Las primeras monedas acuñadas durante la conquista omeya de Hispania son útiles para evaluar cuestiones como la progresiva arabización del territorio, la implantación de un nuevo régimen de fiscalización, la existencia (o no) de pactos con élites locales durante la invasión, entre otras. Además, estas monedas ostentan el mérito de ser la primera fuente en la que aparece documentada la expresión «al-Andalus».
Para una mejor comprensión, estas monedas pueden dividirse en tres clases. En primer lugar, monedas con leyendas en caracteres latinos, acuñadas muy temprano en la conquista, alrededor de 712. En segundo lugar, monedas bilingües, con leyendas tanto en árabe como en latín. En tercer y último lugar, figuran los primeros dinares completamente árabes, datados en 720.
Contexto histórico El contexto histórico en el que se inscriben estos dinares es la conquista del reino visigodo de Hispania por los musulmanes a partir del año 711 d. C., proceso que debe entenderse como la culminación de la expansión islámica en el norte de África.
Tras la conquista de Egipto en 641 y la progresiva islamización del Magreb, la toma de Ceuta en 709 marcó el control efectivo de Ifrīqiya por parte del califato omeya. Esta ocupación fue compleja y apoyada en pactos inestables con las poblaciones locales, especialmente los bereberes, cuya conversión al islam fue irregular y, en muchos casos, vinculada a corrientes disidentes como el jariyismo.Luis Serrano-Piedecasas Fernández, “Al-Ándalus, de la invasión al fin del Califato, 711-1031”, en Historia de la España Medieval, coord. José María Monsalvo Antón (Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca, 2014), 51–77.
El gobernador de Ifrīqiya, Musa ibn Nusayr, incorporó contingentes bereberes al ejército y los dirigió hacia la península ibérica, canalizando así su belicosidad. La conquista se vio favorecida por la profunda crisis interna del reino visigodo, marcada por luchas nobiliarias y una escasa cohesión política. En este contexto, la colaboración del conde don Julián y las divisiones entre los partidarios de Rodrigo y los witizanos facilitaron el desembarco de Tarif ibn Malluk en 710 y, posteriormente, la expedición de Tariq ibn Ziyad en 711.Ibid., 52-53.
La derrota del rey Rodrigo en la batalla de Guadalete permitió el rápido avance musulmán sobre Toledo, que capituló sin resistencia, y abrió el camino a la ocupación de gran parte de la Península mediante campañas militares y pactos con las élites locales. Entre 712 y 713 se consolidó el control de importantes núcleos urbanos como Sevilla, Mérida y Zaragoza, al tiempo que se aseguraba el valle del Ebro y se establecían guarniciones en territorios estratégicos como Pamplona.Ibid., 53-56.
Tras la marcha de Musa y Tariq a Damasco en 715, al-Ándalus quedó bajo la autoridad de miembros de la familia nusayrí, que impulsaron una administración estable basada en el asentamiento de contingentes norteafricanos, la creación de estructuras defensivas y el inicio de la fiscalidad islámica. La conquista generó tensiones internas entre árabes y bereberes, así como entre los primeros conquistadores y los contingentes llegados con posterioridad, configurando un escenario social y político complejo en el que se integraron pactos, conversiones y resistencias.Ibid., 57-59.
Las primeras acuñaciones de al-Ándalus
Las imágenes pueden encontrarse en la base de datos CERES.
a. Dinares latinos: Fotografías de los dinares latinos
Transcripción y traducción de las leyendas:
Anverso: «In nomine dei non deus nisi deus solus non similis». En nombre de Dios. No Dios sino Dios, solo no semejante.
Reverso: «Solidus feritus in Spania anno XCIIII» Dinar, hecho en Hispania. Año 94 [de la Hégira].
b. Dinares bilingües: Fotografías de los dinares bilingües
Transcripción y traducción de las leyendas:
Anverso, en latín: «FERITODDOLIINSPANANXCV». Dinar, hecho en Hispania. Año [98 de la Hégira].
Reverso, en árabe. En el centro: "Mahoma es el enviado de Dios." En la orla: "Fue acuñado este dinar en al-Andalus, año ocho y noventa."
c. Dinares árabes: Fotografías de los dinares árabes
Traducción de las leyendas:
Anverso, en árabe. En el centro: "No hay Dios si / no Dios / Sólo Él." En la orla: "Mahoma es el enviado de Dios, al que mandó con la guía y la religión verdadera."
Reverso, en árabe: En el centro: "En el nombre de Dios, / el Compasivo, / el Misericordioso." En la orla: "Fue acuñado este tercio en al-Andalus, año dos y ciento."
Los dinares magrebíes, precursores de las primeras monedas de al-Ándalus Mucho antes de la conquista de al-Ándalus, el califa de Damasco ‘Abd al-Malik había impulsado una reforma monetaria destinada a estandarizar todas las emisiones que se hicieran en el Estado islámico. Esto tuvo lugar en el lejano año de 699, pero las primeras monedas de al-Ándalus (como se puede comprobar en las imágenes) no presentan las características estipuladas por el califa.Almudena Ariza Armada, “Del sólido al dinar. En torno a las primeras emisiones áureas del Magreb (76/695-696 – 100/718-719)”, Revista Numismática Hécate, 4 (2017): 91-93.
