado que la tasa de explotación era mucho más alta durante el periodo con más participation en Estados Unidos (78%), que durante la temprana Inglaterra feudal (21%). También señaló el aumento de la tasa de mortalidad y de la edad poblacional en países desarrollados como Japón y las consecuencias del cambio climático como efecto del empobrecimiento capitalista.

Escuela de Fráncfort