Juana de Aragón (c. 1469-1510) fue una noble de origen catalán que mantuvo una activa promoción artística y cultural y entroncó con el linaje castellano de los Fernández de Velasco, convirtiéndose en duquesa de Frías. Fue hija bastarda de Fernando el Católico y casó con Bernardino Fernández de Velasco, condestable de Castilla.

Orígenes familiares Juana de Aragón fue hija natural del rey Fernando el Católico (1452-1516) y de Juana Nicolau, una mujer procedente, según indicios, de la villa de Agramunt de origen no noble, aunque ennoblecida por el rey, posiblemente en torno a 1488. Los primeros datos documentales que identifican a su madre, en 1475, la nombran de diversa manera, Andreua Mateua, Nicolaua Mateua, Joana Andreua y Joana Nicolau, siendo este último el nombre que permanecerá a partir de 1485. Los orígenes sociales de su madre no están tampoco muy claros, aunque los datos disponibles indican que la madre de Juana se trataba de una mujer no noble vinculada con vecinos de Agramunt y de Tárrega, en el condado de Urgell. Algunas mujeres de su familia estaban emparentadas con los Clarió, notarios de la villa de Agramunt. Si bien se sabe que la otra amante del rey, Aldonza Ruiz, fue obligada a casarse, parece que Joana debió permanecer soltera. En la villa de Tárrega vivió sus últimos días y dictó testamento en 1522.

Hasta el momento se desconocía el nombre de su madre, que las fuentes de la época nunca mencionaban, por lo que se dio por supuesto que sería hija de la otra amante del rey (ésta sí conocida), Aldonza Ruiz de Ivorra (1454-1513), madre de otro hijo natural del príncipe Fernando, Alfonso de Aragón (1470-1520) , nacido justo después que Juana. Algunos autores han considerado que fueron incluso hermanos uterinos, hecho hoy descartado.  Ambos fueron, sin embargo, concebidos de madres diferentes, pues el príncipe y rey de Sicilia Fernando por aquel entonces, en 1468, simultaneaba relaciones eróticas con ambas, muy probablemente durante su estancia entre Tárrega y Cervera. En Cervera, precisamente, se estaban negociando las capitulaciones matrimoniales para casarse con la infanta (Isabel de Castilla), hija del rey Juan II de Castilla y de Isabel de Portugal, y medio hermana del rey de Castilla, Enrique IV.

Biografía En 1475 aparece por primera vez mencionada Juana (junto con su medio hermano Alfonso) en la documentación real, en el primer testamento que redactó Fernando de Aragón el 12 de julio de ese año, durante la guerra por la sucesión al trono de Castilla, en donde se alude también a sus madres (aunque sin llamarlas por su nombre). En ese año, Juana debía vivir todavía con su madre en la villa de Agramunt, y allí pasaría parte de su infancia. Su madre había recibido por concesión las rentas reales de la villa de Agramunt, como medio de protección regia. Siendo ya rey de Aragón, Fernando le concedió exención de pechos reales de todas las propiedades que poseía en la villa de Tárrega.

Siendo todavía niña, con su madre debió trasladarse, probablemente, a Tárrega y a Zaragoza, hasta terminar residiendo en Barcelona, en la década de 1480. En esos años, la pequeña Juana fue puesta bajo los cuidados y enseñanzas de la noble dama de la corte Isabel de Urrea i de Mur, dama de confianza de la reina Juana Enríquez, que antes había sido aya de la infanta Juana, hermana del príncipe Fernando. Tras la muerte de Isabel de Urrea, después de 1486, Estefanía Carròs i de Mur asumió esas funciones educativas.

En la corte catalana, Juana de Aragón recibió la misma esmerada educación que su hermano Alfonso, ya que ambos acudían a las clases del humanista Antonio Geraldini. Antonio de Lalaing, señor de Montigny, afirmó que durante su juventud había sido la mujer más hermosa de España: “celle fu, en sa jonesse, extimée la plus blee demoiselle d’Espaigne”. Antonio Geraldini le dedicó alguna de sus poesías, aunque sin dejar de resaltar su notable inteligencia y aplicación en el estudio. Más allá de su belleza, también se destacó la notable educación de la joven:

Así, ambos contaron con las enseñanzas del afamado humanista Antonio Geraldini, quien les llegaría a dedicar a ambos unos opúsculos estampados en Roma durante la embajada del Gran Tendilla entre 1486 y 1487. En la obra dedicada a doña Juana, el maestro se vanagloriaba de las esperanzas que tenía en sus pupilos, y sobre todo en la joven, quien no solo dominaba el latín, sino que se manejaba con soltura en muchos otros materiales.Juana tuvo la oportunidad de encontrarse con su padre cuando éste recorría sus reinos patrimoniales. Durante la estancia de la corte en Zaragoza en 1488, parece que llegó a concertarse su matrimonio con el duque de Bretaña.

En 1496 se documenta ya la presencia de Juana de Aragón en Castilla, conviviendo con la familia real en la corte que residía en Burgos, por aquel entonces, habitando la Casa del Cordón, la residencia de los condestables de Castilla, los Velasco. Jerónimo Zurita deja testimonio del amable trato que recibió de la princesa Margarita de Austria, que en 1497 se trasladó a Burgos para casarse con el príncipe Juan: "y a doña Juana de Aragón, que se criava con las infantas, dió la mano, y la besó".

