El vestido de novia de Sharon Tate es el traje que la actriz lució en su boda con el director de cine Roman Polanski el 20 de enero de 1968.
Historia Contexto Nacida en 1943 en Dallas (Texas), Sharon Tate fue la mayor de las tres hijas del coronel Paul James Tate y su esposa Doris. Con apenas seis meses de edad ganó su primer concurso de belleza, pese a lo cual sus padres no tenían interés en que su hija desarrollase una carrera como modelo, trasladándose la familia continuamente dado el trabajo de Paul, lo que llevó a Sharon a residir en un total de cinco ciudades distintas antes de cumplir los 16 años (Dallas, Houston, El Paso, San Francisco y Richland). En 1959 su vida daría un giro significativo con la mudanza de toda la familia a Verona (Italia), donde Sharon descubrió que se había convertido en una celebridad local a raíz de su aparición en la portada del periódico militar Stars and Stripes. Fue precisamente en Italia donde la joven inició su carrera como actriz al aparecer como extra no acreditada en Barrabás (1961) y Adventures of a Young Man (1962), tomando la determinación de regresar a Estados Unidos con el fin de encontrar trabajo como actriz, aunque terminaría volviendo a Italia tras sufrir su madre una crisis nerviosa ante el temor que sentía por la seguridad de su hija. Tras reinstalarse toda la familia en Estados Unidos en 1962, Sharon fue contratada por Martin Ransohoff, director de Filmways, apareciendo en series de gran audiencia como Mister Ed (1961-1966) y The Beverly Hillbillies (1962-1971). En 1964 inició una relación con el estilista Jay Sebring, realizando su verdadero debut cinematográfico con Eye of the Devil (1966), filme al que seguirían Don't Make Waves (1967) y The Fearless Vampire Killers (1967), película en la que trabajó bajo la dirección de Roman Polanski, con quien iniciaría una relación durante el rodaje.
Compromiso y preparativos Roman, consciente de que las creencias de Sharon, quien era católica, la llevaban a considerar el matrimonio como algo importante, habló sobre ello con Tate en una cena en un restaurante de Londres a mediados de enero de 1968, durante la cual el director dijo: «Seguro que te gustaría casarte». A esta declaración Sharon contestó afirmativamente, a lo que Polanski respondió: «Nos casaremos entonces». La boda fue planeada en apenas unos pocos días, motivo por el que no se mandaron invitaciones formales sino telegramas para avisar del enlace, labor acometida en tan solo un día o dos por Victor Lownes, gerente de Playboy en Reino Unido; estos telegramas constituían una suerte de invitación en la que únicamente se instaba a asistir a la recepción posterior al enlace: «Están cordialmente invitados a la recepción de boda de Sharon Tate-Roman Polanski en el Playboy Club este sábado, 20 de enero de 1968, a mediodía. Brunch informal». Pese a que los padres y ambas hermanas de Sharon (Deborah y Patricia, conocidas como Debra y Patti) vivían en California, Tate accedió a la petición de Polanski de celebrar el enlace en Londres puesto que los dos tenían establecida su residencia permanente en la capital británica, aparte de que la mayoría de sus amistades vivían allí. Emocionada por su futuro matrimonio, Sharon renunció por deseo de Roman a una boda católica y se mostró de acuerdo en que el enlace consistiese en una sencilla ceremonia civil llevada a cabo en una oficina de registro. A la problemática de la falta de una planificación adecuada debido a la escasez de tiempo se sumó el inconveniente a última hora de Polanski para poder acreditar el divorcio de su primera esposa, la actriz Barbara Kwiatkowska-Lass, por lo que tuvo que reunir los pertinentes documentos legales de su natal Polonia antes de poder obtener la correspondiente licencia y solicitud de matrimonio británicos.
Creación thumb|Sharon Tate y Roman Polanski en su recepción de bodas en el Playboy Club de Londres el 20 de enero de 1968. Durante décadas se creyó que el vestido de novia había sido creado por la propia Sharon, quien declaró al Evening Standard que ella misma había diseñado el atuendo, si bien su hermana Debra desmintió este hecho en 2018 al identificar a Alba como la verdadera autora de la prenda: «Alba, diseñadora de moda de la élite de Hollywood en la década de 1960, contaba entre sus numerosas clientas con la glamurosa Elizabeth Taylor. Mi igualmente glamurosa hermana Sharon buscó los servicios de Alba con antelación a una variedad de ocasiones especiales, como los Globos de Oro y, su evento más importante, su boda». Pese a que el traje es una creación de Alba, diseñadora de la que prácticamente no se conocen datos acerca de su carrera ni tampoco de su supuesta influencia en la élite de Hollywood más allá de las declaraciones de Debra, es posible que Sharon aportase ideas al diseño dada la importancia de la prenda, la cual, a causa de los pocos días entre el compromiso y el enlace, debió de ser elaborada a toda prisa y probablemente sin tiempo para realizar ajustes, aunque Tate también podría haber comprado el atuendo ya terminado del mismo modo que Priscilla Presley, quien para su boda con Elvis optó por lucir un vestido de novia de confección industrial. Independientemente de si se trata de una prenda hecha a medida o prêt-à-porter, la sencillez de la composición guardaba cierto nivel de armonía con el traje de Roman, un conjunto de chaqueta y pantalón verde oliva con plastrón ribeteado en torno al cuello de estilo regencia y eduardiano cercano a la cultura mod, adquirido en la boutique hollywoodiense de Jack Vernon. De acuerdo con una declaración de Tate a la prensa, su atuendo era «un minivestido hecho de tafetán victoriano» y «renacentista hasta que llegas por debajo de las rodillas», una definición con la que coincidió un reportero que cubrió el evento al afirmar que la falda del traje era «tan mini que casi era inexistente. Sus largas y hermosas piernas estaban expuestas en su totalidad y detuvieron el tráfico». En lo tocante al tocado, caracterizado por la profusión de flores y lazos, una de las invitadas, la actriz Joan Collins, lo describió como «una nube alrededor de su exquisito rostro», mientras que el historiador Greg King escribió que «salvo por el largo del vestido, Sharon podría haber salido de un té victoriano vespertino», definiendo un testigo la apariencia de Roman como «un cruce entre Little Lord Fauntleroy y Ringo Starr», a la par que un periodista definió a la pareja como «reflejos en el espejo de una casa de diversiones de Disneyland a medida que posaban en los escalones del registro con una multitud boquiabierta y asombrada atascando la calle detrás de ellos». En palabras de Polanski: «Formábamos un grupo muy grotesco. Cuando contemplo ahora las fotografías de nuestra boda, me llama la atención lo insólito de nuestros atuendos en plena era hippie».
