miniaturadeimagen|Un colegio electoral situado dentro de una biblioteca suburbana en el norte de Cambridge durante las elecciones generales del Reino Unido de 2005

Un colegio electoral o centro de votación es el lugar donde los votantes emiten físicamente su voto en unas elecciones. Esta utilización del término para designar un sitio no debe confundirse con su uso para designar a un grupo de personas que eligen a un representante político (colegio electoral).

Dado que las elecciones se celebran generalmente durante un día (en algunos países se prolongan más) cada varios años, los colegios electorales suelen estar ubicados en instalaciones utilizadas para otros fines, como escuelas, iglesias, parques de bomberos, bibliotecas públicas, pabellones deportivos, gimnasios, oficinas de correos, centros comunitarios, residencias de ancianos, oficinas del gobierno local, estaciones de ferrocarril o de metro o incluso casas particulares, hoteles, bancos, restaurantes o tiendas. Depende de las características poblacionales de la zona y de sus costumbres. Un colegio electoral en una zona poblada puede concentrar a miles de electores, mientras que otro en un área despoblada puede no llegar al centenar. De manera habitual, un colegio está ubicado en una sola circunscripción electoral, cuando estas son disjuntas. En el caso de unas elecciones provinciales, si bien puede haber una localidad que pertenezca a 2 provincias, normalmente cada colegio electoral estará asignado a una sola provincia. Cuando en un mismo día se celebra más de una elección (por ejemplo nacionales y municipales), un colegio electoral las albergará todas, pero tendrá urnas separadas para cada tipo.

En el colegio electoral unas personas garantizarán la seguridad (policía nacional, policía municipal, guardias jurados, soldados en algunos países) y otras organizarán la votación (papeletas electorales, máquinas de votación, presidentes de mesas electorales, vocales, apoderados de los partidos políticos, etc). Cada país tiene su normativa, y a veces en el mismo país hay normativa diferente según el tipo de elecciones.

El colegio electoral estará abierto a los electores en un horario fijado por la normativa electoral. Normalmente las personas encargadas de la seguridad y las que se ocupan de la organización habrán llegado antes y se marcharán después, acabado el escrutinio. En muchos países está prohibida la propaganda electoral en los colegios electorales. Otros tienen instaurada la jornada de reflexión: durante el día anterior a las elecciones ya no se puede hacer campaña electoral. Otros incluso prohíben la publicación de encuestas electorales varios días antes de las elecciones.

Dentro del centro de votación habrá una zona (generalmente una cabina de votación) donde el votante podrá marcar en secreto, en una misma hoja donde figuran todos los que se presentan a las elecciones en esa circunscripción, al candidato o partido de su preferencia. Si se utiliza una papeleta distinta para cada partido, esta se depositará, tras introducirla en un sobre, en una urna frente a testigos que no puedan ver a quién se ha emitido el voto. Se podrán utilizar máquinas de votación en su lugar.

Si bien no es lo habitual, algunos colegios electorales son estructuras temporales: se instalan para una elección y posteriormente se retiran.

Existen varios tipos de sistemas para emitir físicamente el voto en el colegio electoral. Entre ellos pueden citarse:

papeletas diferentes para cada candidato y el elector debe escoger la papeleta papeletas donde están todos los candidatos, y el elector debe marcar con bolígrafo los que escoge papeletas donde están todos los candidatos que el elector debe perforar para marcar los que escoge máquinas de palanca mecánica papeletas de lectura óptica máquinas de votación electrónica.

Está además el voto por correo, que no se realiza en el colegio electoral. Pero los votos por correo llegan al colegio electoral donde están censados los electores que los han emitido y son contabilizados junto con los votos en urna.

Una de las razones de la tendencia hacia sistemas físicos de emisión de votos finales presenciales o transacciones que conservan el voto secreto es la reducción del fraude electoral.

El término "voto electrónico" hace referencia tanto a modos electrónicos de emitir votos como a medios electrónicos de contarlos. Hay muchos sistemas de voto electrónico. Algunos de ellos se utilizan en el colegio electoral, como las urnas electrónicas, y otros en lugares indeterminados, como el voto por Internet.

Cabina de votación

Una cabina de votación o cabina electoral es un espacio previsto para que entre una sola persona y cierre desde dentro una puerta (o corra una cortina), de modo que no se pueda ver desde el exterior lo que hace esa persona allí dentro. Se utilizan en los colegios electorales para que los votantes emitan su voto en privado y así se preserve el secreto del voto. Normalmente, el acceso a la cabina de votación está restringido a una sola persona, con la excepción de los votantes que requieren asistencia. Dependiendo del sistema de votación, su uso puede ser voluntario (el elector, si lo desea, puede hacer su elección a la vista de otras personas) u obligatorio (o se vota en la cabina o no se vota). La normativa electoral suele prescribir que en el colegio electoral haya cabinas suficientes para que los electores que las quieran usar no ralenticen la votación.

En algunos casos en la cabina se mete la papeleta en el sobre, o se marca la papeleta, y luego se lleva el sobre a la urna de votación. En otros casos, como con las máquinas de votación, el voto se emite en la propia cabina de votación.

Historia Inicialmente las votaciones se realizaban reuniendo a la gente en un espacio, normalmente abierto, y contando cabezas.