Juana de Aragón, aunque hija natural, jugó un papel esencial en las alianzas matrimoniales de los reyes. Su condición no legítima limitaba, en todo caso, sus posibilidades, de manera que un segundo proyecto de matrimonio en 1489, en este caso con el rey de Escocia, quedó frustrado por esta razón. En 1497 estaba prometida con Luis de Pimentel, marqués de Villafranca del Bierzo heredero de los duques de Benavente. La muerte inesperada de este prometido frustró también este tercer proyecto. miniaturadeimagen|Escudo de la Casa de Velasco, familia con la que entroncó Juana de Aragón. Finalmente, se selló en 1500 el matrimonio de Juana de Aragón con el conde de Haro y duque de Frías, y condestable de Castilla, Bernardino Fernández de Velasco, que era viudo y padre de una hija. Anteriormente, el duque se había esposado con Blanca de Herrera en primeras nupcias. Este enlace beneficiaba enormemente al linaje de los Velasco al entroncar familiarmente con la realeza. El matrimonio asentaba las buenas relaciones mantenidas entre esta Casa y la Corona desde hacía algunas décadas. No en vano Juana casaba con uno de los linajes más poderosos de la Castilla de finales del siglo XV. Para la casa real resultó un buen enlace, teniendo en cuenta que el rey Fernando se había tenido que endeudar con la bailía general de Valencia para poder dotar a su hija, mientras que el condestable aportaba una suma sustanciosa, además del disfrute de uno de sus señoríos patrimoniales más señalados, el señorío de la villa de Villalpando (Zamora), señorío personal de su bisabuela María Solier. Fue el propio Felipe el Hermoso quien llevó a Juana de Aragón al altar el 5 de mayo de 1502 en Toledo, pues Juana de Aragón tenía una relación muy afectuosa con su media hermana la princesa Juana, a quien solía acompañar durante su estancia en la corte, siendo su apoyo y su consuelo en los momentos más duros de su vida, a la muerte del rey Felipe. Durante el corto reinado de la reina Juana y de Felipe el Hermoso, los reyes convivieron con los duques de Frías en su residencia de Burgos. Allí vio Juana morir al rey Felipe y también allí recibió a la segunda mujer (legítima) de su padre, Germana de Foix.

Juana de Aragón estuvo casada unos ocho años con el condestable, cinco de los cuales se vieron marcados por los partos, la crianza de sus cinco hijos, y por el dolor causado por la muerte de cuatro de ellos. Tan solo una niña llegó a la edad adulta, Juliana. La consecución de un heredero varón resultaba crucial en la Casa de Velasco, desde que Mayor de Castañeda instaurara el primer mayorazgo y la regla sucesoria agnaticia (por la línea de varón) en la transmisión del patrimonio y los honores. Los partos, en aquella época, representaban momentos de gran trascendencia en la vida de una mujer, ya que su vida se ponía en serio riesgo. Juana otorgó testamento estando embarazada de uno de sus hijos, en la villa de Haro en marzo de 1509, escrito de su propia mano. Ese mismo mes de marzo nacía su hija Juliana Ángela y al año siguiente, en el verano de 1510, nacía Antonio, que no sobrevivió a su hermana y apenas a su madre. Se ha atribuido, erróneamente, como muerte el año de 1509, por ser fecha de su testamento. No obstante, hay referencias que la sitúan el 1 de mayo de 1510 en Monzón, día que Fernando el Católico, como gobernador de Castilla, autorizaba al condestable para fundar mayorazgo en favor de su hija Juliana Ángela de Aragón Velasco. Se sabe que en ese momento Juana estaba embarazada de nuevo. Un nuevo codicilo en el verano de 1510 indicaba ya la existencia de un nuevo hijo, Antonio. El 6 de septiembre de 1510 ya constaba como difunta, y en Zaragoza Bernardino Fernández de Velasco establecía mayorazgo en beneficio del varón recién nacido.

El sobrino del condestable, Pedro Fernández de Velasco y Tovar, en cuyas manos acabó el mayorazgo de la Casa de Velasco, y la mano en matrimonio de su prima Juliana Ángela, describió así a su tía Juana de Aragón en su obra Origen de la ilustrísima Casa de Velasco:Fue doña Juana de Aragón alta de cuerpo, hechado vn poco adelante, y flaca de rostro y corta de garganta, tenía el gesto algo largo, la boca delgado (sic), la nariz muy buena, aguileña, los ojos zarços muy buenos, la frente buena, tenía mucha grabedad en el rostro, hera muy honesta y amiga de que se hiçiese justiçia en su tierra, oýa muy debotamente misa, tenía gran casa, hera de gran presunçión y muy seca con los deudos de su marido mas no con él, que le hera tan obediente y le serbía tanto que fue //(fol. 63) gran exemplo para todas las mugeres casadas de la manera que an de tener en querer y tratar a sus maridos. Murió antes que el condestable su marido y acabó como gran christiana. Enterróse en Santa Clara de Medina de Pumar donde mandó haçer una capilla de la Conçeption de Nuestra Señora.

Formación clásica y promoción intelectual