Esta desatención por parte de los primeros gobernadores de al-Ándalus, tiene su más inmediato antecedente en la conquista del Magreb, que culminó alrededor del 698 con la toma definitiva de Cartago. Las poblaciones magrebíes (como más tarde ocurriría con la visigoda) no sabían árabe ni practicaban la religión islámica. En consecuencia, las primeras acuñaciones islámicas en la zona se vieron obligadas a introducir leyendas en el idioma de los locales.
Los primeros dinares magrebíes tienen lugar aproximadamente entre los años 695-696 y 718-719. Adopta como modelos (al menos en esta primera fase) los sólidos bizantinos que se habían acuñado en Cartago. El modelo cartaginés, más pequeño y grueso que el de Constantinopla, fue el patrón adoptado por las primeras acuñaciones islámicas del Magreb, probablemente realizadas en los mismos talleres.Ibid., 91-94.
Todo esto debe entenderse en un contexto agitado marcado por la necesidad de articular un sistema fiscal estable y facilitar las transacciones económicas en los territorios recientemente conquistados.Ibid., 90-91. Por otra parte, la reutilización de viejos modelos numismáticos no debe interpretarse como una simple inercia técnica, sino como una estrategia consciente de transición monetaria. En un territorio donde la población bereber y cristiana estaba habituada al numerario bizantino, la continuidad tipológica facilitaba la aceptación del nuevo poder islámico y garantizaba la estabilidad económica. Paralelamente, se introdujeron modificaciones significativas en las leyendas, que pasaron de transmitir mensajes políticos imperiales a fórmulas como la afirmación de la unicidad del Dios islámico.Ibid., 92-93.
Este contexto monetario magrebí constituye el antecedente directo de las primeras acuñaciones áureas de al-Ándalus. Cuando se produce la conquista del antiguo reino visigodo de Toledo a partir del año 92 H. (711 d. C.), el modelo monetario ya estaba definido: monedas de oro de inspiración bizantina, con leyendas latinas de contenido religioso islámico y sin una arabización completa.Ibid., 97-100.
Importancia de las monedas como fuente Las fuentes de que se dispone para el estudio de este periodo son escasas, razón por la cual existe un gran desconocimiento de los detalles de la conquista. En este punto es muy importante la numismática, ya que encontramos emisiones de monedas por parte de los gobernadores árabes desde los inicios de la conquista.
Uno de los aspectos más relevantes del análisis conjunto de estas emisiones es la posibilidad de observar un proceso progresivo de transición ideológica y administrativa. Las acuñaciones con leyendas latinas evidencian una fase inicial caracterizada por la adaptación a las realidades locales y por la necesidad de garantizar la aceptación de la moneda entre una población mayoritariamente cristiana. Las emisiones mixtas, por su parte, reflejan un estadio intermedio en el que conviven elementos latinos y árabes, lo que puede interpretarse como una estrategia consciente de consolidación del poder, en la que la afirmación de la identidad islámica se introduce de forma gradual. Finalmente, la aparición de la primera emisión completamente árabe supone un punto de inflexión, al manifestar una voluntad clara de homogeneización ideológica y administrativa acorde con los modelos del mundo islámico oriental.
Desde una perspectiva crítica, el conjunto de emisiones analizadas —dinares con epigrafía latina, emisiones mixtas y la primera acuñación completamente árabe— constituye una fuente numismática de primer orden para el estudio de los inicios de al-Ándalus. Al tratarse de monedas producidas bajo la autoridad política dominante, estas piezas deben entenderse como documentos oficiales, concebidos no solo para facilitar el intercambio económico, sino también para transmitir mensajes ideológicos y legitimar el nuevo poder islámico en un territorio recientemente conquistado.
Referencias
Bibliografía Ariza Armada, Almudena. “Los dinares bilingües de al-Andalus y el Magreb”. Revista Numismática Hécate, 3 (2016): 137–158. Disponible digitalmente en: https://revista-hecate.org/wp-content/uploads/2025/08/ariza_armada3.pdf.
Ariza Armada, Almudena. “Del sólido al dinar. En torno a las primeras emisiones áureas del Magreb (76/695-696 – 100/718-719)”. Revista Numismática Hécate, 4 (2017): 88–113. Disponible digitalmente en: https://revista-hecate.org/wp-content/uploads/2025/08/ariza_armada4.pdf.
Pliego Vázquez, Ruth. “El dinar epigráfico latino acuñado en al-Andalus. Una reinterpretación a la luz de nuevos hallazgos”. Numisma. Revista de Estudios Numismáticos, 245 (2001): 139–154. Disponible digitalmente en: https://idus.us.es/server/api/core/bitstreams/6deece89-16e7-4a28-8e4d-facf9c677c79/content.
Serrano-Piedecasas Fernández, Luis. “Al-Ándalus, de la invasión al fin del Califato, 711-1031”. En Historia de la España Medieval, coordinado por José María Monsalvo Antón, 51-77. Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca, 2014.
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