La estancia La Golondrina es una residencia de campo situada en la localidad de Mechongué en la provincia de Buenos Aires. Establecida a mediados de siglo XIX, cuenta con un casco reformado considerado un ejemplo del estilo neocolonial rioplatense, así como una capilla y caballerizas del mismo estilo arquitectónico.

Sumado a la actividad agropecuaria que históricamente ha concentrado la estancia, también se destaca por ser recordada por numerosas obras artísticas, por dar nombre a una escuela local, y por haber sido escenario de episodios relevantes en la historia argentina.

Historia

Primeros años Desplazados los pueblos indígenas que poblaban los actuales partidos de General Alvarado y Lobería, la Sociedad Rural Argentina, antecedente de la entidad rural homónima actual, comenzó a comprar tierras en esa región en la década de 1820. Así en 1827 adquiere el Rincón de los Lobos de Lorenzo López, y en 1829 compra a Manuel Guillermo Pinto y Manuel Luzuriaga una merced fuera de la línea de fronteras.

Parte del extenso territorio propiedad de la Sociedad Rural, que en 1826 ascendía a 136 y 1/2 leguas (341.250 hectáreas) y en 1865 a 86 y 1/2 leguas (216.250 hectáreas), fue entregado a terceros para su arrendamiento. Entre ellos, en la década de 1850 la estancia La Golondrina fue entregada al comerciante portugués Manuel Arruda, quien también explotaba en aquella zona el establecimiento San Antonio.

Con la muerte de Arruda el 18 de agosto de 1859, soltero y sin descendencia legítima,Expediente sucesorio de Manuel Arruda, F°3. Archivo General de la Nación, Sucesiones, Tomo 3522, Año 1859. el derecho a la explotación del establecimiento La Golondrina fue transmitido por la Sociedad Rural Argentina al abogado y hacendado Eustaquio Torres Agüero, quien ya poseía estancias en los partidos bonaerenses de Castelli y Pila. Torres Agüero se encontraba estrechamente relacionado a la Sociedad Rural: era primo hermano de su presidente Miguel Martínez de Hoz, y en su casa se fundaría en 1866 la actual Sociedad Rural Argentina.

Familia Torres Agüero miniaturadeimagen|La Golondrina en 1901 En asamblea general de accionistas del 17 de febrero de 1867 se decidió la liquidación de la antigua Sociedad Rural Argentina, y la venta de sus tierras en subasta pública realizada por los martilleros Balbín y Plowes. Los primos Martínez de Hoz y Torres Agüero recibieron un tratamiento preferencial, y fueron beneficiados en el reparto de tierras. Entre ellos, el Dr. Eustaquio Torres Agüero adquirió en 1868 la estancia La Golondrina, entre los arroyos El Pescado y la Tigra, con una extensión total de 4 y 1/2 leguas (11.250 hectáreas). El año siguiente se desempeñaría allí como juez de paz de Lobería.

Sin embargo, Torres Agüero murió poco tiempo más tarde, el 5 de agosto de 1869, en la ciudad de Buenos Aires. La Golondrina pasaría entonces a ser propiedad de su viuda, Juana Fernández de Agüero, dueña del establecimiento hasta su fallecimiento. Durante los años en los cuales Juana Agüero de Torres fue dueña de la estancia su administración y explotación se encontró a cargo de su hijo Enrique Torres Agüero. A instancias de él en el año 1883 fue fundada en La Golondrina la Escuela N°5 de Lobería, que tuvo su sede allí hasta 1891.

