Amalia Holst, nombre de nacimiento Amalia von Justi (Mecklemburgo, 10 de febrero de 1758 - Teldau, 6 de enero de 1829) fue una escritora, intelectual y feminista alemana. Su obra examinó la pedagogía tradicional y cuestionó a escritores de la Ilustración como Jean-Jacques Rousseau. A menudo se la considera la contraparte alemana de Mary Wollstonecraft.
Se sabe poco sobre la vida de Amalia Holst. Saltó a la fama a finales del gracias a su labor docente. Alcanzó un mayor reconocimiento en la década de 1970, tras el redescubrimiento y republicación de su obra por la Editorial de la Universidad de Kassel. Biografía Amalia Holst nació en 1758 en Mecklemburgo. Era hija de Johanna Maria Magdalena Marchand y Johann Heinrich Gottlob von Justi y la mayor de seis hijos del segundo matrimonio de su padre. Su padre fue un reconocido economista político e inspector jefe de minas de Prusia. Defendió los derechos de la mujer y publicó artículos en defensa de una mejor educación para las mujeres. Cuando Holst tenía diez años, su padre fue acusado de malversación de fondos y encarcelado en Küstrin, donde falleció varios años después.
Tras la muerte de su padre, la familia se separó y sus posesiones tuvieron que ser liquidadas. La madre de Holst se fue a vivir con su hermano, que era pastor en Brunswick. Las hermanas menores de Holst fueron internadas en un convento en Potsdam y su hermano fue admitido en una escuela de cadetes danesa. Se desconoce qué le sucedió a Holst durante este tiempo, pero se dice que trabajó como maestra desde muy joven. Se cree que se doctoró en filosofía en la Universidad de Kiel. En gran parte debido a la influencia de las creencias progresistas de su padre, Holst fue una de las poquísimas mujeres que recibió educación universitaria durante esta época en Alemania.
En 1791, a los treinta y tres años, se casó con Ludolf Holst, abogado y director del Instituto Pedagógico de Hamburgo-St. Georg. Tuvieron tres hijos: un hijo y dos hijas.
Carrera En 1791, Holst publicó su primera obra, Observaciones sobre los errores de nuestra educación moderna por una maestra práctica (en alemán: Bemerkungen über die Fehler unserer Modernen Erziehung von einer Praktischen Erzieherin), tras haberse mantenido a sí misma mediante la enseñanza desde muy joven.
Desde aproximadamente 1792 hasta 1802, Holst fue la directora de la escuela preescolar que supervisaba su marido. Durante este tiempo, también abrió varias escuelas pequeñas en Hamburgo, Wittenberg y Boizenburg. Sin embargo, estas escuelas tuvieron una vida corta. Se desconoce el motivo de su cierre.
En 1799, Holst publicó Cartas sobre Elisa, o las mujeres como deberían ser (en alemán: Briefe über Elisa, oder das Weib wie es seyn sollte), la segunda de sus tres obras conocidas. Fue escrita en respuesta a la novela Elisa, que, según Holst, ensalzaba de forma peligrosa la opresión marital de la protagonista. En su respuesta, también abogó firmemente por la igualdad marital y la autonomía femenina. Sostuvo que las mujeres deberían ser definidas primero como seres humanos y, en segundo lugar, como esposas. Este fue el inicio de su participación en un debate más amplio sobre el feminismo que se desarrollaba en aquella época.
