Recolentes es una bula pontificia promulgada por el papa Gregorio IX el 29 de abril de 1228, durante el segundo año de su pontificado. El documento está dirigido a todos los fieles cristianos y tiene como finalidad solicitar su colaboración espiritual y material para la construcción de una iglesia especial destinada a acoger el cuerpo del beato Francisco de Asís, fundador de la Orden de los Frailes Menores. La bula concede indulgencias a quienes contribuyan a esta obra mediante ayudas económicas y obras de caridad. El documento fue expedido en Rieti, ciudad en la que Gregorio IX se encontraba debido a los disturbios existentes en Roma, y en un contexto previo a la canonización de Francisco de Asís, mientras se desarrollaba el proceso sobre sus milagros.
Contexto En la bula, Gregorio IX recuerda el origen y el crecimiento admirable de la Orden de los Frailes Menores bajo la guía de san Francisco, destacando la difusión de una vida santa que, por la gracia de Jesucristo, había dado prestigio y ornamento a la Iglesia. Movido por la reverencia hacia el fundador del Orden, el papa considera digno y conveniente que se edifique una iglesia particular donde pueda reposar su cuerpo. La construcción de dicha iglesia requería la cooperación de los fieles, por lo que el pontífice apela a su devoción y caridad, presentando esta colaboración como beneficiosa para la salvación de sus almas. El documento se inscribe así en la práctica habitual de la Sede Apostólica de promover obras religiosas mediante la concesión de beneficios espirituales.
Al día siguiente, el 30 de abril de 1228, Gregorio IX emitió otra bula con el mismo incipit dirigida al ministro general y a los frailes menores, en la que puso la futura iglesia bajo la protección especial de la Sede Apostólica y aceptó formalmente el terreno ofrecido para su construcción como propiedad de esta. Posteriormente, se precisó que el lugar se encontraba en el denominado «Colle del Paradiso». En documentos posteriores, el pontífice concedió indulgencias adicionales a quienes asistieran a la traslación del cuerpo de san Francisco a la nueva basílica. Sin embargo, debido a desórdenes ocurridos durante dicha traslación, Gregorio IX llegó a imponer un interdicto sobre la iglesia, hecho consignado en una bula posterior.
Contenido La bula exhorta a todos los fieles a ofrecer limosnas piadosas y ayudas nacidas de la caridad para la construcción de la iglesia destinada a custodiar el cuerpo de san Francisco. Gregorio IX ruega, amonesta y ordena esta colaboración «para la remisión de los pecados», subrayando el valor espiritual de la obra. Como incentivo, el papa concede misericordiosamente una indulgencia de cuarenta días de la penitencia impuesta a todos aquellos que contribuyan con su ayuda a la realización de la iglesia, apoyándose en la misericordia de Dios omnipotente y en la autoridad de los apóstoles san Pedro y san Pablo.
Referencias
Recolentes 1228 Categoría:Orden Franciscana