La Pequeña edad de hielo en Guipúzcoa (País Vasco, España) fue un período de enfriamiento climático que afectó a gran parte del hemisferio norte entre los siglos XIV y XIX. miniaturadeimagen|Mazorca de maíz en un caserío guipuzcoano|325x325px No se trató de una glaciación en sentido estricto, sino de una fase de variabilidad climática caracterizada por un descenso moderado de las temperaturas y una mayor frecuencia de episodios meteorológicos extremos, con inviernos más prolongados, veranos más frescos y una elevada irregularidad en las precipitaciones.

En Guipúzcoa, este fenómeno tuvo importantes repercusiones sobre la agricultura, la economía y el paisaje agrario del territorio, condicionando tanto las actividades productivas como las estrategias de adaptación de la población.

Descripción y Cronología Las causas de estas perturbaciones climáticas se atribuyen a varios factores como la menor actividad solar causada por la disminución significativa de manchas solares y a la actividad vulcanológica mundial que expulsaba a la atmósfera gases y material que opacaba la luz solar.

En Guipúzcoa, los registros históricos (actas municipales y crónicas parroquiales) sitúan dos periodos de mayor impacto: entre 1560 y 1650 y otra entre 1645 y 1715, coincidente con el Mínimo de Maunder.

Los registros históricos describen un descenso medio de las temperaturas estimado en torno a 1 °C respecto a los valores actuales, acompañado de una mayor frecuencia de nevadas a cotas bajas, heladas persistentes, precipitaciones intensas y episodios de inundaciones que afectaron especialmente a las cuencas de los ríos Oria, Urola y Deba.

Repercusión humana miniaturadeimagen|225x225px|Rebaño de ovejas en Guipúzcoa

Al impacto cotidiano que supuso el cambio climático más desfavorable, se unió el impacto económico y de subsistencia al verse afectada gran parte de la actividad económica de la región.

Las cosechas de cereales se vieron muy mermadas así como los cultivos leñosos. Los desbordamientos frecuentes de los rios afectaron a las infraestructuras hidráulicas como molinos y ferrerías, muy frecuentes en Guipúzcoa.

Uno de los cambios más significativos en el paisaje agrario de la provincia fue la implantación y expansión del cultivo del maíz, y en menor medida de la alubia, a partir del siglo XVII como elemento de subsistencia, también para el ganado, en sustitución del trigo y la cebada con peor adaptación a las nuevas condiciones climáticas.

La irrupción del maíz tuvo un efecto colateral en la ganadería de la región. Al estabularse el ganado vacuno alimentado con maíz, se liberaron prados y montes que fueron ocupados por ganado ovino hasta la actualidad.

Los viñedos (antecedente histórico del actual txakoli) sufrieron un retroceso hacia zonas más costeras y protegidas mientras que el cultivo del manzano para sidra mantuvo su importancia en el entorno de San Sebastián y Pasajes, aunque con cosechas muy irregulares según el rigor del invierno.

Ante la falta de una explicación científica del fenómeno, la sociedad guipuzcoana recurrió con frecuencia a rogativas religiosas y procesiones pro pluvia o pro serenitate para solicitar el fin de las sequías o de las lluvias persistentes. Estas ceremonias fueron promovidas por los ayuntamientos y por las Juntas Generales de Guipúzcoa como respuesta a las pérdidas de cosechas y a otras dificultades derivadas de las condiciones meteorológicas adversas.

Véase también

Fauna de Guipúzcoa durante la glaciación de Würm

Referencias

Categoría:Historia de Guipúzcoa