La última cena de Perugino es un fresco de grandes dimensiones (440×800 cm) ejecutado entre 1483 y 1493. La obra integra el programa decorativo del Cenacolo di Fuligno, el refectorio del antiguo convento de San Onofre en Florencia.
Historia El convento de Fuligno tomó su nombre de las monjas terciarias franciscanas procedentes de Umbría que lo ocuparon desde 1419 hasta la disolución del convento en 1800.. Aunque no se conservan registros documentales sobre el fresco, la mayoría de los especialistas lo atribuyen hoy a Perugino, con probable intervención de su taller. Debido a su emplazamiento en el interior de un convento de clausura, la obra permaneció desconocida para historiadores y estudiosos desde su realización hasta su redescubrimiento en 1845, cuando fue hallada bajo una capa de yeso. La datación de la obra ha sido discutida por la historiografía, pero el análisis estilístico y tipológico indica que probablemente fue realizada entre ca. 1485 y 1493, después de los frescos de Perugino en la Capilla Sixtina (1481–1482) y antes de la versión afín pintada por Giannicola di Paolo (ca. 1460/65–1544) en el antiguo refectorio del Palazzo dei Priori de Perugia.
Tema El tema de la obra se inscribe dentro de la iconografía cristiana: La última cena —término derivado del latín cena— designa la última comida que Jesucristo compartió con los doce apóstoles en la tarde del Jueves Santo, en víspera de la Pascua judía. Este episodio tuvolugar poco antes de su arresto, en la noche previa a su Crucifixión —denominada también Pasión en la tradición cristiana— y tres días antes de su Resurrección.
Descripción y estilo La gran composición se articula en torno a una mesa en forma de «U» o herradura, a lo largo de la cual se disponen Jesús y los apóstoles, sentados en un largo banco corrido cuyo respaldo está tapizado de verde. La única excepción, como dicta la tradición, es Judas Iscariote,quien se encuentra al otro lado de la mesa, de espaldas, sentado en un taburete y girándose hacia el espectador. Sostiene en la mano una bolsa que contiene el precio de su traición. San Juan duerme un sueño profundo, mientras Cristo posa tiernamente una mano sobre su hombro
Las inscripciones en el escalón de madera de la base del panel indican los nombres de los apóstoles, de izquierda a derecha. : Santiago hijo de Alfeo, Felipe, Santiago hijo de Zebedeo, Andrés, Pedro, [Jesús], Juan, Bartolomé, Mateo, Tomás, Simón el Zelote (Judas Iscariote en el medio). El esquema compositivo retoma el del Cenáculo de San Marcos de Ghirlandaio (1486), con la escena ambientada alrededor de una mesa en forma de «U» y la apertura paisajística de la estancia por encima del respaldo.
El pavimento en perspectiva, compuesto por motivos geométricos blancos y rosas. Más allá de la Última Cena se abre una amplia columnata, prolongación de la arquitectura propia del refectorio, abriéndose el tabique hacia una columnata con pilastras decoradas con grutescos, rematadas por capiteles salientes a cada lado, y bóvedas con arcos de medio punto.
Detrás de la escena, más allá de la logia, se abre un vasto paisaje natural salpicado de arbustos en el cual se inscribe la escena de la Oración en el huerto de Getsemaní. El paisaje se prolonga entre los pilares hasta el borde del marco. Son típicos del artista los árboles delgados que puntean las colinas y el difuminado del paisaje hacia el horizonte con tonos azulados, efecto de la neblina atmosférica (perspectiva aérea).
Una cornisa que imita un motivo de mármol entrelazado enmarca la composición. se encuentran dispuestos regularmente cinco medallones con retratos de santos, siguiendo la tradición florentina así como el escudo de armas del comitente en la parte inferior central.
Análisis
El análisis de los dibujos preparatorios realizado por la historiadora del arte Sheri Francis Shaneyfelt atribuye a Giannicola di Paolo la ejecución de los apóstoles situados en la mitad izquierda de la mesa, a partir de su afinidad estilística con bocetos conservados en los Uffizi. Según este estudio, el carácter creativo y la observación del natural presentes en dichos dibujos indican que Giannicola participó en el taller florentino de Perugino como colaborador con autonomía técnica, y no como un simple aprendiz.
El fresco sigue la tradición florentina de representar la Última Cena en los refectorios conventuales, inspirándose en modelos anteriores como los de Andrea del Castagno y Domenico Ghirlandaio. Aunque Perugino conserva la disposición lineal de las figuras tras una mesa en forma de U, atenúa el dramatismo y la tensión psicológica presentes en Castagno, optando por gestos y expresiones más serenas, lo que en ocasiones debilita la intensidad narrativa de la traición de Judas.
Perugino adoptó la costruzione legittima de Leon Battista Alberti,La costruzione legittima (construcción legítima) es el método geométrico que Leon Battista Alberti sistematizó en su tratado De Pictura (1435) basada en una retícula cuadrada subyacente que le permitía ordenar con rigor el espacio pictórico. Sus arquitecturas pintadas —como salas hipóstilas o logias abiertas— evidencian la influencia directa de la arquitectura contemporánea que se desarrollaba en Florencia.
La escena se rige con rigor por las reglas de la perspectiva arquitectónica simétrica, un rasgo constante en la producción de Perugino. Esta característica se aprecia también en obras como el Políptico Albani Torlonia, La Aparición de la Virgen a San Bernardo y en La Piedad. La aplicación estricta de esta perspectiva genera una notable sensación de armonía entre las figuras y el espacio que las acoge. Cada elemento de la composición conduce la mirada del espectador hacia el punto de fuga, situado en la apertura paisajística central, reforzando así la coherencia espacial de la escena.
El motivo del pórtico se convirtió en un recurso habitual en las obras del pintor durante estos años, como demuestran numerosas realizaciones de su catálogo. Las emociones de los personajes apenas se insinúan, en consonancia con una contención expresiva deliberada, mientras que los colores, intensos y modulados, se funden entre sí para crear sensación de volumen. Este efecto se ve potenciado por el uso de una perspectiva geométrica en el paisaje, que se difumina progresivamente en tonos azulados. El paisaje, tratado de este modo, constituye uno de los elementos más característicos de la escuela umbra y del estilo personal de Perugino. Análisis retrospectivos de su metodología sugieren que Perugino organizaba sus pinturas como una "superposición mecánica de tres capas": el paisaje en el fondo, la arquitectura y las figuras.
Referencias
Bibliografía
Categoría:La Última Cena en la pintura Categoría:Cuadros de Pietro Perugino Categoría:Ciclo de frescos de Florencia