El llamado Ejército Grande, también llamado Ejército Grande Aliado Libertador, fue el cuerpo militar que, en 1852, al mando del gobernador de la provincia de Entre Ríos, Justo José de Urquiza, invadió las provincias de Santa Fe y Buenos Aires y derrotó al ejército del gobernador y caudillo federal de Buenos Aires, brigadier Juan Manuel de Rosas, que hasta ese momento tenía a su cargo el ejercicio de las relaciones exteriores de la Confederación Argentina, en la batalla de Caseros.

Estaba compuesto por 30 000 hombres, la mayoría de las provincias de Entre Ríos y de Corrientes, pero incluyendo a más de 4000 brasileños y a casi 2000 uruguayos. Formaban también en él algunas divisiones porteñas al mando de jóvenes oficiales emigrados unitarios, futuros personajes notorios de la política argentina, como los futuros presidentes Bartolomé Mitre y Domingo Faustino Sarmiento. Contaba además con 50 piezas de artillería. A su paso por Santa Fe, incorporó también unos 2000 soldados de esa provincia.

Antecedentes Pronunciamiento de Urquiza

En el mes de septiembre de 1850, Urquiza, distanciado definitivamente del caudillo federal porteño, se reunió en Concordia con el gobernador de la provincia de Corrientes, coronel mayor Benjamín Virasoro, para formar una alianza contra Rosas. El 5 de enero de 1851, el periódico La Regeneración de Concepción del Uruguay difundió un artículo que ese año se llamaría a «la Organización», en clara alusión a los proyectos constitucionalistas del caudillo entrerriano y muy criticado en los círculos porteños rosistas. Enterado de las negociaciones, el brigadier Manuel Oribe (comandante en jefe del ejército blanco-rosista sitiador de Montevideo, líder del llamado Gobierno del Cerrito y titulado presidente del Uruguay con apoyo rosista), comunicó a Rosas que estaría dispuesto a marchar sobre Entre Ríos, pero el gobernante porteño lo contuvo, para que continuara con el Sitio Grande de Montevideo. A fines de marzo, Urquiza (que buscaba algún otro apoyo aparte de Corrientes) comisionó a Montevideo al comerciante Antonio Cuyas y Sampere para que se entrevistara con algunas destacadas personas de esa sitiada ciudad para sondear la opinión de ellos. La misión Cuyas y Sampere fue de un gran éxito pues logró entrevistarse satisfactoriamente con Manuel Pacheco y Obes, ministro de relaciones exteriores de la República Oriental del Uruguay (el llamado Gobierno de la Defensa de Montevideo) y con Rodrigo de Souza da Silva Pontes, representante del Imperio del Brasil, entre otros. Mientras en los círculos rosistas ya se hablaba de traición, Urquiza, dirigió el 5 de abril una circular a los gobernadores de las provincias argentinas, exhortándoles a aceptar la renuncia que periódicamente presentaba el gobernador de Buenos Aires y que era costumbre rechazar. Finalmente, Urquiza, anunció su ruptura retirándole a Rosas la delegación de las relaciones exteriores de la provincia de Entre Ríos a partir del llamado Pronunciamiento de Urquiza, del 1 de mayo de 1851, en un acto público en la plaza mayor de Concepción del Uruguay. El 21 de mayo, el general Virasoro comunicó al general Urquiza que Corrientes adhería al Pronunciamiento. A fines de mayo se había firmado un primer tratado entre los gobiernos de Entre Ríos, República Oriental del Uruguay y el Imperio del Brasil, en el que no participó el gobierno de Corrientes, que formó una alianza ofensiva-defensiva destinada a levantar el Sitio Grande de Montevideo, expulsar al general Oribe y luego iniciar negociaciones para normalizar la vida institucional del Uruguay. En el caso de que Rosas declarara la guerra esta alianza se volvería en su contra. Entretanto Urquiza, hizo conocer una circular en todos los departamentos provinciales de su provincia con el objeto de concentrar a la totalidad de los varones habilitados para el servicio militar el 15 de julio, en el histórico campamento del Calá (cerca de la actual población de Rocamora), estratégico punto de concentración (por estar en el centro mismo de la provincia) del Ejército Entrerriano a orillas de arroyo Calá. De allí había salido el general Francisco Ramírez (primer caudillo de la provincia) en su campaña final de 1821 y de allí salieron las invasiones entrerrianas a Corrientes de 1839, 1841, 1845 y 1847. Los habitantes de la campaña formaban la caballería y los artesanos y obreros de las ciudades formarían la artillería y la infantería. Todo el mundo en Entre Ríos abandonó sus hogares y sus trabajos al llamado del gobernador, pues la falta de cumplimiento era condenada con la pena de muerte.

