Pedro Crisci (1243, Foligno, Umbría, Italia -19 de julio de 1323 ibídem) o Pedro de Foligno fue un laico, rico que distribuyó todos sus bienes entre los pobres y se puso al servicio de la catedral donde llevó una vida humilde y penitente como eremita urbano, viviendo en el campanario de la Catedral de Foligno.
Primeros Años Nació en el seno de una familia acomodada con todas las comodidades deseadas por personas de la época, de la familia de los Cresci. Disfrutó de su riqueza en la primera etapa de su vida, pero a la edad de 30 años renunció a todos los bienes heredados de su padre, los vendió y distribuyó lo recaudado entre los pobres. Se vendió él mismo como esclavo, prometiendo dedicación absoluta a su patrón. El hombre que lo compró, lo dejó prácticamente libre y solamente le pidió que rezara por él, y lo hizo por toda la vida.
Eremita penitente Empezó a vivir en un pequeño hueco del campanario, haciendo oración y ayuno, sin consagrarse como monje ni sacerdote, sino como un penitente, en oración y contemplación, escondido para el mundo, pero expuesto al amor de Dios. Comía poco y hablaba poco. Prestaba servicio de la catedral de Foligno.
Lo miraban con desprecio, y lo calificaban como loco, fanático e inútil. Ofrecía su penitencia por la conversión de los ricos que se olvidaban de los pobres, y los cristianos tibios, que viven como si Dios no existiera.
En aquellos días no era raro encontrar personas penitentes que decidían vivir al amparo de un templo, ofreciendo sus servicios cuando hacían falta, manteniéndose con la limosna, y llevando una vida eremítica dentro de la ciudad; Pedro fue similar a Teobaldo Roggeri, que vivió al amparo de la iglesia de Alba en Piamonte.
El beato Pedro Crisci entregado a las más ásperas penitencias; también realizó varias peregrinaciones a Roma y a Asís. Fue acusado e investigado dos veces bajo sospecha de herejía por la Inquisición y fue declarado ortodoxo. Su espiritualidad estuvo muy cercana a la de la Beata Ángela de Foligno y a la de Santa Clara de Montefalco.
Edificó la iglesia de Santa Maria de Montegranaro cerca de Pésaro, junto al beato Cecco de Montegranaro, un terciario franciscano.
Durante la vida de Pedro, durante la oración él levantaba la mirada hacia el sol, y en ese momento tenía el regalo de entrever en el globo ardiente, el verdadero sol, que es Cristo y que por su gracia él pudo mirar, la cegadora luz, sin padecer daños en sus ojos. Pedro afirmó: “No temas ser pequeño. Cristo se esconde en lo sencillo, en lo olvidado, en lo pobre… allí donde el mundo no mira, Él habita.”
Pedro murió en Foligno el 19 de julio de 1323 con fama de santidad. El padre dominico Juan Gorini de San Geminiano recibió del obispo Agneletti de Foligno el encargo de escribir la biografía del santo, que es la fuente biográfica primaria, y fuente de todas las biografías posteriores.
El beato fue muy venerado durante todo la edad media, y ya en el los estatutos municipales, insertaron el de julio entre las fiestas importantes, día en el que también se tenía una feria, la que todavía existe.
Culto Fue beatificado en 1816 por papa Pio VII. En el antiguo Martirologio Romano se lo recordaba el 15 de junio. La aprobación del culto e inscripción en el Martirologio, le corresponde el título de beato, mencionado en la bula del 1400. No ha sido nunca canonizado formalmente.
En mayo del 1400 el papa Bonifacio IX concedió indulgencia a quienes ese día o los tres siguientes hubiesen visitado la iglesia catedral de San Feliciano. En la actualidad su cuerpo se encuentra en una urna de madera tallada que los fieles pueden visitar en una capilla de la catedral de Foligno, capilla dedicada que fuera construida en 1385 y restaurada en 1870. Es llamado popularmente Pedrillo.
Iconografía El Beato Pedro Crisci ha sido representado, desde los primeros años después de su muerte, vestido con un grueso costal, de rodillas con las manos alzadas hacia el sol y la aureola sobre su cabeza.
Referencias
Categoría:Beatos Categoría:Foligno Categoría:Fallecidos en 1323 Categoría:Nacidos en 1243 Categoría:Italianos del siglo XIV Categoría:Ermitas