Al morir Juana Fernández de Agüero se inicia un proceso sucesorio, que adquiere publicidad mediante un edicto del 26 de octubre de 1889 en el que se menciona a La Golondrina:Ha sido iniciada por el Juzgado de lo Civil en turno, la testamentaria de la señora Juana Fernández Agüero de Torres, cuyos bienes consisten en los siguientes: Una estancia denominada "La Golondrina" en el partido de Lobería; una id denominada "San Miguel" en el partido de Castelli; una fracción lindando con esta estancia llamado "Campo Chico" y una casa en la calle Perú 552. miniaturadeimagen|Familia Tezanos Pinto Torres Agüero Sin embargo, la estancia La Golondrina se mantendría dentro del patrimonio familiar una vez finalizada la sucesión de Juana Agüero de Torres, dividiéndose entre tres de sus hijos: Enrique Torres Agüero heredearía una fracción conocida como estancia El Chocorí, con 4.331 hectáreas; José Miguel Torres Agüero recibiría una fracción de 4.283 hectáreas llamada estancia El Fray Güen, que luego pasaría a su viuda Martina Bernal y a su hija Cristina Torres Agüero de Bosch; y finalmente Corina Torres Agüero, casada con el Dr. David de Tezanos Pinto, heredaría las 3.749 hectáreas donde se encontraba el casco original, continuando su fracción por ser conocida como La Golondrina.

De entre los hijos de Eustaquio Torres y Juana Fernández de Agüero se desempeñaría en la función pública local Enrique Torres Agüero, quien fue juez de paz de Lobería en 1885, presidente de su comisión municipal de 1887 a 1891, y comisionado municipal en 1893. Los demás hijos del matrimonio Torres Agüero, sin embargo, fijarían todos su residencia en la ciudad de Buenos Aires.

Familias Tezanos Pinto y Foster miniaturadeimagen|La Golondrina, subdividida en 1920 Corina Torres Agüero, heredera de La Golondrina y su propietaria desde 1890, había contraído matrimonio el 10 de marzo de 1877 en la Iglesia de San Ignacio de Buenos Aires con el abogado chileno David de Tezanos Pinto. El matrimonio tuvo trece hijos, que continuaron habitando temporalmente la estancia La Golondrina, especialmente durante el verano, debido a su cercanía con la ciudad balnearia de Mar del Plata. Así en guías sociales de 1938 figura La Golondrina como residencia estival de hijos y nietos del matrimonio, entre ellos Corina de Tezanos Pinto y Enrique Foster, César de Tezanos Pinto y Cristina Méndez Terrero, también dueños en Buenos Aires del Palacio Tezanos Pinto, y las hermanas solteras Juana y Leonor de Tezanos Pinto Torres Agüero.

Durante estos años La Golondrina adquiere notoriedad gracias a un tango compuesto por Peregrino Paulos y dedicado a David de Tezanos Pinto Torres Agüero, que se titula precisamente como la estancia que inspira la obra. Finalmente, luego de morir Corina Torres Agüero el 9 de mayo de 1922, y su marido David de Tezanos Pinto el 6 de enero de 1934, La Golondrina pasa a manos de la familia Foster de Tezanos Pinto, al ser heredada por la segunda hija del matrimonio, Corina, casada con el Dr. Enrique Foster. Ellos serían los últimos propietarios de La Golondrina pertenecientes a la misma familia, ya que luego de más de cien años unida a ella la estancia fue vendida a terceros a mediados de siglo XX. miniaturadeimagen|221x221px|La Golondrina Polo Team

Destino posterior Años después de la venta de La Golondrina por parte de la familia Foster de Tezanos Pinto, la estancia fue comprada por el empresario estadounidense Paul Oberschneider, quien restauró el casco principal y la capilla, y añadió caballerizas y tres canchas de polo al establecimiento. Desde entonces La Golondrina funcionó como hotel rural con clases de polo, residencia principal de la familia Oberschneider, y sede del equipo de polo La Golondrina. Actualmente la estancia permanece como propiedad privada.

Descripción La estancia se compone de un casco principal de vivienda, un conjunto de caballerizas y una capilla, organizados en torno a un parque arbolado de características paisajísticas propias de las estancias bonaerenses. El conjunto responde estilísticamente al neocolonial rioplatense desarrollado en las primeras décadas del siglo XX, integrado a la tradición constructiva rural pampeana.

Casco principal El casco de la estancia presenta una planta predominantemente horizontal y extendida, con galerías perimetrales y techos inclinados cubiertos con teja colonial. Los muros revocados y encalados, los arcos de medio punto y los frontones curvos en los accesos principales remiten al lenguaje neocolonial difundido en la arquitectura rural argentina entre 1910 y 1930.