En Corrientes, el general Virasoro, a instancias de Urquiza, unos meses antes había comenzado la primera concentración del Ejército Correntino en San Roque. Además, Virasoro organizó dos contingentes en la ciudad de Corrientes: el primero, el "Defensor", un batallón de línea de casi 400 plazas, a órdenes de su hermano el sargento mayor Cayetano Virasoro, el cual fue enviado el 25 de julio en transportes por vía fluvial hacia la entonces villa de Paraná, capital entrerriana, con su banda de música, tambores, armamentos, equipo y municiones, y custodiado por dos buques de guerra con “300 hombres de Marina”, con el objeto de “recorrer y guardar la costa”. Esta fuerza desembarcó en la capital entrerriana el 1 de agosto. El otro contingente, la División de Caballería de Línea "Escolta", con 750 plazas, marchó poco antes a la costa del Uruguay, a requerimiento de Urquiza, al mando del comandante general de la Frontera, coronel José Antonio Virasoro (otro hermano del gobernador). Urquiza ideó, sobre la base de este contingente veterano, formar una fuerza armada de caballería, compuesta por las milicias de los Departamentos de Mercedes, Curuzú Cuatiá y Restauración, la cual debía esperar en el sudeste de la provincia de Corrientes “la orden del referido Jefe para verificar su movimiento al punto que le designe”. El general Virasoro, que controlaba hasta en sus mínimos detalles el movimiento de tropas en su provincia y a los contingentes ya conformados -bajo las órdenes de sus hermanos Cayetano y José Antonio-, sumó nuevos efectivos: el batallón de cívicos "Patricios", de 360 plazas, y el escuadrón de artillería, de 130 plazas, a órdenes del coronel Miguel Virasoro (otro hermano del gobernador). El 12 de agosto esta nueva expedición también fue enviada por vía fluvial a Paraná. Su objetivo era reforzar el batallón "Defensor" y tuvo órdenes de tocar el pueblo de Goya para recibir un pliego de Instrucciones del gobernador que el Comandante de ese punto debía entregar al Jefe de la expedición, aparte de que éste se haría cargo e incorporaría al batallón el resto de infantería que debía marchar de dicho pueblo. Ese mismo 12 de agosto el gobernador Virasoro comunicaba al congreso provincial su salida del territorio de la provincia, en el ejercicio de su cargo de General en Jefe del Ejército de Reserva. Y precisamente fue sobre la base de la infantería y artillería correntinas enviadas a Paraná que el general Virasoro levantara en el campamento del arroyo Las Conchillas este Ejército de Reserva con las milicias correntinas que paulatinamente llegara a su campamento levantado una fuerza de casi 3800 hombres de las tres armas. La misión de Ejército de Reserva sería proteger la capital entrerriana y la costa adyacente de una hipotética acometida rosista desde Santa Fe.

Campaña de Urquiza en Uruguay y levantamiento del Sitio de Montevideo miniatura|Infantería oriental en la Batalla de Caseros Cumpliendo con lo pactado, a principios de julio el general Urquiza dio comienzo a su ofensiva sobre territorio oriental. Se acordó que el caudillo entrerriano dirigiría la guerra, por la debilidad física en que se hallaba su amigo el brigadier Eugenio Garzón (destacado militar oriental blanco, veterano de la Guerra de la Independencia y de la Guerra del Brasil, al servicio del general entrerriano), que previamente, por su condición de oriental y por su popularidad, había sido sugerido por Urquiza como General en Jefe de las fuerzas expedicionarias. Aunque el Ejército Entrerriano al cruzar el río Uruguay para atacar a Oribe, descuidaba su frente occidental (por donde podrían operar el brigadier-doctor Pascual Echagüe desde la provincia de Santa Fe y Rosas desde Buenos Aires, despreció la capacidad de ambos para hacerlo. Dejó en su provincia como Ejército de Reserva al Ejército Correntino, al mando de su gobernador, general Virasoro, que se estacionó cerca de la villa de Paraná, sobre el arroyo Las Conchillas.

En un invierno crudo se realizó la riesgosa operación de atravesar el río Uruguay, en plena tormenta, por parte de tres contingente. Por el norte, el 18 de julio, el contingente correntino, a órdenes del coronel José A. Virasoro, con 1500 jinetes, por el Paso de los Higos (actual Monte Caseros). Al centro lo hizo el general Garzón con la guarnición del Ejército de Operaciones acampada en Arroyo Grande, fuerte de 2900 jinetes entrerrianos, por el Paso del Hervidero (sur de Concordia). En el sur cruzó el 19 de julio el general Urquiza por el Paso de Paysandú con la guarnición del Ejército de Operaciones acampada en la Estancia Posta San José, fuerte de 2170 jinetes entrerrianos, bajo una lluvia torrencial. Urquiza encomendó la tarea del cruce de su propio contingente al coronel oriental colorado Venancio Flores, el cual lo realizó de forma satisfactoria. Gracias a su pericia, el general Urquiza ascendió al coronel Flores a coronel mayor (general). Realizada la operación, Urquiza ocupó Paysandú.

Concluida el cruce del río con éxito, las fuerzas de Oribe comenzaron a retirarse sin oposición, al mismo tiempo que muchas de ellas desertaban y se presentaban a engrosar el Ejército de Operaciones de Urquiza. Las principales poblaciones costeras fueron ocupadas sin resistencia. En Paysandú se reunieron todas las columnas invasoras, y el 29 de julio el general Urquiza emprendió su marcha hacia el interior del territorio oriental. En apoyo a Urquiza, un ejército imperial brasileño de 20 000 hombres de las tres armas, al mando del mariscal de campo Luís Alves de Lima e Silva, conde de Caxias, se estaba formando en la provincia de Río Grande del Sur (futuro Estado del Río Grande del Sur). Estos movimientos fueron apoyados por la flota imperial brasileña, fuerte de 19 naves acorazadas con 203 piezas de artillería, destacada al Río de la Plata, al mando del almirante británico John Pascoe Grenfell. Para defenderse de este múltiple ataque, el general Oribe disponía de 8000 hombres y 25 piezas de artillería apostados en el Sitio Grande de Montevideo, otro ejército de 4000 hombres, al mando del brigadier general Ignacio Oribe, al norte del río Negro y una vanguardia de 1500 hombres sobre el río Uruguay. La vanguardia de Oribe, al mando del coronel Servando Gómez, se unió a las fuerzas de Urquiza con 300 hombres; Urquiza lo nombraría su jefe de vanguardia.