Los Valores socialistas fundamentales son el conjunto de interpretaciones oficiales de la ideología del Partido Comunista de China relativas al socialismo con características chinas, promovidas en su XVIII Congreso Nacional en 2012. Los doce valores, expresados en 24 caracteres chinos, se dividen en valores nacionales: prosperidad, democracia, civismo y armonía; valores sociales: libertad, igualdad, justicia y estado de derecho; y valores individuales: patriotismo, dedicación, integridad y amistad.

Antecedentes En 1989, el líder supremo Deng Xiaoping afirmó en un discurso que consideraba la educación como el mayor fracaso de las reformas de la década de 1980, particularmente en lo referente a la educación ideológica y política. El gobierno había intentado impulsar campañas de masas con este propósito, pero estas serían finalmente consideradas ineficaces. La muerte de Wang Yue en 2011 puede considerarse un detonante para un nuevo programa. En 2012, se propuso la construcción de un sistema de valores socialistas fundamentales con el fin de abordar lo que se percibía como una crisis moral derivada del rápido desarrollo económico de China, a la que el Diario del Pueblo se refiere como la «decadencia de los ideales obsoletos del mamonismo y del individualismo extremo».

En el XVIII Congreso Nacional, el secretario general del Partido, Hu Jintao, en representación del XVII Comité Central, presentó el contenido de los nuevos valores destinados a ser consagrados por el Partido Comunista de China. Una cita del secretario general del PCCh, Xi Jinping, en dicho XVIII Congreso Nacional señala:

Lista de valores Los doce valores socialistas fundamentales son:

Valores nacionales Prosperidad() Democracia () Civismo() Armonía ()

Valores sociales Libertad() Igualdad () Justicia () Estado de derecho ()

Valores individuales Patriotismo () Dedicación () Integridad () Amistad ()

Programa

El programa instaba a los gobiernos locales a «organizar campañas de educación moral» y a las organizaciones mediáticas a «practicar la autodisciplina». Asimismo, se solicitó a los artistas promover dichos valores, mientras que se espera que los miembros del Partido y los funcionarios estatales los pongan en práctica. También se exhortó a las escuelas a incorporarlos, y el Ministerio de Educación emitió en 2014 un documento en el que se requería que todas las instituciones educativas los promovieran. Xi Jinping expresó en una reunión de alto nivel que las campañas de promoción de los «valores socialistas fundamentales» debían ser exhaustivas, hasta el punto de que el apoyo público al socialismo con características chinas sea «tan omnipresente como el aire». Otra cita de 2014 desarrolla aún más su postura:

La Ley de Seguridad Nacional de 2015, en su artículo relativo a la seguridad cultural, exige que el Estado defienda los valores socialistas fundamentales. En 2016, funcionarios de la provincia de Hunan respondieron a la campaña organizando una serie de rutinas de baile para «difundir los valores» y expresar su apoyo al Partido Comunista de China.

En junio de 2017, la Administración Estatal de Prensa, Publicaciones, Radio, Cine y Televisión emitió varias disposiciones destinadas a restringir aún más la libertad de prensa. Una de ellas, de carácter patriótico, exigía a los medios de difusión promover los valores fundamentales en sus programas y «oponerse firmemente» a contenidos que exalten el «culto al dinero, el hedonismo, el individualismo radical y el pensamiento feudal».

Recepción

Shiyuan Hao considera que el programa reviste «gran importancia» para «un país multinacional como China», así como para la creación de una «cultura armoniosa» y un «espacio creativo» para la diversidad cultural.

Michael Gow sostiene que, al verse obligado a alinear sus intereses con los «intereses más amplios del pueblo chino y de distintos grupos», el programa de los valores socialistas fundamentales puede analizarse como un desplazamiento del énfasis económico hacia el poder cultural; o, en términos más amplios, como un intento de consolidar la legitimidad mediante la creación de un nuevo orden cultural, cuyo consentimiento podría considerarse «esencial para la estabilidad social a largo plazo».

Liu Ruisheng, investigador de la Escuela de Periodismo de la Academia China de Ciencias Sociales, critica de manera general los intentos del gobierno, señalando que carecen de la misma profundidad en la promoción de valores que en Occidente, donde esta se encuentra «oculta» en las ciencias sociales, la educación, la religión y el entretenimiento, mientras que el Partido Comunista de China presenta la ideología de forma ad hoc. No obstante, mantiene una postura favorable al PCCh.

Frank N. Pieke describe estos valores como confucianos y, por lo demás, carentes de un contenido específicamente socialista, aunque, como señala Michael Gow, la mayoría de los chinos comparten una «comprensión común y ampliamente aceptada de los valores confucianos».

Véase también

Sueño chino Ocho honores y ocho vergüenzas Pensamiento de Xi Jinping Tres Principios del Pueblo

Notas

Referencias

Categoría:Política de China