En 1802, Holst publicó una tercera obra: Sobre el propósito del desarrollo intelectual avanzado de las mujeres (en alemán: Über die Bestimmung des Weibes zur höhern Geistesbildung). Reconocimientos actuales Holst es recordada en la obra de arte de instalación de Judy Chicago The Dinner Party, que presenta una mesa triangular con 39 cubiertos, cada uno en honor a mujeres importantes de la historia. Si bien Holst no tiene cubiertos, su nombre, junto con los de otros 998 íconos feministas, está inscrito en oro sobre el suelo de baldosas blancas debajo de la mesa. Obras publicadas Observaciones sobre los errores de nuestra educación moderna por una maestra práctica Publicado en 1791, Observaciones sobre los errores de nuestra educación moderna por una maestra práctica critica las teorías pedagógicas conservadoras ampliamente aceptadas, en particular las de Joachim Heinrich Campe y Johann Bernhard Basedow. Holst analiza sus ideas desde la perspectiva de un educador y señala sus defectos y contradicciones. También llama la atención sobre la naturaleza poco práctica de sus ideas. Cartas sobre Elisa, o las mujeres como deberían ser En 1799, Holst respondió al éxito de la novela Elisa con cartas que se incluyeron en su quinta edición. Escribió cuatro cartas dirigidas al personaje principal, criticando el papel abnegado y sumiso de las mujeres. Esta parece ser la primera declaración pública de Holst a favor de la igualdad de género. Según Holst, el apego de una mujer a su esposo no le restaba autonomía. No obstante, enfatizó la responsabilidad de la mujer hacia sus deberes domésticos y se refirió a su propio matrimonio como "una dicha doméstica". Sobre el propósito del desarrollo intelectual avanzado de las mujeres En esta obra, Holst defiende que hombres y mujeres reciban por igual la misma educación superior. Esta idea era muy radical, a diferencia de muchas de las destacadas defensoras de la educación de las mujeres que la precedieron, como La Roche, Herder y Goethe.
Holst rechazó la idea de planes de estudio diferenciados por género, bajo la convicción de que las mujeres podían y debían aprender lo mismo que los hombres. Esta no era una idea aceptada en aquella época. Sus planteamientos también diferían de los de la mayoría de los defensores contemporáneos de la igualdad educativa, incluidos autores de la talla de Hippel, Wollstonecraft y Condorcet. Mientras que ellos estaban a favor de un sistema público mixto avanzado, Holst insistía en la figura de una educadora maternal profesional que instruyera a sus hijos en todas las disciplinas académicas, desde la infancia temprana hasta la adolescencia.
Afirmaba que solo las mujeres con una educación completa eran aptas para educar a la siguiente generación; por lo tanto, Holst razonaba que toda mujer debía recibir educación. Abogaba por un conocimiento exhaustivo de la historia, las ciencias, la filosofía, la geografía y las artes. Holst subrayaba que la cualidad más importante de una educadora maternal eficaz era la capacidad de establecer conexiones significativas entre todas las disciplinas. También hizo hincapié en la perfección individual, instando a las mujeres a dedicarse continuamente a la actividad intelectual a lo largo de su vida.
Holst planteó varias exigencias para la educación de las mujeres: Las mujeres debían tener total libertad para estudiar cualquier asignatura. Se les debía dar acceso a fuentes originales, a diferencia de aquellas escritas específicamente para ellas, que, según ella, ofrecían un "conocimiento superficial" y las "trataban como niñas grandes". Las mujeres excepcionalmente inteligentes debían tener acceso a una educación universitaria formal y estar libres de la presión de tener hijos. Puso como ejemplos a los filósofos Kant y Leibniz, señalando que ambos eran célibes, pero que sus "obras inmortales, fruto de sus mentes, han enriquecido el mundo". ¿Por qué, entonces, argumentaba Holst, no debería aplicarse lo mismo a las mujeres?. Exigía que se aceptara que las mujeres eran capaces de alcanzar logros en los campos más avanzados del pensamiento. Holst afirmaba que "no existe prueba alguna de que la mente de una mujer no pueda comprender las ciencias superiores". Referencias
Bibliografía
Categoría:Nacidos en Mecklemburgo-Pomerania Occidental Categoría:Fallecidos en Mecklemburgo-Pomerania Occidental Categoría:Académicas de Alemania Categoría:Feministas de Alemania Categoría:Maestras Categoría:Escritores de Alemania del siglo XVIII Categoría:Escritores de Alemania del siglo XIX