María de Abarca (¿Sevilla?, finales del siglo –San Cristóbal de La Laguna, 3 de marzo de 1541) fue una mujer perteneciente a la primera generación establecida en Tenerife tras la conquista castellana de la isla.
Biografía La filiación de María de Abarca ha sido objeto de discusión. La tradición genealógica la situó como hija de Martín de Abarca y la identificó como dama de la reina Isabel I de Castilla. Sin embargo, la documentación notarial permite identificarla con mayor precisión como hija de Francisco Pérez de Ojeda, veinticuatro de Sevilla.
No se dispone de información fiable sobre su juventud. Su presencia en Tenerife se documenta a través de su matrimonio con Hernando del Hoyo Solórzano, conquistador de La Palma y Tenerife y regidor de esta última isla desde 1512. Precisamente, su esposo se vio implicado en un prolongado conflicto con el adelantado Alonso Fernández de Lugo en torno a la interpretación de una data concedida en 1496 relativa al repartimiento de tierras y aguas en el Campo del Rey y el Traslatadere, en el norte de Tenerife, un pleito que se prolongó durante décadas, generando resoluciones judiciales y nuevas controversias entre los herederos de ambas partes.
En 1518, tras la muerte de su esposo, doña María de Abarca compareció ante la autoridad judicial en la entonces villa de San Cristóbal para solicitar la tutela y curaduría de sus hijos menores, que obtuvo formalmente el 23 de junio de 1518, conforme al derecho castellano vigente, que exigía la presentación de una fianza para garantizar la correcta administración de los bienes. Su fiador fue el regidor Rafael Font. En el ejercicio de la tutela asumió la dirección económica de la Casa. La familia mantenía con Rafael Font una deuda que ascendía a un millón de maravedíes. En 1520 arrendó a este las tierras del Traslatadere por un plazo de cinco años, fijando como renta 30 fanegas de trigo y 20 fanegas de cebada el primer año, 40 arrobas de azúcar blanco durante los cuatro años siguientes y, además, 80 arrobas adicionales de azúcar al término de cada dos años. En 1523 se comprometió a saldar la deuda mediante el pago anual de 200 fanegas de trigo.
Además, puso en explotación las tierras familiares, actividad que delegó en el regidor Antón Joven, quien posteriormente sería tutor de los hijos menores. En este proceso promovió el cultivo de la caña de azúcar en las tierras de regadío y el de la vid en las de secano, cultivo que adquiriría creciente relevancia en la economía insular. Paralelamente, entregó a Juan de Llerena otras tierras de caña situadas en el mismo paraje del Traslatadere, en la zona conocida como la Rambla de los Caballos, lo que evidencia la existencia de distintas unidades productivas dentro del mismo ámbito geográfico, sometidas a contratos diferenciados.
Como tutora, doña María de Abarca también asumió la gestión de las propiedades familiares y la continuidad de los pleitos iniciados por su esposo, hasta que en 1524 otorgó poder a su primogénito, Hernando del Hoyo, apodado «el Joven», para proseguir los litigios judiciales de la familia. En 1527, en el marco de los conflictos derivados de la data del Traslatadere, tomó posesión de una heredad en la zona de Tigaiga en calidad de tutora de sus hijos. Ese mismo año, negoció con los herederos de Fernando de Castro una transacción extrajudicial del pleito que les enfrentaba por la posesión de los derechos de riego de las tierras del Traslatadere.
María de Abarca otorgó testamento cerrado en San Cristóbal de La Laguna el 3 de marzo de 1541 ante el escribano Luis Méndez. Dispuso ser enterrada en el convento de San Agustín de la ciudad y ordenó la construcción de una capilla mayor destinada a servir como lugar de sepultura para ella y sus descendientes, aunque esta obligación fue incumplida por sus hijos, lo que dio lugar a un conflicto con los agustinos que duró décadas. Además, en el testamento liberó a varios esclavos y distribuyó la mejora del tercio y quinto entre sus hijos, consolidando la transmisión patrimonial.
Matrimonio y descendencia Contrajo matrimonio con Hernando del Hoyo, capitán de la conquista de La Palma y Tenerife, con quien tuvo descendencia. Como cabeza de familia, María de Abarca concertó los matrimonios de sus hijos e hijas con miembros de familias con presencia en el concejo de Tenerife, unas alianzas que reforzaron la posición social y política de la familia:
Hernando del Hoyo, el Joven, (¿?-1564), casado con Magdalena Joven, hija del regidor Antón Joven. Francisco Solórzano del Hoyo, casado con doña Isabel de Meneses, hija del bachiller y regidor Pedro Fernández Valdés. Sin sucesión. Martín del Hoyo, posiblemente premuerto a su madre. Doña María de Abarca, casada en Sevilla con Francisco de Sopranis. Premurió a su madre. Doña Francisca del Hoyo, casada con Diego Yanes de Céspedes, continuo de la casa del rey y maestre de campo en Tenerife. Premurió a su madre. Doña Isabel del Hoyo, casada con el regidor Juan Benítez de las Cuevas.
En su testamento, otorgado en 1541, nombró albacea a su consuegro Antón Joven, reforzando así los vínculos entre ambas familias.
Véase también Conquista de Tenerife
Referencias
Bibliografía
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