Boda La boda, celebrada apenas una semana después del compromiso, tuvo lugar el sábado 20 de enero de 1968 en el registro civil de Chelsea, ubicado en 250 King's Road, evento que fue cubierto por diversos medios de prensa y atestiguado por numerosos invitados y curiosos. Inmediatamente antes de las 11:00 UTC, Sharon llegó acompañada de Roman, procedentes ambos del apartamento que Polanski poseía en 95 West Eaton Place Mews. Aproximadamente una docena de fotógrafos se habían reunido a la entrada del registro para documentar el acontecimiento; uno de los mejores amigos de Roman, el productor Gene Gutowski, sirvió como padrino además de fungir como testigo junto con Tony Greenburgh, médico de la pareja, mientras que la actriz Barbara Parkins, con quien Tate compartió créditos en El valle de las muñecas (1967), sirvió como la única dama de honor de la novia. Tras la ceremonia, presenciada por alrededor de una docena de personas, los recién casados descendieron por la escalera del registro entre una marea de flashes; Polanski declaró a los medios que Sharon y él eran «muy felices», mientras que Tate afirmó ser «¡tan feliz que no os lo podéis creer!». Una vez en la calle frente a la sede del registro, y después de que varios asistentes arrojasen arroz a los novios, Sharon lanzó el ramo de novia (el cual fue a parar a manos de Parkins), tras lo cual la pareja subió a un coche rumbo a la recepción, celebrada en el Playboy Club, en Mayfair, el cual Lownes había ordenado cerrar al público. Además de Parkins, Greenburgh y Gutowski, quien estuvo acompañado por su esposa Judy, al evento asistieron otras personalidades destacadas del mundo del espectáculo, como Peter Sellers, Laurence Harvey, Michael Klinger, Patty Duke, Rudolph Nureyev, Warren Beatty, Sean Connery, Kenneth Trunan, David Bailey, Brian Jones, Keith Richards, Vidal Sassoon, el príncipe Estanislao Radziwill y su esposa la princesa Lee (aunque otras fuentes afirman que Lee no pudo asistir al evento), Leslie Caron, Christine Kaufman, Jacqueline Susann, Irving Mansfield, Michael Caine, Terence Stamp, Mia Farrow, Candice Bergen, Anthony Newley, James Fox, John Mills, Ursula Andress, Jeanne Moreau, Jacqueline Bisset, Mick Jagger, Marianne Faithfull, Anita Pallenberg y Joanna Pettet. Pese a lo exclusivo del evento, Lownes permitió el acceso de varios reporteros, uno de los cuales, quien cubrió el acontecimiento para The Times, preguntó a Roman por su noviazgo con Sharon y sus planes de futuro, a lo que Polanski respondió: «Sí, es cierto que fotografié a Sharon desnuda. Sí, las imágenes aparecieron en Playboy. Pero todo eso ya pasó. No, eso no significa que deje de trabajar. Yo quiero una hippie, no una ama de casa». Una vez terminado el brunch, las camareras, vestidas con el característico disfraz de conejita, presentaron a los novios el que se suponía era el pastel de bodas, aunque debido a una confusión (según otras fuentes una broma) se entregó otro pastel cuyo glaseado tenía escrito «¡Feliz jubilación, Hilda!», lo que desató las risas de los presentes y el siguiente comentario por parte de Tate antes de que trajesen el pastel correcto, una tarta de bodas tradicional de tres pisos: «No nos importa, si a Hilda tampoco». A pesar de que la recepción concluyó a las 5:00 UTC del domingo 21 de enero, Roman y Sharon abandonaron temprano el Playboy Club para dirigirse al apartamento de Polanski antes de asistir a un concierto de The Supremes en The Talk of the Town, declarando Tate que todo había sido «muy moderno» y sentenciando The Sunday Times que el evento había constituido la «boda del año».
Paradero Summitridge Drive (Beverly Hills)