miniaturadeimagen|En este espectrograma de la canción «Glass Tiger» de Disparition, se pueden ver la acumulación (build-up) y el drop que conducen al minuto 2:05. El drop (también denominado beat drop) es un momento en una pieza musical, popularizado por los diversos estilos de música electrónica de baile (EDM), en el que se produce un cambio repentino del ritmo o de la línea de bajo, precedido por una sección de build-up (acumulación) y un break (pausa). Constituye la parte de mayor volumen de una canción de este género.
De origen disco y del rock de los años setenta, los drops están presentes en géneros como el EDM, el trap, el hip hop, el K-pop e incluso el country. Gracias a las aplicaciones de producción musical, su instrumentación y sonido pueden variar considerablemente. Entre los elementos electrónicos y herramientas habituales para crearlos se encuentran los sintetizadores, las muestras vocales, una base rítmica y líneas de bajo.
Este elemento puede adoptar formas específicas, como el beat-up (denominado así porque supone un punto en el que se incrementa el volumen del bombo tras haberse atenuado durante una pausa o build-up) y el climax (un drop único y contundente que aparece avanzado el tema). Existen también variantes que se apartan de la estructura convencional, como los «anti-drops» —canciones en las que el estribillo resulta más minimalista que la acumulación previa— y los «drops superseding» consecutivos.
Historia De acuerdo a un artículo escrito por Charlie Harding en Billboard, el drop surgió del rock de los años setenta. Una variante del drop, el bass drop, se utilizó en el subgénero Miami bass del hip hop durante la década de 1980. Este se producía mediante el profundo sonido de bombo de la caja de ritmos Roland TR-808. Desde entonces, el bass drop de la TR-808 se ha incorporado a numerosos géneros de música electrónica de baile, ya sea generado con una TR-808 o mediante una muestra de este sonido. El drop en el EDM ha seguido evolucionando con el tiempo y ha ido circulando por distintos subgéneros.
Géneros
Música electrónica de baile
En numerosos géneros de la música electrónica (EDM) es habitual encontrar más de un drop en una misma canción, sobre todo cuando el tema sigue una estructura de verso/estribillo de corte «dance pop» con voces. En estos casos, suele aparecer un drop en cada estribillo como punto culminante del ciclo. Por el contrario, algunas piezas tienden a concentrarse en un único drop que actúa como inicio del clímax de la canción; en los subgéneros con voces esto ocurre con mayor frecuencia en la última repetición del estribillo, mientras que en los instrumentales suele situarse en el último cuarto del tema.
Las características del drop varían según el género, por ejemplo, en el trap, el drop incorpora una vibración densa acompañada de un bajo contundente. Por su parte, en la música pop electrónica, el drop genera un marcado efecto de rebote pensado para grandes audiencias. La revista Billboard señalaba en 2016 que el «pop-drop» se ha convertido en un «interludio musical posterior al estribillo que fusiona técnicas de la música electrónica de baile y el hip hop, y que ha terminado por desplazar al propio estribillo en la música pop». En cuanto al trance, el eurodance, el hardstyle, el hardcore, el house y otros géneros bailables donde predominan las melodías y las progresiones armónicas, se conoce como «clímax». En este punto, la melodía principal y los acordes de acompañamiento entran junto con la batería y, por lo general, una línea de bajo sincopada que aporta una sensación de rebote al tema. En el dubstep, el drop se caracteriza por una línea de bajo densa y pesada —a menudo con efectos de «wobble» o «vocal»— combinada con un ritmo fuerte entrecortado. Puede incluir melodías emotivas entrelazadas con distintas variantes de las líneas de bajo propias del género. El dubstep melódico, una de sus ramas, incorpora acordes potentes y melodías ligeras sobre la base pesada para crear armonías sugerentes. Por último, los DJ de música electrónica recurren en ocasiones al «doble drop»: una técnica de beatmatching que consiste en hacer coincidir en el tiempo los drops —y por tanto los clímax respectivos— de dos temas diferentes que suenan simultáneamente.
Pop-drop El pop-drop es un elemento característico de las canciones pop que, desde una perspectiva tradicional, funciona como una especie de interludio posterior al estribillo. No obstante, desde mediados de la década de 2010 ha pasado a considerarse el nuevo punto culminante de los temas pop, relegando al propio estribillo a un mero elemento de preparación para la sección del drop. Ya en diciembre de 2016, Charlie Harding, coautor de Switched on Pop, lo describía en la revista Billboard como el «año del pop-drop». Entre los artistas que han incorporado esta estructura en sus canciones figuran Rihanna y Calvin Harris con «We Found Love» (2011), Ariana Grande con «Problem» (2014), Justin Bieber con «Sorry» y «What Do You Mean», y The Chainsmokers con «Closer» (2016).
Otros géneros En el hip hop, el primer drop y el clímax se enfatizan especialmente mediante bombos, cajas, hi-hats, una línea de bajo 808 y un elemento melódico. En los subgéneros del metalcore, los bass drops se emplean a menudo bajo el primer acorde de un breakdown para acentuar esta sección y dotarla de una presencia más pronunciada. Este efecto puede realizarse mediante baterías electrónicas con un pad de muestras que el baterista activa, o a través de una pista de acompañamiento; en ambos casos, la señal se envía al sistema de megafonía (PA) del local.
Referencias
Enlaces externos
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