Eriosyce umadeave es una especie de planta suculenta perteneciente al género Eriosyce, dentro de la familia Cactaceae. Es endémica del noroeste de Argentina, específicamente de las provincias de Jujuy y Salta.
Descripción Eriosyce umadeave es una especie de cactus de hábito solitario. El tallo es globoso a ligeramente alargado y puede alcanzar hasta 40 cm de altura y de 10 a 20 cm de diámetro. La epidermis presenta una coloración verde oscuro, el ápice aparece desnudo y el sistema radicular es fibroso. izquierda|miniaturadeimagen|223x223px|Porte de la planta El tallo desarrolla aproximadamente entre 18 y 21 costillas, o incluso más, profundamente escotadas, de alrededor de 1 cm de altura y con una disposición algo espiralada. Las areolas son grandes y alargadas, miden de 9 a 12 mm de longitud y de 4 a 7 mm de anchura, se disponen a una distancia de 6 a 10 mm entre sí y presentan lana blanca. Bajo cada areola aparece un pequeño mentón. Las espinas son numerosas, entre 20 y 35 o más, alcanzan longitudes de hasta 4,5 cm y muestran una coloración que va del blanco al violeta. En los ejemplares adultos resulta difícil distinguir entre espinas radiales y centrales. Todas presentan una curvatura más o menos acusada hacia arriba y una base claramente bulbosa. miniaturadeimagen|Planta en floración Las flores nacen de areolas viejas, miden de 3 a 3,5 cm de longitud y presentan una forma de embudo. El pericarpelo y el tubo floral muestran escamas bracteales cuyas axilas contienen lana y, cerca del ápice, una o varias cerdas de hasta 1,5 cm de longitud, rectas o ligeramente retorcidas. Los segmentos del perianto miden aproximadamente 1,5 cm de longitud y 3 mm de anchura y presentan una coloración amarillo pálido. Los filamentos son numerosos. El estilo mide alrededor de 1,5 cm de longitud y 1,5 mm de grosor y es de color amarillo crema. El ápice del lóculo del ovario es plano. El estigma presenta 12 lóbulos de unos 5 mm de longitud, dispuestos de forma extendida y de color amarillo crema. El nectario es simple y mide aproximadamente 3 mm.
El fruto es alargado, con una longitud de 3 a 4 cm y una anchura de 1,5 a 2 cm. Presenta una coloración pardo clara y una superficie cubierta de lana. Las semillas son grandes, con una longitud aproximada de 1,79 mm y una anchura de 1,36 mm, y presentan una relación de asimetría de 0,4. La testa es profundamente costillada, de color parduzco, con las células poco distinguibles. El hilio es ovoide, mide aproximadamente 0,48 mm de longitud y 0,36 mm de anchura y se encuentra profundamente hundido. El micrópilo se sitúa en una zona ligeramente modificada del borde del hilio, que no aparece elevado.
Distribución y hábitat La distribución natural de esta especie se localiza en el noroeste de Argentina, concretamente en la provincia de Jujuy y en el sector occidental de la provincia de Salta, dentro del ámbito de la cordillera de los Andes. Su presencia está asociada a ambientes de alta montaña, donde las condiciones climáticas y edáficas son especialmente extremas.
La especie habita preferentemente en biomas subalpinos o subárticos, a altitudes comprendidas entre los 2.500 y los 3.800 m s. n. m. Se desarrolla en regiones desérticas extremadamente xerófilas, caracterizadas por una escasez casi total de precipitaciones. La disponibilidad de agua procede principalmente de abundantes rocíos y de lluvias ocasionales concentradas en determinadas estaciones del año. Crece en laderas aluviales con suelos arenosos o rocosos, perfectamente secos y con una cobertura vegetal muy escasa, donde apenas coexiste con algunas especies de cactus como Gymnocalycium spegazzinii, Maihueniopsis glomerata y Cumulopuntia subterranea.