La fachada principal se organiza en torno a un acceso central destacado por un arco de medio punto y remate curvo con óculo. Las carpinterías de madera y las rejas de hierro completan el repertorio formal. En el interior, los ambientes presentan cielorrasos con vigas de madera a la vista o techos de estructura inclinada con tirantería expuesta, pisos de madera y galerías abiertas hacia el parque. Los espacios sociales principales se articulan en torno a galerías cubiertas que funcionan como transición entre el interior y el entorno natural.

Caballerizas El conjunto de caballerizas se dispone en forma longitudinal, con una sucesión de arquerías de medio punto sostenidas por pilares macizos. El edificio combina muros revocados, cubiertas de teja colonial y pisos de ladrillo, manteniendo coherencia formal con el casco principal.

En su interior se organizan boxes individuales, pasillos centrales de circulación y áreas de guardado de monturas y equipamiento ecuestre. La estructura de cubierta presenta tirantería de madera y cerchas visibles. El conjunto responde tanto a una función productiva como representativa, característica de las estancias tradicionales dedicadas a la actividad ganadera y ecuestre.

Capilla La estancia cuenta con una capilla exenta de pequeñas dimensiones, ubicada dentro del parque y próxima al curso de agua del arroyo El Pescado. El edificio presenta una fachada simple con arco de medio punto en el acceso y espadaña superior para campana, cubierta de teja colonial y muros revocados blancos.

La tipología responde a las capillas rurales privadas construidas en estancias bonaerenses durante el siglo XIX y comienzos del siglo XX, destinadas al uso familiar y del personal del establecimiento. Es particularmente importante en la estancia la devoción al beato jujeño Pedro Ortiz de Zárate, antepasado de las familias Tezanos Pinto y Foster, propietarios históricos de La Golondrina.

Cultura popular y relevancia social miniaturadeimagen|257x257px|Tango La Golondrina La estancia La Golondrina es recordada en numerosas obras artísticas, tales como poemas, pinturas y canciones. Entre ellas se destaca el tango "La Golondrina" creado por el compositor Peregrino Paulos y dedicada por él a David de Tezanos Pinto Torres Agüero, integrante de la familia dueña de la propiedad por más de cien años.La Golondrina, N° de Cat.: Tango-L0006. En: Archivo de Música Popular, Folklórica e Indígena del Instituto de Investigación Musicológica "Carlos Vega", de la Pontificia Universidad Católica Argentina.

Asimismo, La Golondrina fue una posta de tránsito en las rutas terrestres entre la ciudad de Buenos Aires y la región pampeana al sur de la provincia homónima, desde tiempos tan lejanos como 1869, cuando la empresa La Rosa del Sud anunciaba, entre otros destinos, realizar cuatro días al mes la ruta De Buenos Aires hasta la Golondrina (en la Lobería).

Años más tarde en el entorno de la estancia existió también un establecimiento educativo que llevó su mismo nombre, el cual figura en 1888 como escuela Campo La Golondrina. Probablemente se trate de la Escuela N°5 de Lobería, fundada precisamente en La Golondrina por Enrique Torres Agüero, por entonces integrante de la comisión municipal del partido.

Equipo de polo En la estancia se desarrolló actividad vinculada al polo y a la cría de caballos deportivos. Su escuela de polo se asoció en la década de 2010 al Club de Polo de la Universidad de Oxford, entre otras alianzas con instituciones deportivas. Asimismo, en 2016 La Golondrina fue objeto de un artículo en la revista británica The Polo Magazine, que la describió como un establecimiento dedicado al turismo ecuestre y a la organización de torneos y temporadas de polo en la región pampeana.

La escuela de polo de La Golondrina dio también lugar a un equipo de polo conocido como La Golondrina Polo Team. Éste fue integrado, entre otros jugadores, por Paul Oberschneider, Juan Ambroggio, Diego Cavanagh, Dario Musso, Satnam Dhillan y Tomás Ruiz Guiñazú.

Notas

Categoría:Partido de Lobería Categoría:Estancias de Argentina Categoría:Partido de General Alvarado Categoría:Turismo en Argentina