Silveria Tufino Herrera (Calzada, Rancas – Cerro de Pasco, 2 de mayo de 1960) fue una comunera y ganadera peruana, reconocida como mártir de la lucha por la tierra en la región central del Perú. Falleció durante la Masacre de Huayllacancha, un enfrentamiento entre la Comunidad Campesina de Rancas y las fuerzas policiales, en el contexto de las movilizaciones campesinas previas a la Reforma agraria peruana.
Su figura es considerada un símbolo de la resistencia femenina en los Andes y ha sido reivindicada por organizaciones culturales y feministas contemporáneas como emblema de dignidad y defensa del territorio comunal.Municipalidad Distrital de Simón Bolívar. Resolución de reconocimiento a los mártires de Rancas. Archivo municipal.
Biografía y contexto social Silveria Tufino nació en la estancia de Calzada, perteneciente al distrito de Simón Bolívar (Rancas), en la región de Pasco. Pertenecía a una familia de comuneros dedicados históricamente a la ganadería de altura en la puna peruana.
Vivió gran parte de su vida como madre soltera y jefa de hogar, una condición que en la sociedad rural de mediados del implicaba una doble vulnerabilidad económica y social. Se dedicaba a la crianza de ganado y al comercio minorista, trasladándose frecuentemente a la ciudad de Cerro de Pasco para vender carne y leche.
Su estabilidad económica se vio gravemente afectada por el abigeato (robo de ganado), un problema endémico en la zona que mermó sus medios de subsistencia. La pérdida de sus animales y la presión sobre las tierras comunales la obligaron a abandonar su estancia en Calzada y mudarse al núcleo urbano del centro poblado de Rancas. Este desplazamiento forzado por la pobreza la acercó a la vida política de la comunidad, que en aquel entonces enfrentaba un conflicto territorial crítico.
La lucha por la tierra y los sucesos de Huayllacancha A finales de la década de 1950, la Comunidad Campesina de Rancas se encontraba en una disputa legal y territorial contra la Cerro de Pasco Corporation y la hacienda Atacocha. La empresa había instalado un cerco perimétrico que impedía el acceso de los comuneros a sus pastizales ancestrales y a las fuentes de agua, amenazando la supervivencia del ganado y la economía local. Este conflicto histórico es el escenario real que inspiró obras literarias como Redoble por Rancas de Manuel Scorza.
En abril de 1960, ante la inacción de las autoridades judiciales frente a los reclamos campesinos, la comunidad decidió ejecutar la "recuperación de tierras" mediante la acción directa, derribando el cerco e ingresando al sector de Huayllacancha.
Participación y fallecimiento El 29 de abril de 1960, durante la primera fase de la ocupación de tierras, se produjeron los primeros choques con la Guardia Republicana del Perú. Silveria Tufino, quien participaba activamente en la primera línea junto a otros comuneros, sufrió una lesión en la mano. Fue trasladada al Hospital Daniel Alcides Carrión para recibir atención médica. Sin embargo, impulsada por la defensa de su choza provisional y el apoyo a sus familiares, solicitó su alta voluntaria y regresó al lugar del conflicto.
El 2 de mayo de 1960, la tensión escaló hasta convertirse en un enfrentamiento armado conocido como la Masacre de Huayllacancha. Las fuerzas policiales abrieron fuego contra los comuneros. En medio del conflicto, Tufino recibió impactos de bala de gravedad. Fue evacuada de emergencia al Hospital de Cerro de Pasco (perteneciente a la empresa minera), donde falleció en la mesa de operaciones debido a la magnitud de sus heridas.
Su cuerpo fue velado en el local de la Municipalidad Provincial de Cerro de Pasco, en un acto de conmoción pública, y posteriormente sepultado en el cementerio general de Rancas.
Legado y memoria La muerte de Silveria Tufino, junto a la de otros líderes como Alfonso Rojas Rivera y Teófilo Huamán Travesaño, marcó un hito en la historia de las luchas campesinas en el Perú.
Reconocimiento institucional: La Municipalidad Distrital de Simón Bolívar la ha reconocido oficialmente como mártir de la comunidad, y su nombre figura en los homenajes anuales que se realizan en conmemoración de la masacre. Literatura e investigación: En 2010, la comunidad publicó testimonios de memoria histórica. Posteriormente, en 2014, la investigadora Elizabeth Lino Cornejo publicó Josefina: la mujer en la lucha por la tierra, una obra de no ficción creativa inspirada en la vida de Tufino. El texto busca revalorar el rol protagónico de las mujeres en los conflictos agrarios, usualmente narrados desde una perspectiva masculina. Activismo contemporáneo: Su figura ha trascendido el ámbito histórico para convertirse en un referente para las nuevas generaciones. En Cerro de Pasco se fundó la Silveria Colectiva, una organización feminista y cultural que lleva su nombre y promueve el activismo social y la equidad de género. Artes escénicas: Su vida y sacrificio son representados frecuentemente en montajes teatrales locales y escenificaciones de la masacre, manteniendo viva su memoria en la identidad pasqueña. Monumento conmemorativo: En la plaza principal de Rancas se erigió un monumento escultórico en honor a los tres mártires de la masacre. La obra representa a Silveria Tufino junto a los líderes comuneros Alfonso Rojas Rivera y Teófilo Huamán Travesaño, inmortalizando el momento de la defensa de las tierras comunales.
Referencias
Enlaces externos Silveria Colectiva en Instagram
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