Ecología Una de las adaptaciones más destacadas de la especie es la densa cubierta de espinas, que no solo cumple una función defensiva, sino que también contribuye a la protección frente a las bajas temperaturas. Durante el invierno, las temperaturas en su hábitat pueden descender fácilmente hasta los −20 °C, por lo que esta estructura resulta clave para la supervivencia de la especie en condiciones de frío extremo.
Taxonomía La primera descripción de esta especie fue como Friesia umadeave, publicada en 1929 por los botánicos Alberto Vojtech Frič y Kurt G. Kreuzinger en la revista científica Möller's Deutsche Gärtn.-Zeitung 44: 253, 254.
Más tarde, el botánico alemán Fred Kattermann trasladó la especie al género Eriosyce, por lo que pasó a llamarse Eriosyce umadeave. Registró estos cambios en la revista científica Eriosyce (Cactaceae): The genus revised and amplified: 117, publicada en 1994.
Etimología
Eriosyce: nombre genérico formado a partir de las palabras griegas erion (que significa 'lana') y sykē (que se traduce como 'higo'), en alusión a los frutos cubiertos de lana que producen las plantas. umadeave: epíteto específico cuyo significado se desconoce. Posiblemente haga referencia a un nombre vernáculo local.
Estado de conservación En la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN, la especie está clasificada como de “En Peligro (EN)”. Esta categoría indica que la especie enfrenta un riesgo muy alto de extinción en estado silvestre, debido a la reducción de sus poblaciones y a la intensidad de las amenazas que afectan a su hábitat.
Aunque este cactus se distribuye en zonas de gran altitud, sus poblaciones muestran una tendencia regresiva. La principal amenaza identificada es la extracción de ejemplares silvestres con fines ornamentales, una práctica que reduce directamente el número de individuos reproductores y compromete la viabilidad de las poblaciones a largo plazo. Esta situación pone de manifiesto la necesidad de implementar medidas de protección y control que eviten la recolección ilegal y favorezcan la conservación de la especie en su medio natural.
Usos Eriosyce umadeave se cultiva principalmente como planta ornamental y destaca por su extrema adaptación a ambientes muy secos. Se trata de una especie de crecimiento muy lento y gran longevidad, muy apreciada por coleccionistas, aunque su cultivo resulta especialmente complejo. Sus raíces muestran una alta sensibilidad a la pudrición, sobre todo tras el trasplante, lo que dificulta llevarla hasta la madurez en cultivo sobre sus propias raíces. Por este motivo, el injerto constituye la opción más segura y eficaz, ya que facilita el cultivo y reduce notablemente los problemas radiculares.
Requiere un sustrato mineral muy poroso y pobre en materia orgánica, con drenaje excelente, así como macetas amplias que permitan el correcto desarrollo de las raíces. El riego debe ser moderado en verano y muy restringido en invierno, periodo durante el cual la planta debe permanecer completamente seca. Tolera temperaturas bajas de forma puntual si el sustrato se mantiene seco, aunque para un cultivo seguro conviene evitar las heladas intensas. Necesita ambientes muy bien ventilados y una exposición de alta luminosidad, preferentemente a pleno sol, lo que favorece la floración y una espinación abundante.
Conviene aplicar fertilizante rico en potasio de forma puntual durante el verano. En buenas condiciones presenta pocas plagas, aunque pueden aparecer arañas rojas o cochinillas; la pudrición radicular y ciertas enfermedades fúngicas constituyen los principales riesgos cuando el manejo del riego y la ventilación no resulta adecuado. La propagación por semilla ofrece resultados limitados debido a la baja tasa de germinación y supervivencia de las plántulas, por lo que el injerto sigue siendo el método más fiable para su conservación y cultivo a largo plazo.
Galería
Referencias
umadeave Categoría:Flora endémica de Argentina Categoría:Plantas descritas por Kattermann Categoría:Cactus y suculentas Categoría:Plantas descritas en 1929 Categoría:Plantas descritas en 1994 Categoría:Plantas descritas por Fric Categoría:Plantas descritas por Kreuzinger