Los centros de votación utilizados para recolectar y contar las papeletas electorales han cambiado significativamente en los últimos 250 años. Los avances tecnológicos han sido fundamentales en la transformación de los centros de votación, ya que, al cambiar el tipo de papeleta, también ha variado el lugar donde se contabilizan. Uno de los principales motivos de este avance fue contabilizar más rápidamente los votos. Primero apareció la palabra «papeleta», luego los diferentes tipos de papeletas y, a finales del siglo XX, se introdujeron los sistemas de votación electrónica.

Antes de que existieran las papeletas, la gente simplemente anunciaba en voz alta su elección en el centro de votación. Este centro de votación solía ser el juzgado del condado o el ayuntamiento. A veces, estas votaciones se realizaban fuera del recinto de forma más informal. Cuando los votantes llegaban al ayuntamiento para anunciar su elección, hacían cola para ver al juez y prestar juramento. Los votantes prestaban juramento sobre una Biblia y podían emitir un voto por cada una de las elecciones que estuvieran convocadas ese día. El juez actuaba como el único medio de identificación del votante, y dependía de él identificar a las personas que ya habían votado y excluirlas de votar de nuevo.

El uso de papeletas ha sido la forma más utilizada para emitir votos en la historia reciente. Cuando se utilizan papeletas, el lugar de votación debe estar organizado profesionalmente para garantizar que no sean manipuladas y se contabilicen con precisión. Estas votaciones se llevan a cabo dentro de un edificio en el que se han habilitado sistemas para ayudar a los votantes (mesas con papeletas, sobres, cabinas de votación, etc). Cuando el votante va a emitir su voto, es habitual identificarlo, para verificar que está en el censo de ese colegio electoral y que no ha votado ya. La identificación se puede hacer mediante algún documento que porte el votante (documento de identidad, permiso de conducir, pasaporte), mediante la lectura de su huella dactilar o incluso mediante biometría.

Efectos del colegio electoral sobre el resultado de las elecciones Nota: Gran parte del contenido de esta sección es específico de los Estados Unidos.

Los estudios hechos en Estados Unidos muestran que el edificio donde se ubica el lugar de votación puede tener un efecto significativo en los resultados. Este sutil factor puede decantar una elección reñida. Las personas pueden verse influidas para comportarse de cierta manera en función de señales ambientales, es decir, un objeto o lugar que puede influir en el comportamiento de un votante; por ejemplo, la condición del edificio, el nombre del edificio, el uso habitual que se le da o su decoración. Los investigadores han dedicado mucho tiempo a considerar qué hace que las personas voten como votan. Han descubierto que los cambios más pequeños pueden tener grandes efectos.

Los tiempos de espera en los centros de votación también han sido un problema en Estados Unidos. Este tema se ha vuelto tan controvertido que incluso el presidente Barack Obama en su discurso sobre el Estado de la Unión del 12 de febrero de 2013, mencionó la necesidad de reducir los tiempos de espera. Continuó afirmando que es deber de los estadounidenses asegurarse de que todos tengan no solo el derecho a votar, sino también la oportunidad de hacerlo sin tener que esperar varias horas en una cola.

Uso del edificio El edificio utilizado como centro de votación tiene un efecto significativo en el voto individual. Por ejemplo, al votar dentro de una escuela, un ciudadano podría ser más propenso a votar por quienes están a favor de los sistemas escolares y la educación. Esto es especialmente cierto si el edificio escolar en el que se vota necesita mejoras o renovaciones. Este indicio ambiental puede brindar al votante información directa sobre las necesidades existentes en un entorno particular. De igual manera, al votar en una iglesia o salón parroquial, un ciudadano podría ser menos propenso a votar a favor de la investigación con células madre. Estas señales del ambiente brindan a la persona una sensación de satisfacción por votar de una manera u otra en el momento, independientemente de su intención de voto inicial.

Distancia al colegio electoral El coste de votar para una persona influye en si votará o no. No es que haya que pagar por votar (en algunos países es al revés: votar es obligatorio y a quien no vota se le multa); es que votar necesita un tiempo y, en algunos casos, medios para desplazarse al centro de votación. Eso se traduce en un coste. Las investigaciones demuestran que cuanto más caro se vuelve votar para una persona, menor es la probabilidad de que vote. La distancia al centro de votación es una de las principales razones por las que el coste puede convertirse en un problema para los votantes, ya que no necesariamente todos disponen de vehículos para desplazarse o de transporte público. Pequeños cambios en la distancia entre los hogares de los votantes y el centro de votación pueden modificar la participación electoral, lo que a su vez puede influir en el resultado de unas elecciones reñidas.

Según la investigación sobre la distancia al centro de votación de Haspel y Knotts, «Para ilustrar el alcance del efecto de la distancia, graficamos nuestras probabilidades predichas en los límites inferior y superior de nuestra variable continua de vehículo disponible. Cuando nadie posee un automóvil (vehículo disponible = 0), la probabilidad de votar disminuye de 0,664 si el votante se encuentra a una distancia de 16 metros del colegio electoral a 0,418 si se encuentra a 1,1 kilómetros. Cuando todo el mundo dispone de automóviles (vehículo disponible = 1), los votantes son mucho menos sensibles a los cambios de distancia: la probabilidad de votar solo disminuye de 0,444 a 0,392 en el mismo rango de distancia. Los votantes, en última instancia, valoran la comodidad de los centros de votación. Si un centro de votación es accesible para el ciudadano, hará el esfuerzo; si el ciudadano tiene que viajar una larga distancia, la participación electoral disminuye drásticamente.