Juana Pérez de Guzmán (¿?-post 1434) fue una dama de la nobleza castellana, que ostentó el señorío de Palos (Huelva) conjuntamente con su hermana Isabel Pérez de Guzmán, señora de Gibraleón y Villalva de Alcor.

Orígenes familiares Fue la segunda hija de Alvar Pérez de Guzmán, II señor de Gibraleón, de Palos, de La Palma y de Olvera, alguacil mayor de Sevilla, Almirante mayor de Castilla y Adelantado de La Frontera, y de Elvira de Ayala (Elvira López de Ayala), que a su vez fue hija del famoso poeta y cronista, el canciller Pedro López de Ayala y de Leonor de Guzmán, señora de Cuartango y Morillas (Álava). Tuvo solo una hermana, Isabel Pérez de Guzmán, que se casó con Pedro de Zúñiga, hijo de Diego López de Zúñiga.

Biografía Las dos hermanas, Juana e Isabel, quedaron huérfanas de padre en 1394, cuando el alguacil mayor de Sevilla, Álvar Pérez de Guzmán, perteneciente a una de las casas nobiliarias más poderosas en Andalucía, moría en el mes de julio de ese año. Las dos hijas debían ser muy pequeñas, en esa fecha, de modo que, como menores de edad, legalmente, la responsabilidad de la tutela de Juana y de su hermana Isabel, la primogénita, recayó en manos de su madre, Elvira de Ayala. Su madre ejercería también la administración de los dominios señoriales que conformaban la herencia paterna. Eso suponía tomar decisiones por sus hijas menores.

No se tienen datos sobre el testamento de Álvar Pérez de Guzmán (en el caso de que lo dictara), de manera que no es posible saber de qué manera habría quedado repartida la herencia. Cabe suponer que fue la viuda la que tomó todas las decisiones sobre el reparto. Elvira se ocupó de solicitar al rey Enrique III la confirmación de los privilegios reales que tenían sus villas señoriales, como hizo con la villa de Olvera (Cádiz), en 1400, en nombre suyo y de sus hijas. Pero esta villa se la asignó en concepto de dote a Pedro de Zúñiga, el marido que había elegido para su hija Isabel, y que era hijo de Diego López de Zúñiga, I Señor de Béjar y Justicia Mayor de Castilla, según el acuerdo matrimonial al que llegaron, de manera que esta villa saldría de las posesiones de Juana.

Elvira de Ayala y sus hijas vivían en Sevilla. En 1407, Juana debía seguir todavía soltera, puesto que, en una carta de donación de unas heredades en el Aljarafe sevillano, en Carmona y en Palos en favor de su madre, suscribe el documento junto con su hermana Isabel, que figura ya casada con Diego López de Zúñiga, sin que se aluda al nombre de su marido. El traspaso de la herencia paterna a sus hijas fue realizado legalmente por su madre en 1417. A partir de entonces dejaría de ser Elvira de Ayala la administradora de los bienes de Juana y de Isabel. No obstante, seguiría cooperando con sus hijas en el gobierno y defensa de las posesiones señoriales recibidas. Pronto aparecieron reclamaciones por parte de otros miembros de las casas andaluzas y que ella tuvo que defender en los tribunales.

La hija del canciller de Ayala debió ser una mujer de carácter consciente de la vulnerabilidad de sus hijas en un mundo de codiciosos nobles señores. En 1420 sigue ayudando a sus hijas, como revela el documento que firma el rey Juan II confirmando a Elvira y a sus hijas el privilegio regio otorgado a su padre para poder asegurar la colonización de la villa refundada de Palos, reafirmando la exención de tributos a los cincuenta vasallos pobladores. De este modo se puede comprobar que las hijas no cedieron la administración de sus señoríos a sus respectivos maridos, sino que se apoyaron en su madre para que siguiera controlando las posesiones.

De la misma manera que Elvira de Ayala negoció el matrimonio de su hija Isabel con Pedro de Zúñiga, el hijo del señor de Béjar, se ocuparía de concertar el matrimonio de su segunda hija. Juana se casó con Juan Rodríguez de Castañeda, que era señor de Fuentidueña, Ormazas, y otros lugares. Juana, por su parte, como señora poseía parte del señorío de la villa de Palos (Huelva), que administraba junto a su hermana Isabel.

Juana Pérez de Guzmán tuvo una sola hija, Isabel de Castañeda. Desafortunadamente, Juana no podrá acompañar ni apoyar a su hija de la misma manera que había hecho su madre con ella, pues debió fallecer no mucho tiempo después. Se desconoce la fecha de su defunción, aunque debió rondar los años 30 del siglo XV. Su marido se casó en segundas nupcias con María de Orozco, señora de Santa Olalla, viuda del señor de Orgaz, Martín Fernández de Guzmán.

Los bienes que habían pertenecido a Juana Pérez de Guzmán, en todo caso, fueron preservados para Isabel, y de ella pasaron tras su muerte en 1462, a su hijo, Juan de Silva, conde de Cifuentes. Unos años después instituyó un mayorazgo a nombre de su hijo para que quedaran vinculados a esta familia.

Matrimonio y descendencia De su matrimonio con Juan Rodríguez de Castañeda, señor de Fuentidueña, nació una sola hija: Isabel de Castañeda (m. 1462), señora de las villas de Palos, Ormazas y Sedano, que casó con Alfonso de Silva, II conde de Cifuentes.

Véase también Isabel Pérez de Guzmán.

Referencias

Bibliografía

Categoría:Casa de Ayala