El 6 de febrero de 2026, un ataque suicida tomó lugar en la mezquita Khadija Tul Kubra, una mezquita chiita ubicada en la región de Tarlai Kalan, al sureste de Islamabad, Pakistán. El ataque ocurrió durante la oración del viernes de la mezquita, la explosión causó la muerte de 32 personas, incluyendo el perpetrador, e hiriendo a más de 170 personas. El Estado Islámico reclamó responsabilidad por los ataques.

Antecedentes Desde 2022, Pakistán estuvo bajo constante violencia sectaria entre musulmanes de las ramas suníes y chiitas. Organizaciones militante como el Movimiento de los Talibanes Pakistaníes (TTP) y el Estado Islámico del Gran Jorasán (ISIS-K) reclamaron responsabilidad por ataques similares en el pasado, ataques que comúnmente ocurrieron durante eventos religiosos.

El bombardeo ocurrió como forma de contrataque en el trasfondo de una alta actividad militar en Pakistán, incluyendo los ataques en Baluchistán de 2026 entre otros ataques terroristas ocurridos en distintas provincias pakistaníes. La región de la capital de Pakistán, Islamabad, es típicamente considerada como segura, esto debido a la alta presencia militar y policial de la región, haciendo el ataque terrorista y eventos similares muy poco comunes.

Ataque La explosión tomó lugar momentos después de que la oración del viernes comenzara en la mezquita Khadija Tul Kubra, ubicada en el suburbio de Tarlai Kalan en la región periférica del territorio de la capital, Islamabad. Grabaciones de CCTV del evento muestran que la explosión tomó lugar a horas 1:38 p. m. PKT (8:38 a. m. UTC). Según reportes policiales, el perpetrador suicida fue detenido a la entrada de la mezquita por empleados de seguridad momentos antes de comenzar a disparar en contra de los practicantes que se encontraban en la estructura, el perpetrador detonó los explosivos dentro o a cercanías de la mezquita, causando daños significativos a la estructura y dispersando escombros en el área.

Diferentes testigos de la explosión reportaron el consecuente caos del evento, viendo como varios practicantes chiitas escapaban del lugar, junto a víctimas ensangrentadas visibles en los jardines de la mezquita y lugares aledaños a la misma. Reportajes en televisión mostraba como los equipos de rescate y personal de seguridad ayudaban a gente herida, transportándolos a hospitales. Los reportes policiales indicaron que la explosión fue un ataque deliberado e iniciaron una investigación, incluyendo análisis forense del ataque.

Investigación thumb|300px|El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, visitando la mezquita luego del ataque. Líderes pakistaníes, incluyendo el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif y el ministro de asuntos exteriores Muhammad Ishaq Dar, condenaron el bombardeo y prometieron condenar y hacer responsables a los perpetradores del evento. El ministro de defensa, Khawaja Asif, acusó a los gobiernos de la India y Afganistán como responsables del ataque; ambos gobiernos denegaron las declaraciones.

La rama pakistaní del Estado Islámico (ISPP), tomó responsabilidad del ataque mediante Telegram, publicando fotografías que supuestamente eran del inductor del ataque con un arma de fuego en mano. Fuentes policiales indicaron una relación preliminar con otras organizaciones terroristas como el Movimiento de los Talibanes Pakistaníes, aunque la organización no realizó algún tipo de ataque contra eventos o lugares religiosos chiitas. Otros análisis sugirieron posible involucramiento del Estado Islámico del Gran Jorasán, dado los contrastes del ataque y como fue realizado. Fuerzas de seguridad pakistaníes aumentaron sus patrullas en Islamabad consecuente al incidente, con investigaciones policiales aún en curso.

El 7 de febrero, el ministro federal del interior, Moshin Naqvi, anunció el arresto de cuatro sospechosos, incluyendo una «mente maestra afgana del Daesh». Naqvi inicialmente acusó a las autoridades indias por haber financiado el ataque y haber apoyado con materiales a los atacantes e información acerca de blanco; el gobierno indio negó las acusaciones, considerándolas «infundadas». Las autoridades pakistaníes declararon que el «planeamiento, entrenamiento y adoctrinamiento del ataque tomaron lugar en Afganistán», añadiendo que bajo «patrocinio de los talibanes afganos, los grupos extremistas siguen marcando una amenaza seria para la paz regional y global».

Víctimas Hasta la fecha, 32 personas fallecieron resultado del ataque, junto al perpetrador suicida, junto a más de 170 personas que resultaron heridas. Varias de las víctimas eran practicantes chiitas que estaban atendiendo a la oración del viernes. El atentado suicida fue el peor ataque en Islamabad por cantidad de bajas desde el atentado del Hotel Marriott en septiembre de 2008, que mató a 63 personas en total.

Véase también Guerra afgano-pakistaní de 2026

Referencias

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